ALIMENTACIÓN

El hábito argentino de cenar tarde: por qué deberías adelantar tu última comida hoy mismo

Una experta en nutrición advierte de las consecuencias que sufrimos cuando la última comida de la jornada se hace muy pegada a la hora de ir a dormir
Por J.M.
SALUD - 29 de Abril, 2026

En Argentina, la cena es mucho más que una comida; es el momento de encuentro familiar o el cierre de una jornada que suele extenderse hasta tarde. Sin embargo, lo que para muchos es una costumbre normalizada, para la ciencia es un factor de desajuste metabólico profundo. La experta en nutrición Mariana Arostegui advierte que el impacto de cenar e irse a la cama casi de inmediato no es neutro para el organismo. "Muchas veces nos vamos a la cama prácticamente haciendo la digestión", explica, señalando que el cuerpo necesita procesos biológicos que no se cumplen si el estómago está a pleno trabajo.

El problema principal no reside únicamente en qué se elige para comer, sino en el momento exacto en que se ingiere. Según la especialista, cenar tarde interfiere directamente con la producción de melatonina y bloquea el acceso al descanso profundo. "El cuerpo no entra bien en modo reparación", señala Arostegui. Esta falta de "mantenimiento" nocturno se traduce al día siguiente en síntomas claros: cansancio crónico, una peor tolerancia a la glucosa y, curiosamente, un aumento notable del apetito durante la mañana.

Consecuencias de cenar tarde: metabolismo nocturno y la acumulación de grasa

Uno de los puntos más críticos que destaca la nutricionista -autora del libro Desincronizados- es cómo el horario afecta la gestión de la energía. Durante la noche, el cuerpo procesa la glucosa de una manera distinta a como lo hace durante el día. Al retrasar la cena, se favorecen picos de azúcar más prolongados y el organismo muestra una mayor tendencia a almacenar esa energía en forma de grasa. No se trata de eliminar la cena, sino de entender que el cuerpo sigue señales biológicas y no tradiciones culturales.

Arostegui compara la realidad de los países hispanos con el resto del mundo, donde cenar a las seis o siete de la tarde es lo habitual. En Argentina, donde los restaurantes suelen llenarse recién después de las 21 o 22, este cambio parece un desafío logístico, pero los beneficios son casi inmediatos. Respetar los tiempos biológicos es, según la experta, la forma más sencilla de resetear el metabolismo.

Cenar temprano: los beneficios de adelantar el reloj

Para quienes logran mover el horario de su última comida, los resultados suelen ser transformadores. La experta detalla que los pacientes que adelantan la cena notan tres cambios principales:

  • Mejor calidad de sueño: Al no estar el cuerpo concentrado en la digestión, el cerebro descansa mejor.
  • Más energía matinal: Levantarse con vitalidad en lugar de la clásica pesadez.
  • Menos ansiedad: Al regular mejor la glucosa nocturna, se reducen los "atracones" por hambre al día siguiente.

En definitiva, adelantar la cena es una de las herramientas más potentes para recuperar el equilibrio. En un país que vive a contramano del reloj biológico, ajustar este hábito podría ser la clave para mejorar la salud metabólica y la calidad de vida sin necesidad de dietas restrictivas, simplemente escuchando lo que el cuerpo necesita antes de apagar la luz.

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