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Teletrabajo: por qué la temporada en la costa muestra los cambios que deja la pandemia en cuanto a calidad de vida

Teletrabajo: por qué la temporada en la costa muestra los cambios que deja la pandemia en cuanto a calidad de vida
El trabajo remoto en verano se erige como otro de los fenómenos de pandemia. La permanencia en lugares de descanso se extiende. El rol de la conectividad
Por Andrea Catalano
13.01.2021 14.04hs Tecnología

Con el teletrabajo como práctica extendida y aceptada entre las empresas, este verano mostró que es posible conciliar la vida laboral y otro tipo de descanso lejos de la gran ciudad siempre que haya buena conectividad a internet. La costa atlántica está siendo ejemplo de ello en el inicio de este 2021 aunque los casos se replican en las zonas de casas quintas, serranías, y lugares en donde es posible acceder a otra calidad de vida, más tranquila.

En diciembre, más de 500.000 turistas arribaron a Mar del Plata, según datos del Ente Municipal de Turismo (EMTur), y unos 2 millones de personas habían tramitado el certificado Cuidar Verano para trasladarse hasta la costa atlántica en este período. Si bien se trata de apenas un 30% del movimiento que se registra para una temporada normal impulsa una demanda de servicios que se sale del promedio, entre ellos los de telecomunicaciones.

La posibilidad de elegir un lugar en la costa durante un período que, tal vez, excede el de vacaciones era un comportamiento que ejercían unos pocos, principalmente profesionales independientes. Pero con la conectividad extendida y el home office como modalidad adoptada la chance de dividir el día entre trabajo y descanso en la playa parece comenzar a cobrar fuerza.

Con el saco pero en un lugar alejado del ruido, una de las formas que toma el teletrabajo en verano
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Inclusive, en 2020 en localidades como Pinamar y el Partido de la Costa se impulsaron proyectos inmobiliarios nuevos porque profesionales y familias que podían continuar con su trabajo en modo remoto decidieron dejar los centros urbanos para ir a vivir a esta zona y tener otro estilo de vida.

Teletrabajo y calidad de vida

¿Está preparada la costa atlántica para soportar una mayor demanda de tráfico de internet y, así, permitir conciliar teletrabajo y descanso o teletrabajo y mejor calidad de vida?

En principio, la respuesta es sí. Si se miran los datos de velocidad promedio de internet en la costa se observa que cualquier familia que está vacacionando podría continuar con sus actividades laborales sin problemas.

La velocidad promedio de la provincia de Buenos Aires es de 48 mb, un 20% por encima de la media nacional, que se ubica en 40 mb, según datos de la Cámara Argentina de Internet (CABASE). Son varias las empresas que proveen servicios de internet en la costa atlántica. Se trata, en general de pymes dedicadas a sus áreas de influencia, aunque siempre puede aparecer un gran operador brindando sus prestaciones.

Dos de ellas son la cooperativa Telpin y AVC, la primera concentrada principalmente en Pinamar y, la segunda, sobre la franja que va desde Las Toninas, Santa Teresita y Mar del Tuyú hasta General Conesa y General Lavalle, alejada la zona costera.

Las conexiones mínimas que ofrecen ambas compañías  oscilan entre los 10 y los 12 mb a precios que rondan entre los $1.300 y los $1600 aproximadamente, aunque para los casos en que la necesidad de ancho de banda sea más amplia, Telpin puede ofrecer hasta 300 o, inclusive, 500 mb por mes. Es decir, que es posible conseguir ya en las localidades alejadas de los centros urbanos servicios de conectividad que responden no sólo a la demanda laboral canalizada de modo remoto sino también a cualquier otra actividad que requiera de internet para toda o parte de su funcionamiento.

La mejora de la conectividad en zonas como la costa atlántica se concretó en los últimos años, producto de la necesidad de avanzar hacia redes que soportaran el crecimiento del tráfico de parte de la población estable. Lógicamente, la afluencia turística pone otra presión: en un momento del año hay que estar preparado para soportar una mayor demanda de ancho de banda que exige un despliegue previo de redes e inversiones para atenderla.

¿Estacionalidad, qué estacionalidad?

