SE CUMPLE UNA SEMANA

Los interrogantes que persisten sobre la operación de inteligencia que permitió la captura de Maduro

A una semana de la captura de Nicolás Maduro, se conocen detalles sobre la inteligencia, la planificación y la operación estadounidense en Venezuela
Por iProfesional
ACTUALIDAD - 10 de Enero, 2026

Una semana después de la operación estadounidense en Venezuela que derivó en la captura de Nicolás Maduro, comienzan a conocerse con mayor precisión los elementos de inteligencia, planificación y ejecución que rodearon la misión. Aunque persisten aspectos no revelados, funcionarios y especialistas han aportado información que permite reconstruir el proceso que llevó a una de las acciones encubiertas más relevantes de los últimos años en la región.

La operación fue precedida por varios meses de recopilación de inteligencia. De acuerdo con fuentes estadounidenses, en agosto la Agencia Central de Inteligencia (CIA) desplegó un equipo de agentes encubiertos en territorio venezolano. La ausencia de una embajada operativa de Estados Unidos en el país obligó a estos agentes a actuar sin cobertura diplomática, en lo que dentro de la comunidad de inteligencia se denomina una "zona restringida".

El objetivo central del despliegue fue identificar blancos estratégicos y establecer contactos con personas en condiciones de brindar apoyo logístico o información relevante. En ese marco, funcionarios estadounidenses señalaron que la misión contó con una fuente clave que aportó datos precisos sobre el paradero y los movimientos de Maduro, información considerada determinante para el éxito de la captura.

Según los mismos informes, se trataba de una fuente de carácter gubernamental, con acceso directo al entorno inmediato del entonces mandatario. Este nivel de proximidad habría permitido conocer no solo su ubicación, sino también rutinas, horarios y medidas de seguridad. Como es habitual en este tipo de operaciones, la identidad de la fuente permanece bajo estricta reserva y no ha sido confirmada públicamente.

La inteligencia humana obtenida en el terreno fue integrada con información técnica, como imágenes satelitales, mapas detallados y otros insumos de vigilancia. Este conjunto de datos fue analizado de manera conjunta para conformar un "mosaico" de inteligencia, utilizado como base para la planificación operativa.

Planificación y despliegue militar

La magnitud de la operación, así como su velocidad de ejecución, fueron destacadas por especialistas en inteligencia y defensa. David Fitzgerald, exjefe de operaciones de la CIA para América Latina, señaló que el éxito estuvo directamente vinculado al trabajo previo de inteligencia y no exclusivamente a las tácticas militares empleadas.

De acuerdo con la información difundida, en la misión participaron alrededor de 150 aeronaves. Helicópteros de transporte y apoyo aéreo volaron a baja altura, en algunos tramos a unos treinta metros del suelo, con el objetivo de evitar la detección por radares y defensas antiaéreas, y así alcanzar el complejo donde se encontraba Maduro.

Uno de los aspectos que aún genera interrogantes es la interrupción del suministro eléctrico en amplias zonas de Caracas durante el desarrollo de la operación. El presidente estadounidense Donald Trump afirmó públicamente que el apagón fue resultado de capacidades específicas de Estados Unidos, aunque no brindó detalles técnicos. El reconocimiento al Comando Cibernético estadounidense alimentó especulaciones sobre una posible intervención en las redes eléctricas venezolanas mediante ciberoperaciones coordinadas.

También se registraron menciones al rol del Comando Espacial de Estados Unidos, encargado de operaciones satelitales, que habría contribuido a establecer una "ruta" segura para el ingreso de las fuerzas especiales. Este apoyo habría permitido minimizar la detección desde tierra y coordinar movimientos en tiempo real.

Tecnología y guerra electrónica

El desempeño limitado de los sistemas de defensa aérea de origen chino y ruso desplegados en Venezuela fue otro punto de análisis posterior. Especialistas plantean que Estados Unidos pudo haber utilizado tecnologías de interferencia electrónica o capacidades de guerra electrónica aérea para neutralizar radares y sistemas de comunicación durante la incursión.

