¿Tu empresa puede leer lo que le escribís a la IA?: los tres escenarios a tener en cuenta
Puntos importantes
Millones de argentinos le escriben todos los días a la Inteligencia Artificial como ChatGPT, Claude, Gemini o Copilot desde el trabajo, según un estudio sobre el uso de la inteligencia artificial en el trabajo. Piden que redacten emails, resuman documentos, analicen datos, preparen presentaciones. Lo que pocos saben es si su empresa puede leer esas conversaciones. La respuesta a ese interrogante es que depende de tres variables concretas que casi nadie distingue. Y la diferencia entre un escenario y otro puede ser enorme.
Los escenarios que los expertos contemplan son al usar una cuenta personal desde celular propio, una cuenta corporativa (puede ser Copilot, ChatGPT Enterprise, Claude Team); o una cuenta personal desde dispositivo de la empresa.
Qué puede ver tu empresa si usás la IA con una cuenta personal desde tu celular
Si un empleado usa ChatGPT, Claude o Gemini con una cuenta personal, desde un celular sin administración corporativa y con conexión propia, la empresa no tiene ningún panel desde el cual pueda abrir esos chats. Así lo explica Elbio Lopez, CTO de la consultora de tecnología ENTA Consulting. Ser el empleador no le da acceso automático a las conversaciones.
Sin embargo, Lopez advierte que el riesgo suele ser el inverso: que información confidencial de la empresa termine dentro de una cuenta personal sobre la cual la organización no tiene gobierno ni auditoría. Este fenómeno forma parte de lo que hoy se conoce como Shadow AI, empleados que utilizan herramientas de IA por fuera del entorno controlado por la organización.
Qué puede ver tu empresa si usás una cuenta corporativa de IA
Acá cambia todo. En una cuenta administrada por la empresa -Microsoft 365 Copilot, ChatGPT Enterprise, Claude Team/Enterprise o Google Workspace con Gemini- la organización puede acceder a información de uso, auditoría y, en determinados planes, también al contenido de las conversaciones.
Alelí Prevignano, abogada laboralista y asesora legal de la CGT, es más directa:"Incluso las conversaciones que se consideran privadas, a las cuales el resto del equipo no accede, el administrador puede ver las iteraciones". Es una funcionalidad que específicamente se contrata en las versiones corporativas.
Romina Gilardoni, Directora de Asuntos Legales & Compliance y Responsable Local de Privacidad de Adecco, aclara que no todas las empresas usan esa capacidad de la misma manera. Lo que resulta clave es que las organizaciones definan y comuniquen de manera transparente las reglas de uso, incluyendo los alcances del monitoreo, en cumplimiento con la legislación laboral y de protección de datos.
En la práctica, dice Lopez, el principal interés de las empresas suele ser medir la adopción -cuántas personas usan la IA, con qué frecuencia- y no el monitoreo cotidiano de cada conversación.
Qué pasa si usás tu cuenta personal de IA desde el dispositivo o la red de la empresa
Es el escenario más riesgoso y el menos conocido. A través del tráfico de red, la empresa puede saber a qué sitios o servicios accede el empleado y detectar el uso de herramientas como ChatGPT o Claude. En condiciones normales, puede verse el acceso pero no necesariamente el contenido. Pero la advertencia de Prevignano es más severa:
"Cuando el dispositivo es de la empresa se quiebra la privacidad", dice la abogada. Existen softwares de monitoreo que toman capturas de pantalla o registran el teclado, extensiones de prevención de fuga de datos que leen lo que se escribe en un chatbot, inspección del tráfico cifrado mediante certificados instalados en el equipo, o simplemente el navegador donde quedó la sesión iniciada.
La cuenta puede ser personal, pero el dispositivo corporativo puede capturar el texto antes de que salga del equipo.
¿Cómo saber si tu cuenta de IA está siendo administrada por tu empresa?. Lopez identifica algunas señales simples. Si la cuenta fue creada o entregada por la empresa, se accede con el correo corporativo o mediante el inicio de sesión de la organización, es probable que esté administrada.
También puede aparecer algún aviso indicando que la cuenta pertenece a la empresa. En caso de dudas, lo más sencillo es consultar con IT o revisar las políticas internas.
Qué hacer si tenés dudas sobre tu privacidad al usar IA en el trabajo
Gilardoni propone cuatro pasos concretos. Primero, informarse: preguntar en RRHH o IT si existe una política de uso de IA y qué nivel de acceso aplica. Segundo, separar los usos: para lo laboral, usar siempre la cuenta que provee la empresa; para lo personal, la cuenta propia. Tercero, evitar cargar información sensible o datos personales en cualquier herramienta de IA, salvo que la política de la empresa lo autorice. Cuarto, tratar cualquier conversación en una cuenta corporativa como si fuera un documento de trabajo: útil y necesario, pero no un espacio privado.
Hay un dato que pocos conocen y que cambia la ecuación hacia adelante: a partir del 1° de enero de 2027, con la derogación de la ley de teletrabajo, se elimina la prohibición de software de vigilancia que viola la intimidad de los trabajadores.
Para Prevignano, ese cambio vuelve urgente una regulación específica que establezca cuándo y cómo las empresas pueden auditar las conversaciones con IA, con política comunicada de antemano, finalidad concreta y proporcionalidad. Las conversaciones con un chatbot contienen mucho más que temas laborales -salud, conflictos personales, consultas de protección laboral- y eso requiere un nivel de protección que la ley argentina todavía no contempla.