Menopausia y aumento de peso: por qué adelgazar se vuelve más difícil después de los 40

Síntomas como fatiga, acumulación de grasa y desafíos en la salud emocional impactan la calidad de vida de miles de argentinas en esta etapa
Menopausia y aumento de peso: por qué adelgazar se vuelve más difícil después de los 40

Puntos importantes

Checkbox Checked La menopausia genera cambios físicos y metabólicos que preocupan a muchas mujeres, destacando el aumento de peso, la falta de energía y la ansiedad como los síntomas principales de esta etapa.
Checkbox Checked El estudio subraya que estas dificultades no deben atribuirse a la falta de voluntad. Un enfoque integral médico es clave para gestionar la salud metabólica, cardiovascular y el bienestar emocional.
Checkbox Checked Aunque el temor al efecto rebote y el costo son barreras comunes, la ciencia confirma que es posible un control de peso efectivo mediante tratamientos personalizados y supervisión profesional constante.

La menopausia marca una etapa de cambios que pueden sentirse en la vida cotidiana. Subir de peso sin haber modificado demasiado la alimentación, notar que la grasa se acumula en el abdomen o terminar el día con menos energía son algunas de las experiencias que atraviesan muchas mujeres durante este período. Pero las preocupaciones no terminan frente a la balanza: también aparecen dudas sobre la salud cardiovascular, el estado de ánimo y las posibilidades de mantener el bienestar a largo plazo.

Un relevamiento nacional realizado entre 800 mujeres argentinas de 40 a 65 años indagó en estas experiencias y en la forma en que las participantes perciben los cambios de su cuerpo. El estudio, denominado Salud Metabólica y transición reproductiva, fue realizado por la consultora Quiddity a pedido de Novo Nordisk Pharma Argentina S.A. y sus resultados se difundieron en el marco del Día Mundial de la Menopausia, que se conmemora el 18 de octubre.

La investigación se llevó adelante mediante una encuesta cuantitativa online y autoadministrada, entre el 27 de agosto y el 3 de septiembre de 2026. Sus resultados muestran que el peso ocupa un lugar central entre las inquietudes de las participantes, aunque también reflejan preocupaciones vinculadas con el cansancio, la ansiedad y el riesgo de desarrollar problemas cardiovasculares.

El 71% de las mujeres consultadas identificó el aumento de peso, la dificultad para adelgazar o mantener el peso y los cambios en la distribución de la grasa corporal como algunas de sus principales preocupaciones durante la transición menopáusica y la posmenopausia. Además, el 54% mencionó la falta de energía o el cansancio durante el día, mientras que el 49% señaló cambios de humor o ansiedad.

Los datos permiten acercarse a una realidad que no siempre resulta fácil de explicar. Para algunas mujeres, mantener las mismas rutinas de alimentación y actividad física ya no produce los resultados de antes. Para otras, el desafío pasa por entender qué está ocurriendo y cómo cuidar su salud sin atribuir cada cambio a una supuesta falta de voluntad.

El aumento de peso, una de las principales preocupaciones durante la menopausia

Los cambios en el peso y en la composición corporal aparecen entre las principales inquietudes de las mujeres encuestadas. No se trata únicamente de ver un número diferente en la balanza. También influyen la modificación de la silueta, la acumulación de grasa en la zona abdominal y la sensación de que el cuerpo responde de otra manera a los hábitos que antes permitían mantener el peso.

La médica especialista en Nutrición y presidenta de la Sociedad Argentina de Nutrición, Virginia Busnelli, planteó que el tema debe analizarse desde una perspectiva que contemple la salud en su conjunto.

"Hablar de peso en esta etapa no significa hablar simplemente de una cuestión estética. Para muchas mujeres se trata de un cambio concreto que experimentan en su cuerpo y que convive con otros aspectos de su salud y de su bienestar. Por eso es importante abordarlo integralmente, teniendo en cuenta la alimentación, la actividad física, la composición corporal, los factores metabólicos y el contexto particular de cada mujer", señaló.

La experiencia que describe la especialista también aparece en el testimonio de Paola Harwicz, médica especialista en Cardiología y Nutrición con orientación en Obesidad. Según explicó, algunas mujeres llegan a esta etapa con la sensación de estar haciendo lo mismo que antes, pero con resultados diferentes.

"Muchas veces la mujer llega a esta etapa sintiendo que, a pesar de estar haciendo lo mismo en cuanto a la alimentación y ejercicio que hacía antes, su cuerpo cambia con una redistribución de la grasa hacia la zona abdominal y que su cuerpo ya no responde de la misma manera", sostuvo.

Harwicz, directora de la Diplomatura de Hipertensión, Cardiometabolismo y Dislipemia de la Universidad Católica Argentina y de la Sociedad Argentina de Cardiología, agregó que estos cambios pueden generar frustración. Por eso, señaló la importancia de comprender qué está pasando, evaluar la salud de manera integral y establecer objetivos realistas y sostenibles, con tratamiento y acompañamiento profesional personalizado.

