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Vinos rosados, blancos, espumantes y más: las múltiples caras del Malbec

Vinos rosados, blancos, espumantes y más: las múltiples caras del Malbec

Vinos rosados, blancos, espumantes y más: las múltiples caras del Malbec
Es imposible hablar de un único estilo de Malbec. Su plasticidad permite que los enólogos elaboren todo tipo de vinos, incluso blancos
Por Juan Diego Wasilevsky
15.04.2020 10.24hs Vinos & Bodegas

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Hablar de Malbec, como una entidad única, es condenar a la cepa emblema argentina a un injusto reduccionismo. 

Si bien hace dos décadas primaba el estilo californiano, caracterizado por esos vinos regordetes, sucrosos y con una madera en primer plano (que siguen gustando, por supuesto, y por suerte se siguen elaborando en el país), mucho Malbec ha corrido desde ese entonces por los tanques de las bodegas.

El Malbec nunca fue uno solo. Solo que había que sacar a relucir esa versatilidad, esa multiplicidad de expresiones que siempre tuvo. 

Su enorme poder de adaptación (eso que los enólogos llaman "plasticidad") permite que hoy sea la cepa más "federal". Tal como te contamos en esta nota, si bien Mendoza y San Juan acaparan más del 91% de todos los viñedos, hoy está presente nada más y nada menos que en 18 provincias. Y, además de otras zonas productivas clásicas, como Salta, Jujuy, La Rioja, Catamarca, Córdoba Tucumán y Neuquén, en los últimos años proliferaron viñedos en Chubut, Entre Ríos –que a comienzos del siglo XIX fue un importante polo productivo-, Misiones, La Pampa, Río Negro, San Luis, provincia de Buenos Aires y hasta Santa Fe y Santiago del Estero.

En diálogo con iProfesional, el crítico chileno Patricio Tapia celebró la "la diversidad de miradas con respecto al Malbec y también la idea de que hay un abanico de de lugares que pueden dar grandes vinos". 

Pero la plasticidad no está dada únicamente por adaptarse muy bien a diferentes terruños. También, responde a que con Malbec los enólogos elaboran todo tipo de vinos. Y no solo hablamos de vinos jóvenes y de guarda o de blends: también en la Argentina se producen, a partir de esta cepa, vinos rosados, espumantes, blancos y vinos cosecha tardía. 

Tal como lo explica "Paco" Puga, enólogo de la bodega salteña El Porvenir de Cafayate, el Malbec "es la cepa más versátil que conozco, porque se pueden elaborar una gama muy amplia de vinos. Esta particularidad es la que la han posicionado como la cepa emblema de nuestro país. Pero eso, bodegas productoras de Cahors, Chile, California y Sudáfrica nos quieren imitar".

Este 17 de abril, como cada año y de la mano de Wines of Argentina, se celebra el Día Mundial del Malbec. Por eso desde Vinos & Bodegas iProfesional te proponemos un recorrido por el muy amplio abanico de vinos que hoy se elaboran a partir de la cepa emblema argentina. 

Blancos de Malbec 

Sí, con uvas tintas se pueden elaborar blancos. Básicamente porque la coloración a un vino se la aporta la piel y no la pulpa. Por eso, en el proceso de producción es clave que, una vez realizado el prensado, se separe rápidamente el hollejo del líquido. 

No son muchas las bodegas que elaboran este tipo de vinos. Lo que es extraño porque, si bien es un producto pensado para paladares curiosos y no es algo masivo, se logra algo diferente, que sale de lo común. Y, lo más importante: son vinos que pueden ser deliciosos.

Un buen ejemplo de esto es Trivento White Malbec 2019, elaborado por el gran enólogo Germán Di Cesare, de Bodega Trivento

 

Este vino nos gusta porque definitivamente sale de lo común, con su color traslúcido piel de cebolla hiper tenue. En nariz, la fruta roja brillante, que recuerda a las ciruelas y cerezas, aparece en primer plano, sumando algo e frutas de pepita. La energía ácida que propone se percibe de punta a punta, con levísimos taninos que le dan algo de presencia. Además de ser un vino súper bebible, hay un dato clave: la bodega se propuso que este vino tuviera impacto social. De modo que lo recaudado por las ventas se destinará a becas educativas.