Asimismo, se cree que se emplearon drones de características furtivas para tareas de reconocimiento, vigilancia y apoyo. Aunque no se han difundido detalles oficiales sobre estas capacidades, se da por hecho que buena parte de la tecnología utilizada permanecerá clasificada. Analistas coinciden en que los países considerados adversarios de Washington intentarán obtener información para comprender el alcance de los recursos desplegados.

La fase final de la operación se desarrolló en el complejo militar de Fuerte Tiuna, en Caracas. Pese a la complejidad del escenario, los responsables de la planificación destacaron que los acontecimientos se ajustaron en gran medida a lo previsto. Durante el operativo, un helicóptero estadounidense fue alcanzado por disparos, aunque logró mantenerse en vuelo. No se reportaron bajas entre las fuerzas estadounidenses.

Hasta el momento, se conocen pocos detalles sobre los enfrentamientos en el interior del complejo. El gobierno de Cuba informó que 32 ciudadanos cubanos murieron durante la acción. Según La Habana, se trataba de personal de seguridad asignado a la protección directa de Maduro. Cuba ha mantenido históricamente un rol activo en el esquema de seguridad del gobierno venezolano, no solo mediante guardaespaldas, sino también a través de asesoramiento y apoyo en inteligencia.

Fitzgerald indicó que, en el perímetro más cercano a Maduro, la seguridad probablemente estaba integrada mayoritariamente por personal cubano, mientras que en los anillos exteriores habría habido una combinación de efectivos venezolanos y cubanos. La rapidez con la que las fuerzas estadounidenses lograron avanzar generó interrogantes sobre la eficacia de estas defensas y sobre la posible colaboración de algunos sectores internos del régimen.

La captura de Maduro

Según los informes disponibles, las fuerzas especiales estadounidenses alcanzaron a Maduro cuando intentaba resguardarse en una habitación blindada dentro del complejo. El ingreso se produjo antes de que pudiera cerrar la puerta de seguridad. Los equipos contaban con herramientas y explosivos para forzar el acceso en caso de ser necesario, pero no llegaron a utilizarlos. 

La secuencia refuerza la idea de que los planificadores contaban con información detallada sobre la disposición interna de las instalaciones, incluidas rutas de escape y ubicaciones de refugios. Este conocimiento previo habría sido clave para reducir los tiempos de reacción y evitar una resistencia prolongada.

Antes de autorizar la operación, la CIA llevó a cabo una evaluación clasificada sobre las posibles consecuencias políticas y de seguridad de la captura de Maduro. Este análisis incluyó distintos escenarios sobre la transición de poder y la estabilidad interna en Venezuela.

Según trascendió, los analistas concluyeron que una estrategia basada en acuerdos con sectores del régimen existente ofrecía mayores probabilidades de estabilidad que un intento de instalar de manera inmediata a la oposición en el exilio. En ese contexto, se consolidó la idea de establecer algún tipo de entendimiento con Delcy Rodríguez, vicepresidenta del gobierno venezolano. Fuentes cercanas al proceso indicaron que, en los meses previos a la operación, se habrían producido contactos secretos y no oficiales con figuras del entorno de Maduro. Estos intercambios habrían tenido como objetivo explorar posicionamientos y respuestas ante distintos desenlaces posibles, incluida la captura del mandatario.

Aunque no se conocen los detalles de esos contactos ni su alcance real, analistas consideran que pueden ser determinantes para explicar tanto la decisión de avanzar con la misión como el desarrollo posterior de los acontecimientos. La continuidad institucional, el control de las fuerzas de seguridad y la reacción de actores regionales e internacionales forman parte de las variables que siguen bajo análisis.

Interrogantes abiertos

A pesar de la información difundida, varios aspectos permanecen sin aclarar. Entre ellos, la identidad y el destino de la fuente gubernamental que habría proporcionado datos clave, el alcance exacto de las operaciones cibernéticas y espaciales, y los acuerdos políticos que podrían haberse establecido de manera previa o posterior a la captura.

Mientras tanto, la operación continúa siendo objeto de estudio dentro de la comunidad internacional de inteligencia y defensa, tanto por su ejecución como por sus implicancias geopolíticas. Las próximas semanas serán clave para conocer cómo se reconfigura el escenario venezolano y cuál será el rol de los distintos actores involucrados.

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