La menopausia no implica que todas las mujeres vayan a experimentar los mismos cambios ni con la misma intensidad. La alimentación, la actividad física, los antecedentes personales y otros factores pueden influir en la evolución del peso. De ahí que las recomendaciones generales no siempre alcancen para responder a las necesidades de cada persona.

Con quiénes hablan las mujeres sobre la menopausia

Hablar de menopausia también forma parte de la experiencia que atraviesan las mujeres. A veces, las primeras conversaciones ocurren entre amigas que comparten síntomas o intentan entender por qué sus cuerpos están cambiando. En otros casos, las dudas llegan a la consulta médica o se conversan dentro de la familia.

El relevamiento encontró que el 84% de las participantes habla sobre la menopausia con sus amigas. Los familiares aparecen en segundo lugar, con el 54%, mientras que el 49% afirmó conversar sobre el tema con un profesional médico. Entre estas últimas, el 96% señaló al ginecólogo o la ginecóloga como referente.

Cuando las preguntas se relacionan específicamente con el peso, el asesoramiento de los profesionales de la salud es la fuente de información que más influye en las participantes, seguido por las experiencias de otras personas.

La convivencia de ambas referencias ayuda a entender cómo circula la información sobre esta etapa. Una conversación con una amiga puede servir para reconocer que otras mujeres atraviesan situaciones parecidas, aunque no necesariamente permite distinguir qué cambios requieren una evaluación médica o qué tratamiento puede resultar adecuado.

Según el estudio, entre las mujeres preocupadas por el peso todavía persisten el desconocimiento sobre las alternativas disponibles y las barreras asociadas con los prejuicios, la culpa o la vergüenza frente al uso de medicamentos, incluso cuando existe una indicación profesional.

La percepción de que adelgazar es imposible en esta etapa

Uno de los resultados que recoge el informe es que una de cada tres mujeres preocupadas por su peso considera que cualquier esfuerzo para adelgazar resulta inútil durante la menopausia y la posmenopausia.

Esa percepción puede aparecer cuando los intentos por bajar de peso no ofrecen los resultados esperados o cuando los cambios corporales generan la sensación de haber perdido el control sobre el propio organismo. Sin embargo, la evidencia científica citada en el informe indica que perder peso también es posible durante estas etapas.

La cuestión pasa por evaluar qué estrategia necesita cada mujer. El abordaje del exceso de peso puede incluir cambios en la alimentación, actividad física, seguimiento de factores metabólicos y, cuando existe indicación médica, tratamiento farmacológico.

La elección depende de las condiciones clínicas, los antecedentes, la presencia de obesidad y los objetivos de cada paciente. Por eso, no todas las personas necesitan la misma intervención ni deben seguir idénticas pautas para cuidar su salud.

En este punto, Busnelli advirtió que el manejo de la obesidad requiere considerar la posibilidad de recuperar parte del peso perdido cuando se interrumpen las intervenciones.

"En este sentido, es importante destacar que la obesidad requiere un abordaje a largo plazo. Al interrumpir la medicación o cualquier intervención en el manejo del peso, podría recuperarse parte del peso perdido, en un contexto en el que persisten los mecanismos biológicos que dificultan mantener la pérdida de peso", explicó.

La especialista agregó que las decisiones sobre la duración, la continuidad o la suspensión de un tratamiento deben evaluarse individualmente junto con el profesional de la salud y dentro de un plan integral de cuidado.

Qué resultados se observaron en un estudio sobre semaglutida

El relevamiento también incluyó resultados de un análisis posterior del estudio STEP UP, que evaluó el tratamiento con semaglutida en mujeres con obesidad durante distintas etapas de la transición reproductiva.

De acuerdo con los datos difundidos, las participantes tratadas con Wegovy, medicamento de Novo Nordisk cuyo principio activo es la semaglutida, en una dosis semanal de 7,2 miligramos, registraron pérdidas promedio de peso diferentes según la etapa reproductiva.

A las 72 semanas, la reducción promedio fue del 22,6% entre las mujeres en premenopausia, del 19,7% entre las que atravesaban la perimenopausia y del 19,8% entre las participantes en posmenopausia.

El análisis también registró una disminución promedio del perímetro de cintura superior al 15% en los tres grupos. Además, casi la mitad de las participantes pasó de la categoría de obesidad a la de sobrepeso o peso normal, de acuerdo con su índice de masa corporal.

Estos resultados corresponden a un análisis específico de mujeres con obesidad que recibieron el tratamiento en las condiciones evaluadas. No permiten anticipar qué resultado tendrá cada paciente ni significan que el medicamento esté indicado para todas las mujeres que aumentan de peso durante la menopausia.

La prescripción de semaglutida requiere una evaluación médica que contemple las condiciones clínicas de cada paciente, los posibles beneficios y los riesgos asociados. El tratamiento debe formar parte de una estrategia de cuidado definida y supervisada por profesionales de la salud.