"Este año fue muy particular. Porque la post temporada 2020 no trajo aparejada la baja de tráfico habitual sino que se mantuvo durante el invierno. Y lo que sucedió ahora es que la demanda se adelantó, es decir, el pedido de servicios comenzó antes. En octubre empezamos a tener una demanda altísima, en noviembre ya teníamos la de enero. El consumo de internet también saltó mucho. Todo lo que son caché están explotados de tráfico, con Netflix, Google, Youtube, Facebook. Y lo que también cambió mucho es la demanda del tipo de servicio", dijo a iProfesional, Darío Oliver, gerente general de Telpin.

Antes del inicio de la temporada más gente preguntó para radicarse en Pinamar y eso exigirá mayor disponibilidad de servicios
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Hasta la pandemia, lo que sucedía en Pinamar y Ostende –y que es idéntico al resto de las localidades balnearias- era un fuerte aumento de la demanda de internet en diciembre y enero, es decir, plena temporada. Subía el pedido de conexiones y también el tráfico. Luego, cuando la gente volvía a sus lugares de residencia, bajaba. La característica era la estacionalidad. Razón por la que las empresas y cooperativas que operan en la zona proveen servicios temporales que van de los 3 a los 90 días, diferenciados de los fijos. Esta característica quedó superada durante 2020 y lo que ya va de 2021.

El directivo señaló que, para satisfacer esa demanda, la cooperativa desplegó mucha fibra óptica. "Al ADSL (la tecnología que se monta sobre los viejos cables de cobre de las telefónicas) le hemos declarado la muerte técnica porque no satisface las demandas de un cliente medio en este contexto. No resuelve las velocidades de subida y las videoconferencias demandan mucho ancho de banda. Así como nos dimos cuenta que el tráfico cambiaba con el video, los juegos y la cantidad de dispositivos conectados en las casas, ahora es más porque los chicos siguen con la consola y los padres trabajando vía videoconferencia", agregó.

Las videoconferencias vía la plataforma que sea equivalen a teletrabajo. Los clientes que comenzaron a pedir servicio antes de tiempo exigieron fibra óptica por el home office y también por los juegos. "El crecimiento de internet por el entretenimiento venía ocurriendo y lo hace cada vez más. Pero ahora se nota mucho la demanda por teletrabajo. Cuando hay una falla en la conectividad el reclamo que expresa el cliente es que tengo que trabajar; hay mucha demanda vinculada con el trabajo remoto", indicó Oliver. Esta queja podría replicarse de manera infinitiva en el centro de atención al cliente de cualquier prestador.

Exámenes que, en diciembre, se tomaron vía Zoom. Estrategias de ventas para despedir 2020 y arrancar el 2021 que también había que resolver por una plataforma de video. Cierres de años, planificaciones de trabajo, cubrir vacaciones. Las demandas por temas laborales fueron lo que mantuvo el tráfico en la costa durante 2020 y lo que incrementó el nivel de pedidos al comenzar la temporada de este verano 2021, aún cuando está restringido.

Si a esto se suma que más del 70% de las empresas que debieron adoptar trabajo remoto en 2020 por la pandemia continuarán ejerciendo esa modalidad en 2021, lo que sucede en la costa es apenas el inicio de una tendencia que ya se advierte irreversible.

A esto se suma otro aspecto señalado más arriba: la intención de más personas de radicarse en la zona. "Sabemos a través de la Municipalidad que, antes del arranque de la temporada, hubo mucha gente consultando para radicarse. Esto también nos pone en alerta porque significa demanda de servicios permanentes", concluyó Oliver quien, como todo referente del sector de las telecomunicaciones, está preocupado por los bajos incrementos de las prestaciones autorizados por el Gobierno y el impacto que está teniendo en la salud de las operadoras.

Más allá de este aspecto, a la pregunta inicial, el sí se ratifica. Ya es posible conciliar teletrabajo o trabajo y descanso o trabajo y mejor calidad de vida en lugares alejados de las principales urbes. Y es posible porque la conectividad de calidad lo habilita. Uno de los fenómenos que trajo la pandemia y que, seguramente, tendrá más capítulos para mostrar.

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