Moda digital: cómo una IA argentina acelera catálogos y reduce costos
El comercio electrónico en América latina avanza hacia un volumen de facturación récord y, en ese escenario, la imagen se consolida como el principal factor de conversión. Para la industria de la moda, donde el producto se decide con los ojos, producir contenido visual de manera constante se volvió una obligación. Sin embargo, el modelo tradicional, con estudios, fotógrafos, modelos y largas jornadas de edición, resulta lento, costoso y difícil de escalar.
Sobre esa fricción estructural se apoya Delfi, una startup tecnológica de origen argentino que propone una ruptura total con la producción física de imágenes de moda mediante inteligencia artificial (IA).
Fundada en 2024 por Ezequiel D'Amico (director general ejecutivo, en la fotografía superior), Federico Vidueiro (director tecnológico) y Rafael Bronenberg (director de operaciones), la compañía parte de una visión radical que busca reemplazar el sistema existente. "Esa es la visión que tenemos para el mediano y largo plazo: absolutamente nada es real", afirmó D’Amico ante iProfesional. Y profundizó: "Ni los textos, ni las categorías, ni las imágenes de producto. Todo está generado por inteligencia artificial".
A diferencia de otras herramientas del mercado, Delfi no vende acceso a un software genérico para que el cliente experimente por su cuenta. Su modelo es de servicio: entrega el contenido final, listo para publicar, con resultados visuales diseñados específicamente para cada marca. El foco está puesto en la especialización. "Lo genérico aparece cuando se usa inteligencia artificial genérica. Nosotros no trabajamos así", resumió su director general ejecutivo.
Una inteligencia artificial para cada marca
La plataforma desarrollada por la startup se entrena con cada firma. "Le enseñamos a la plataforma el ADN visual de cada marca: cómo calzan sus prendas, cómo caen sus telas, cómo se ven sus materiales, qué ‘styling’ usan y qué actitud quieren transmitir", explicó D’Amico. Este nivel de detalle permite reproducir con alta fidelidad variables críticas como la textura del denim, la estructura de la sastrería o el volumen del "knitwear".
Para evitar conflictos competitivos, la arquitectura incorpora un bloqueo de identidad por marca: cada cliente cuenta con modelos virtuales exclusivos que no se reutilizan en otras compañías. Desde el punto de vista operativo, el proceso se simplifica al máximo. La marca envía las prendas físicas, define parámetros estéticos y recibe los archivos finales. "La marca no siente que entra en un proyecto tecnológico complejo; siente que contrató un estudio mejor", sostuvo el fundador.
El impacto en la escala productiva es uno de los principales diferenciales. Delfi puede generar cientos de activos visuales por día y ejecutar series de más de mil imágenes con coherencia estética total, algo prácticamente imposible bajo esquemas tradicionales. Esta capacidad se traduce en velocidad comercial: recambios de catálogo que antes demandaban hasta dos semanas hoy pueden resolverse en 72 horas.
Las ventajas económicas acompañan. Las marcas reportan reducciones de costos que van del 50% al 80% y una disminución drástica en los tiempos de producción. Para D’Amico, la presión del mercado no deja margen de duda: "En moda la imagen es el producto, y las marcas ya no pueden permitirse el lujo de esperar semanas o afrontar costos prohibitivos para lanzar una colección".
Expansión creativa en moda
La flexibilidad de la inteligencia artificial abre, además, nuevas posibilidades creativas. Campañas efímeras, cambios estéticos de alto impacto o adaptaciones temáticas, imposibles de ejecutar en el plano físico, pueden activarse en cuestión de horas. La plataforma también produce video y contenido audiovisual pensado para redes sociales y publicidad digital, donde el formato dinámico concentra hoy la mayor atención de los usuarios.
Actualmente, la empresa opera con un equipo distribuido en siete países y trabaja con marcas de América latina y los Estados Unidos, integrándose de forma directa con plataformas de e commerce como Shopify, Vtex o Tiendanube. La adopción avanza al ritmo de la industria. "La discusión ya no es si las marcas van a migrar, sino cuándo", planteó D’Amico, quien fijó una meta ambiciosa: "Nuestro objetivo es ser la plataforma estándar para esa transición en América latina".
El crecimiento vino acompañado de respaldo inversor, premios institucionales y reconocimiento sectorial, pero también abre un debate sobre el futuro del trabajo creativo. Desde la compañía descartaron una sustitución total de los profesionales humanos y hablaron de una transformación del rol. Delfi incorpora talento proveniente del cine y la animación, mientras que el fotógrafo deja de ejecutar tareas mecánicas para concentrarse en la dirección artística.
"El valor del fotógrafo no es apretar el botón, sino tener el ojo, el criterio estético y la experiencia para indicarle a la inteligencia artificial cómo debe crear las imágenes. Ese conocimiento es irremplazable", concluyó el director general ejecutivo.
En un mercado donde la velocidad, el costo y la calidad se volvieron determinantes, Delfi encarna una de las señales más claras del rumbo que empieza a tomar la moda digital en la región: menos sets, menos cámaras y más código.