El costo y el temor al efecto rebote, entre las barreras para el tratamiento

El precio de los medicamentos representa otro obstáculo para quienes consideran un tratamiento farmacológico. Entre las barreras identificadas por el relevamiento, el 40,2% de las participantes mencionó el costo.

Frente a esta dificultad, Novo Nordisk informó que las personas inscriptas en su programa Novo a la Par pueden acceder a información educativa y herramientas para gestionar su salud. La iniciativa contempla descuentos sobre el precio de lista de Wegovy, mientras que las farmacias pueden ofrecer beneficios adicionales según sus propias políticas comerciales.

Otra preocupación es el denominado efecto rebote, es decir, la posibilidad de recuperar parte del peso perdido después de suspender un tratamiento. El temor no se limita a los resultados que pueda mostrar la balanza: también puede influir en la decisión de comenzar una intervención o sostenerla en el tiempo.

La recuperación de peso puede producirse cuando se interrumpe una estrategia para tratar la obesidad, debido, entre otros factores, a que persisten mecanismos biológicos que intervienen en la regulación del apetito y dificultan mantener la reducción alcanzada.

Por eso, la duración del tratamiento y las decisiones sobre su continuidad deben establecerse con seguimiento profesional. También es necesario considerar los hábitos de alimentación, la actividad física y otros aspectos del cuidado cotidiano que acompañan el manejo de la obesidad.

Cambios metabólicos, ansiedad y culpa por el peso

La encuesta también buscó conocer qué factores relacionan las mujeres con el aumento de peso o las dificultades para adelgazar. Entre las 459 participantes que habían experimentado alguna de estas situaciones, el 57% las vinculó con cambios metabólicos u hormonales.

Por otra parte, el 51% mencionó la ansiedad, el estrés o la alimentación por motivos emocionales como factores asociados con sus dificultades para controlar el peso.

Las respuestas muestran que la experiencia no se explica desde una sola perspectiva. Los cambios físicos conviven con situaciones emocionales que pueden modificar la relación con la comida y con la percepción que cada mujer tiene de su cuerpo.

En ese sentido, el 22% de las mujeres preocupadas por su peso afirmó identificarse con la idea de pensar constantemente en comida durante el día. A su vez, el 19% consideró que esos pensamientos afectan negativamente su vida.

Estas experiencias se relacionan con el concepto conocido como food noise, una expresión que describe los pensamientos recurrentes sobre la comida que pueden ocupar buena parte de la atención cotidiana.

El informe también identificó una tendencia a atribuir las dificultades a la responsabilidad individual. Cuatro de cada diez mujeres consideraron que no poder perder o mantener el peso se relaciona con una supuesta falta de voluntad o disciplina personal. Una proporción equivalente entendió que esos cambios son simplemente parte del proceso natural de envejecimiento.

Para Busnelli, reconocer la influencia de los factores hormonales y metabólicos no siempre evita que las mujeres se responsabilicen por lo que les sucede.

"Resulta paradójico que muchas mujeres reconozcan que existen cambios metabólicos y hormonales y, al mismo tiempo, se responsabilicen personalmente por no poder controlar su peso. Eso puede generar frustración y dificultar la búsqueda de ayuda. El peso tiene una dimensión física, metabólica y emocional, y por eso necesita ser abordado integralmente", describió.

La posibilidad de hablar de estas experiencias con profesionales de la salud permite incorporar las dimensiones físicas y emocionales a la evaluación, en lugar de interpretar las dificultades únicamente como un problema de hábitos personales.

La salud cardiovascular también preocupa durante la menopausia

Los cambios durante la transición menopáusica también pueden modificar el riesgo cardiometabólico. Por eso, el seguimiento de la presión arterial, el colesterol y otros indicadores forma parte de la evaluación de la salud en esta etapa.

La encuesta encontró que al 47% de las mujeres le preocupan la presión arterial o el colesterol. Además, el 40% manifestó inquietud por el riesgo de sufrir un infarto. Entre las participantes preocupadas por su peso, esa proporción ascendió al 61%.

Otro dato del relevamiento se relaciona con la comunicación durante las consultas médicas. El 37% de las mujeres que informaron haber tenido problemas cardiovasculares durante el último año afirmó que su médico no les había advertido sobre esa situación.

Harwicz señaló que la transición menopáusica puede ser una oportunidad para revisar indicadores de salud que, hasta ese momento, quizá no habían generado preocupación. Incluso las mujeres que históricamente tuvieron valores bajos de presión arterial pueden experimentar modificaciones, mientras que los análisis de sangre pueden mostrar aumentos del colesterol.

"En esta etapa puede aumentar la presión arterial, aun en aquellas mujeres que siempre tuvieron 'presión baja', así como detectar en los análisis de sangre un incremento en los valores de colesterol", explicó.

La especialista también destacó la necesidad de preservar la salud cardiometabólica, la masa muscular, la funcionalidad y el bienestar general.

Temas relacionados