Wall Street cree que Caputo tiene margen para dejar subir el dólar sin que se dispare la inflación
Puntos importantes
No es común ver que distintos economistas referentes del liberalismo coincidan en el reclamo de una medida. Pero es lo que está sucediendo. Desde Miguel Angel Broda hasta Carlos Melconian insistieron, en las últimas jornadas, con la sugerencia de que el Gobierno habilite una suba del tipo de cambio, como una forma de mejorar el actual escenario económico y financiero.
Todos esos economistas hacen hincapié en que el equipo de Luis Caputo debería tomar esa camino como una manera de evitar una mayor presión cambiaria, en medio de la cuenta regresiva rumbo a las elecciones del año que viene.
También hay una coincidencia en que un dólar más alto permitiría la reactivación de algunos sectores de la economía "real" que han quedado postergados, como la construcción.
En las últimas horas se sumaron algunos integrantes de Wall Street. De hecho, los principales bancos de Nueva York vienen advirtiendo que el Gobierno necesita mejorar la actividad económica si quiere asegurar la reelección hasta 2031.
¿Puede subir el dólar sin que impacte en la inflación?
En el mercado empieza a aparecer una pregunta, bastante incómoda para el equipo económico: ¿Argentina podría darse el lujo de tener un dólar algo más caro sin que eso implique una nueva aceleración de la inflación?
Sebastián Vargas, un economista argentino con más de 20 años en Wall Street y especializado durante años en el análisis de la economía local, cree que sí. Su planteo tiene, además, una fecha de vencimiento: "Hay una ventana de oportunidad que va desde ahora hasta febrero de 2027", estimó en diálogo con iProfesional.
La idea no supone una devaluación brusca ni un salto desordenado del tipo de cambio.
Por el contrario, apunta a aprovechar los meses previos a la campaña electoral para corregir parcialmente el valor del dólar y evitar que la economía llegue a 2027 con un peso demasiado apreciado.
De hecho, en el mercado financiero suele mencionarse el indicativo "dólar vocero" a la hora de hablar de una paridad más alta.
Adrián Ravier, portavoz de Javier Milei, dijo hace algunas semanas que "es una posibilidad" que el dólar vaya hasta los $1.800; un 20% más arriba de lo que vale en la actualidad.
El problema para la economía de un dólar muy "barato"
El argumento de fondo es conocido: cuanto más barato queda el dólar en términos reales, mayor puede ser el incentivo de empresas y familias para dolarizar sus carteras.
Y cuando esa percepción se instala, el problema deja de ser solamente cambiario y pasa a convertirse en financiero y político.
La experiencia reciente está demasiado fresca. En 2025, la presión sobre el mercado cambiario terminó provocando una corrida que obligó al Gobierno a extremar las herramientas de intervención. El desafío ahora consiste justamente en evitar que esa historia vuelva a repetirse cuando la política empiece a contaminar cada vez más las decisiones económicas.
Y ahí aparece la ventana que señala Vargas.
El Gobierno tiene tiempo hasta febrero de 2027 para hacer algún movimiento cambiario que hoy rechaza de plano.
Después de ese momento, el rebrote inflacionario de la medida podría impactar negativamente en la campaña del oficialismo.
Un dólar demasiado bajo favorece a los consumidores de bienes importados y ayuda a contener precios, pero al mismo tiempo puede complicar a los sectores productivos.
La construcción es uno de los ejemplos que aparecen en este análisis: un tipo de cambio algo más elevado podría mejorar la rentabilidad de determinados proyectos y modificar decisiones de inversión que hoy permanecen congeladas.
Intervenciones para evitar una suba del dólar
El último informe a cliente de la consultora Quantum -del economista Daniel Marx- es revelador sobre los movimientos del Gobierno en el mercado cambiario.
Desde el 8 de julio, la cotización del dólar se estabilizó alrededor de los $1.500. Detrás de esa estabilidad no hay solamente una cuestión de oferta y demanda espontánea.
Según el análisis de Marx, existe una estrategia deliberada del Gobierno para acompañar el movimiento cambiario.
La primera herramienta fue la utilización de instrumentos dólar linked. El Tesoro aumentó significativamente la oferta de títulos ajustables por la cotización oficial del dólar. Desde abril emitió el equivalente a casi u$s11.000 millones, mientras que el volumen operado en el mercado secundario de estos instrumentos también creció con fuerza: pasó de un promedio diario de u$s261 millones en abril a un máximo de u$s532 millones en julio.
El mecanismo permite ofrecer cobertura a quienes temen una suba del dólar sin necesidad de que esa demanda se traslade directamente al mercado spot.
A eso se sumó la intervención en el mercado de futuros. El interés abierto en ROFEX pasó de un mínimo de u$s2.790 millones en mayo a u$s4.526 millones en julio, mientras que el volumen promedio diario operado se mantuvo en torno de u$s1.470/1.490 millones.
También aquí el Gobierno jugó activamente. El Tesoro ofreció y colocó instrumentos dólar linked en sus licitaciones quincenales, mientras que el BCRA vendió en el mercado secundario títulos dólar linked que tenía en cartera y contratos de dólar futuro.
Según los datos recopilados por Marx, entre mayo y junio el Banco Central incrementó su posición vendida en futuros desde u$s193 millones hasta u$s492 millones.
Son montos relativamente pequeños en comparación con las posiciones que la autoridad monetaria llegó a tener en otros momentos, pero muestran que el futuro cambiario se convirtió nuevamente en una herramienta para administrar expectativas.
Incluso las tasas en pesos se acomodaron en un nivel algo más elevado. Según Marx, la caución pasó de alrededor de 20% a 23% TNA.
Todo este arsenal financiero tuvo un objetivo concreto: evitar que el movimiento del dólar iniciado en abril se transformara en una corrida. Y, hasta ahora, la estrategia parece haber funcionado.
El BCRA redujo el ritmo de compras de reservas
Y ahí aparece el otro dato que empieza a inquietar: el ritmo de compras de dólares del propio BCRA se desaceleró. Y fuerte.
En lo que va de agosto, la autoridad monetaria compró u$s329 millones, a razón de aproximadamente u$s32 millones diarios.
En julio había adquirido divisas a un ritmo de u$s103 millones por día (u$s2.163 millones en total).
Y desde el 2 de enero hasta ahora, el promedio de compras fue de u$s94 millones diarios (u$s13.656 millones en total).
Es decir, el ritmo de acumulación de reservas se redujo a casi un tercio respecto de julio.
¿Le hará caso Caputo a los economistas locales y a Wall Street? ¿Dejará más libre al dólar?