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¿La economía resistirá a la campaña electoral?: 3 desafíos para Massa y un dilema opositor

El Gobierno encara el año de las elecciones presidenciales con una economía en caída y tensión en el frente cambiario. El rol clave de la oposición
08/02/2023 - 19:28hs
¿La economía resistirá a la campaña electoral?: 3 desafíos para Massa y un dilema opositor

La política comienza a mover sus fichas y a delinear un 2023 electoral muy desafiante. La suerte electoral, tanto del Gobierno como del propio Sergio Massa, (si fuese candidato) depende casi exclusivamente de lo que suceda con la economía.

En este contexto, distinguimos tres grandes desafíos que tendrá el ministro en los próximos meses:

  1. La administración de los dólares y la brecha cambiaria en contexto de sequía.
  2. La deuda en pesos, que comienza a depender del grado de cooperación política de la oposición.
  3. El estancamiento de la economía con riesgo de una nueva suba de la inflación.

El dólar, clave para la economía y las elecciones

Si algo queda claro en materia de reservas, es que luego de los "dólares soja" se vinieron períodos de fuertes ventas por parte del Banco Central (BCRA). Pasó durante octubre-noviembre y vuelve a pasar en este comienzo de 2023, con la sequía triguera incluida y pocos stocks para utilizar, dado que se comprometieron con los programas mencionados.

En enero, el BCRA volvió a tener un saldo vendedor en el mercado de cambios por u$s223 millones. Si se consideran los más de u$s200 millones ingresados por China por financiamiento de infraestructura, nos quedamos con ventas netas de u$s450 millones. También se sumaron pagos de intereses de los bonos en dólares y al FMI, por lo que los márgenes en el mercado de cambios ya son muy acotados.

Además, la tradicional caída de la demanda de dinero durante el bimestre febrero-marzo post vacaciones se adelantó y, junto con el contexto adverso en materia financiera, la brecha cambiaria registró un nuevo salto.

En este último impactó la implementación del dólar tarjeta para turistas, que motivó una reducción de la oferta de turismo exterior en el mercado blue y, frente a una demanda estacional mayor, el billete informal registró un salto mayor al de los financieros.

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Menos dólares: las reservas sufren por la sequía.

La montaña de pesos y el dilema de la oposición

La deuda en pesos nos lleva directo al dilema opositor: ¿colaborar o no colaborar? El Tesoro logró en los últimos meses dos canjes exitosos para despejar buena parte de los vencimientos. Entre diciembre y enero obtuvo un financiamiento neto cercano a los $900.000 millones y un colchón importante para responder a las obligaciones del primer trimestre.

Para el segundo y el tercero, tiene compromisos por $6 billones en cada uno y la estrategia del Gobierno parece jugarse a un mega canje para lograr patear todo hasta después de las elecciones.

El reloj comienza a correr a partir de marzo. La semana pasada Juntos por el Cambio sacó un comunicado con una primera advertencia, enumerando los riesgos de procrastinar en la resolución de los desequilibrios macroeconómicos, haciendo énfasis en la herencia de la próxima administración. Esta semana, avanzó un poco más en el discurso y habló de "bomba de tiempo". La oposición comenzó a marcar la cancha.

Dólar y actividad: las condiciones del FMI se hacen sentir

Mientras tanto, la economía real no pinta bien: meses recesivos con nueva suba de inflación. En esta materia, el dilema lo tiene el oficialismo: acumular reservas cumpliendo el compromiso con el FMI y estacionar la economía en un año electoral (con el riesgo de seguir con elevada inflación) o liberar los dólares para permitir una mayor dinámica en la actividad económica (sobre todo, industrial).

En el primer escenario habrá menos dólares para la industria y ello implicará también una menor dinámica en el comercio, que entre ambos pesan 30% del PBI. En el agro ya está confirmada la sequía y una doble nelson: impacto en actividad y menor oferta de dólares.

Del otro lado, liberar más dólares para la actividad compromete el cumplimiento de las metas con el FMI. Además de que escasean, el riesgo de liberar dólares y que caigan las reservas viene asociado también con un mayor nivel de brecha cambiaria y presiones devaluatorias, algo que hasta el momento el Gobierno viene queriendo evitar a toda costa.

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El dólar, un factor clave bajo la mirada de todos en el año electoral.

Con una economía que ya cayó por tres meses consecutivos (septiembre-noviembre) el crecimiento de 2023 parece que estaría jugado, sobre todo con la incertidumbre que primará hasta las elecciones. En consecuencia, es probable que el ministro se incline por la primera opción: apuntar a cumplir las metas con el FMI con la ayuda de desembolsos externos de organismos internacionales y un eventual dólar soja en algún momento del segundo trimestre, que reforzarán las liquidaciones en el período que se necesita una mayor acumulación.

La carta de Sergio Massa parece apuntar exclusivamente a la inflación: según sus objetivos, la idea es lograr que el IPC descienda hasta llegar a un ritmo del 3% mensual en abril para apuntalar el poder adquisitivo de cara a un año electoral. Los riesgos no son menores: los commodities no terminan de desinflarse, la carne comenzó a aumentar y el ajuste en el gasto público implica mayores correcciones de tarifas.

El ancla preferida en tiempos electorales es el tipo de cambio oficial, que generalmente comienza su atraso entre seis y nueve meses antes. Al mirar el crawling peg del BCRA, podemos decir que ya comenzó: de una devaluación de 6,7% mensual en diciembre pasamos a una de 5,4% en enero.

Terreno peligroso seguir jugando con el flaco dólar oficial. No hay reservas ni confianza y la inflación no dará tregua para relajar ni el tipo de cambio ni la tasa de interés. Ni espalda política ancha, como lo reflejan las últimas declaraciones del Presidente, asumiendo como natural que no puede contar con buena parte de su propio gabinete.