Espumantes de Malbec 

Si bien la dupla imbatible en el mundo de las burbujas es Chardonnay y Pinot Noir, el Malbec viene ganando posiciones en la categoría de espumantes. El abanico de alternativas es cada vez más amplio, pero nos gusta especialmenteLindaflor Extra Brut de Malbec ($1.400 sugerido), elaborado con maestría por el gran enólogo Marcelo Pelleriti. 

 

Se trata de un delicioso espumante cuya nariz se balancea entre la fruta y las notas de pan tostado. Es complejo y esa complejidad aumenta mientras reposa unos minutos en la copa. En el paladar premia con una espuma ligera y amable, con burbujas bien finas, nada punzantes. Posee una leve cremosidad, con un medio de boca cargado de frutas crujientes. Persistente y bien gastronómico.

Rosados de Malbec 

En la Argentina, los rosados han ido ganando preponderancia. Y en la última década seguro notaste un cambio, el cual se aceleró durante los cuatro últimos años: de aquellos rosados casi fosforescentes, se pasó a ejemplares más pálidos, casi traslúcidos, en línea con el estilo que marca Provence. 

Y si hay una bodega con know how francés (si bien tiene una impronta bien argentina), esa es Terrazas de los Andes, que recientemente presentó su primer rosado y lo elaboró, efectivamente, con Malbec 

 

Terrazas de los Andes Reserva Malbec 2019 es un ejemplo perfecto del salto de calidad que experimentaron los vinos rosados en los últimos años: la bodega lo elabora con uvas propias de la zona de El Peral, en el Valle de Uco. Y el resultado es un rosado de hermoso color salmón traslúcido, con mucha frescura y elegancia en nariz, de la mano de notas de frutas rojas crujientes y un dejo floral. En boca muestra buen volumen y peso. Es ligeramente untuoso, con una levísima tanicidad que le da algo de agarre, sin perder su elegancia. Hacia el final aparece una linda acidez, que deja una sensación bien fresca.

Blends de Malbec 

Blends. El juego del assemblage es el que más les divierte a los enólogos que, en línea con su formación basada en la química, les permite expandir las fronteras de la alquimia. Es cierto que un Malbec elaborado a partir de uvas de diferentes viñedos es un blend hecho y derecho. Pero blendear a partir de dos o más cepas es comparable, para ellos, con crear una obra sin ataduras. Y el Malbec es, muchas veces, el protagonista elegido. 

Si buscás un blend elegante, entonces chequeá Luigi Bosca Gala 1 2017 ($1.350).

 

El gran enólogo Pablo Cúneo alumbra un blend que habla de aromas profundos, que van del rojo al negro. Lo interesante es que se pueden ver las capas: aparece el trazo clásico del Malbec, junto a una aromática un poco más salvaje del Petit Verdot y la intensidad del Tannat. Es decir, vas a encontrar la fruta clásica, pero también especias exóticas, toques florales y algo de regaliz. En boca tiene varios méritos: es largo, muy bebible y de espíritu fresco, de la mano de una oleosidad suave y unos taninos maduros, bien pulidos, pero que tienen una hermosa textura. Frescura acorde, sin sobreactuaciones. En resumen, un blend profundo, exótico y un poco salvaje en nariz y que es pura sofisticación en boca.

Malbec sin madera 

Como marcábamos en una nota anterior, una frase clásica en el mundo del vino es "el terroir habla en voz baja". Esto significa que cualquier elemento externo puede tapar esa voz. Un ejemplo es el de la madera: una barrica utilizada sin mucha sensibilidad puede opacar las características del lugar. 

Y la búsqueda de reflejar en un vino el lugar, el terroir, viñedo o región, es una de las metas que, hoy por hoy, más están tratando de alcanzar los enólogos. Esto, claro en contraposición a ese estilo de hace años en el que el precio se ponía en función de si se sentía o no la madera. 

En diálogo con iProfesional, el gran enólogo y consultor Alberto Antonini planteaba que muchos todavía "ven la pirámide en el sentido de que, cuando se sube de precio, todo tiene que ser más y más; más concentración, más madera. Yo prefiero invertir la pirámide. Porque cuanta más calidad tienen las uvas, menos hay que intervenir".

