ECONOMÍA EN SHOCK

Dólar y crisis: para empresas argentinas lo peor está por venir y ya toman medidas preventivas

En las empresas creen que tras la elección de octubre se agravará el panorama financiero. Se prevé otra ola de aumentos de precios y despidos "preventivos"
ECONOMÍA - 18 de Septiembre, 2019

De sólo pensarlo se hace insoportable. Algunos hasta opinarán que sería "mejor no saber". Pero lo cierto es que es el escenario que se está considerando en algunas de las empresas y bancos líderes del país. En concreto: ¿Lo peor está por venir? ¿Puede ser que todavía quede por transitar las semanas más duras de la crisis?

La reticencia del Fondo Monetario por enviar los u$s5.400 millones que -en principio- el organismo debía desembolsar esta semana es apenas un síntoma de la fragilidad de la situación.

Sin ese desembolso a tiempo, el "mercado" tomará nota de que a la Argentina le faltan divisas para cumplir con todos los compromisos, y le quedará menos poder de fuego para responder ante una eventual presión cambiaria. "Las cuentas no cierran", coinciden dos de los economistas más renombrados de la City.

¿Aceptará Macri endurecer los controles de capitales que fueron anunciados hace apenas un par de semanas? ¿Lo haría, a sabiendas de que una medida de ese tipo recalentará, todavía más, el mercado paralelo del dólar?

En los principales bancos de la City creen que, antes que el 10 de diciembre, la fecha clave para observar es el próximo 27 de octubre.

Si todo sale como prevén las principales consultoras políticas, Alberto Fernández se convertirá ese domingo en el Presidente electo de la Argentina, dejando a Mauricio Macri sin poder real para los siguientes 44 días.

Y por eso en el "círculo rojo" ya se plantean las preguntas clave: ¿Tomará Macri medidas de fondo si la crisis cambiaria se agrava, tal como supone gran parte de los consultores de la City porteña? ¿Tendría incentivos para hacerlo?

Por lo pronto, lo que sí se sabe es que el BCRA tendrá menos dólares para cumplir con todo: pago de la deuda (pública y privada) y dolarización de portafolios, en un contexto donde la cotización del "contado con liqui" seguirá abriéndose de la "oficial".

Lo que se da por descontado es que la demora del FMI afectará, en principio, el menguado stock de reservas del Banco Central. Ese dinero serviría para pagar los vencimientos de Letes (en dólares). Aun con el reperfilamiento, hasta fin de año habrá que pagar a inversores de esas letras por u$s2.950 millones.

A eso habría que sumarle una necesidad (en pesos) de $265.000 millones -por vencimientos de Lecap y déficit fiscal- que, sin los aportes del FMI, habría que emitirlos, con el riesgo de que parte de esa emisión se traduzca en una mayor presión sobre el tipo de cambio, aun con el cepo funcionando.

Así está planteado el escenario financiero de corto plazo, dominado por la incertidumbre.

De hecho, se vienen pagos de bonos en moneda local -el primero el próximo viernes, el denominado Bono de Política Monetaria, por el equivalente a u$s400 milones- que podrían terminar presionando sobre el "contado con liqui".

Las empresas toman medidas preventivas

La historia económica reciente de la Argentina ya conoce el efecto que generan los diferentes mercados cambiarios. Y ya se sabe que, ya sea como ilegal o bien como "contado con liqui", esas cotizaciones -en principio marginales- terminan influyendo en la expectativa devaluatoria del "oficial".

La última vez sucedió en 2016, en el inicio de la administración Macri: la devaluación trajo consigo un shock inflacionario, y un proceso que todavía no se pudo encarrilar.

Pero volviendo a la dinámica política, algunas cuestiones para tomar en cuenta para la primera valla a saltar: el 27 de octubre.