"Tiempo atrás, cuando presentaba unos vinos ante dueños de restaurantes y de vinotecas, alguien me preguntó cómo él debía hacer para vender un vino que no tenía madera a un alto precio. Y yo le respondí: ¿es que el precio lo da madera? Pareciera que si a un vino se le pone poca barrica no se puede vender a un precio elevado. Pero lo que hay que entender es que el valor del vino no lo da la madera, lo da el lugar. Si comprás una hectárea de viñedo en Europa en un buen lugar hay que pagarla una fortuna. En cambio, a unos kilómetros de distancia, te podés encontrar con que una hectárea puede valer menos de una décima parte. Por eso, el valor de un vino nunca debe estar asociado a una barrica cuando estoy hablando de un terruño noble", agregó. 

De los últimos lanzamientos que van en la línea de vinos más desnudos y con menos fuegos de artificio destacamos Durigutti Pie de Monte Finca Las Jarillas Malbec 2017 ($800), elaborado por los hermanos Héctor y Pablo Durigutti. 

 

Ellos se aliaron con tres pequeños viñateros de diferentes zonas para alumbrar vinos que reflejen el lugar, sin interferencias. Los terruños elegidos fueron Gualtallary y Los Árboles (en Valle de Uco) y Vistalba (en Luján de Cuyo). Este ejemplar que elegimos en Vinos & Bodegas proviene de Gualtallary. Y la realidad es que se luce con una gran pureza de aromas, de la mano de frutas rojas apenas maduras y delicados toques florales. En boca no es el clásico Malbec sexy y goloso. Pero tampoco es mordiente y seco como un látigo. En el balance está su mérito. Es fresco, sus taninos de grano fino dejan mucha textura en su paso, pero no es un vino "extremo" como muchos de los ejemplares modernosos que se hacen en Gualtallary. Por el contrario, es súper amable, para beber y beber.

Malbec tope de gama

Los vinos ícono son las naves insignia que ayudan a construir la marca "Vino Argentino", acá y en el mundo. No son los más vendidos, por cuestión de precio. Tampoco son los que pagan las cuentas de las bodegas, pero son los que sin dudas marcan el rumbo, los que a lo largo de los años demuestran cuán obsoleto quedó el debate sobre si el Malbec tiene potencial de guarda o no.

Alternativas hay muchas, pero para esta producción destacamos Enzo Bianchi Gran Malbec cosecha 2017 ($3.920), el último gran lanzamiento de la bodega que ahora también pisa fuerte en el Valle de Uco.  

 

Se trata de un vino con todas las características clásicas de un terroir con indicación geográfica propia como lo es Los Chacayes: hay fruta roja bien brillante y profunda, con leves toques florales. Se percibe un dejo especiado y la madera suma notas más exóticas, como el clavo de olor y algo de cacao. En boca es un vino que tiene el mérito de los ejemplares de alta gama actuales: tiene estructura, pero no es excesivamente voluminoso. Es soberbiamente fluido, con una suave tensión y taninos pulidos, pero que dejan una textura apenas rugosa, que se percibirá durante un rato en el fondo de la lengua. La acidez está presente, sin desentonar. Es un vino que tiene la virtud de poder disfrutarse ahora mismo pero que, sin dudas, encontrará nuevos registros si se lo deja descansar algunos años.

Cosecha tardía de Malbec  

Los vinos cosecha tardía son asociados con el postre. Pero si lo dulce con dulce se vuelve demasiado empalagoso, lo mejor es ir por el contraste. Así que un vino de estas características con quesos duros y picantes puede ser una grata alternativa. 

Dentro de este universo, elegimos Altitud Ensamble Otoñal 2017 ($530), de bodega Andeluna

 

En nariz, este blend de Malbec y Cabernet Sauvignon es muy complejo: aparece una fruta tipo mermelada, con toques de especias, ciruelas e higos secos y un delicado y ligero dejo a licor de chocolate. En boca es bien untuoso, con el mérito de que no empalaga. Por el contrario, avanza amablemente, con el dulzor justo y un toque ácido equilibrado.

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