Hoy en día, todos pusieron la lupa en lo que vaya a suceder el día después. Desde el escenario político (hoy el más previsible de todos) al panorama económico, financiero y empresarial. Todos están interrelacionados. Y a estos tres últimos los convoca el mismo objetivo: cubrirse ante lo desconocido, que hoy por hoy tiene que ver con las medidas con las que vaya a debutar el gobierno de "Los Fernández".

Las empresas líderes, por caso, ya toman medidas de cobertura. Las compañías más importantes acaban de anunciar nuevos aumentos en los precios. La segunda tanda en el último mes. Son incrementos que van de 8% al 18%, nada menos.

¿Y por qué, si con los ajustes de hace cuatro semanas ya habían traspasado gran parte de la última devaluación? Responde el gerente de una alimenticia líder, que obviamente pidió la reserva de su identidad: "Hasta ahora privilegiábamos mantener nuestra participación de mercado a costa de la rentabilidad. Pero la crisis se prolonga y no podemos dejar que se hunda más nuestro balance. Sacrificamos 'market share', que intentaremos recuperar más adelante". 

Con el sentido de adelantarse a lo que vendrá, ya es común que en las charlas en las cámaras empresarias se hable de la implementación de la "doble indemnización" una vez que Alberto Fernández sea jefe de Estado.

"¿Qué pensás que harán las grandes compañías en las próximas semanas?", lanza retóricamente uno de los ejecutivos que participa de los cónclaves de la Unión Industrial. "Habrá despidos de todo aquel personal que hasta ahora se aguantó pero que no sabemos si vamos a necesitar de acá a un año", completa.

Hay otra cuestión que juega en la cabeza de los directores de multinacionales: a este tipo de cambio cercano a los $60, los despidos resultan "baratos" en términos de dólares.

Las largas semanas de transición

Inevitablemente, este panorama se enlaza con la situación social, que se resquebrajó en las últimas semanas, tras la última devaluación.

Los grupos sociales más desamparados por la crisis ya dieron una muestra de esa intranquilidad por el avance de la crisis. Salieron a las calles a hacer oír sus reclamos.

¿Qué sucederá a partir del 28 de octubre, si hay un presidente electo y otro que permanece en la Casa Rosada pero esperando que se cumpla su mandato constitucional?

La cuestión es analizada ya no solamente por los politólogos sino, sobre todo, por los empresarios y financistas. En los directorios se analiza cuál será la Argentina que quedará desde el punto de vista económico y social en las próximas semanas.

¿Los mismos ejecutivos o dueños de empresas que hoy levantan el teléfono cuando los convoca un funcionario de Hacienda, Producción o desde el Banco Central, seguirán haciéndolo a partir del lunes 28 de octubre, si la economía -como supone la mayoría- no está estabilizada?

La experiencia de Cristina Kirchner con el cepo fue que la caída de reservas se intensificó a medida que avanzó el tiempo, y que se vio obligada a endurecer las restricciones. Desde fines de 2011 hasta que se fue, Cristina Kirchner apretó el cepo en 37 oportunidades.

Hoy en día, en términos de salida de divisas, hay que esperar la misma dinámica por la sencilla razón de que la mayoría de las empresas se cubre dolarizándose.

La pregunta, en todo caso, refiere a si Macri apretará nuevamente el botón para que salga una medida de las que no le gustan. De las que jamás pensó siquiera en implementar.

Y acá no debe interpretarse tal escenario en términos puramente políticos. La pregunta que debe formularse es si los funcionarios que hoy en día están en funciones plenas lo estarán después del 27 de octubre, cuando sepan que el final está muy cerca.

En concreto: ¿firmarán esos funcionarios alguna resolución o decreto que pueda costarles caro, en términos judiciales, pocas semanas más tarde?

Mayor presión cambiaria, una aceleración inflacionaria, en un contexto de tensión social "in crescendo" por el aumento de la pobreza y ¿también del desempleo? No vienen jornadas fáciles. Eso es seguro.

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