DEUDAS IMPAGAS

La mora importada amenaza a los bancos, en plena crisis por los créditos y las altas tasas

La disputa por la responsabilidad ante el crecimiento de la morosidad sacude al sector financiero y pone presión sobre reguladores y nuevas tecnológicas
Por Carlos Arbia
ECONOMÍA - 21 de Agosto, 2026

Un reciente informe, publicado por la consultora Analytica que dirige el economista Ricardo Delgado en base a datos del BCRA, destaca que hay unos 20,8 millones de individuos con al menos un crédito formal en el país, de los cuales 5,8 millones registran atrasos superiores a 90 días en el pago de sus cuotas.

El informe detalla que, según el tipo de proveedor:

  • Los bancos tienen unos 14,3 millones de deudores, de los cuales 2,45 millones están en mora
  • Las billeteras digitales tienen unos 10,1 millones de deudores y 2,41 millones están en mora
  • El resto de los proveedores tiene 5,2 millones de deudores, de los cuales 2,7 millones están en mora

Bancos y billeteras virtuales, en alerta por créditos que no se pagan

El informe explica que la irregularidad es más extendida en el sector de las fintech y los proveedores no bancarios porque, mientras los bancos están habilitados por el BCRA a prestar dinero proveniente de los depósitos de sus clientes, "las fintech y los proveedores no financieros solo pueden utilizar capital que toman del mercado de capitales o, incluso, de préstamos bancarios, un mecanismo siempre más costoso y esto les fija un piso más alto en su costo de fondeo y los lleva a prestar más caro", explícita el trabajo.

Lo cierto es que se ha desatado una fuerte disputa entre los distintos jugadores del sistema financiero y no financiero sobre el problema de la mora.

Mientras los bancos esperan alguna reacción de las autoridades económicas sobre el tema, también dejan expuesto el único punto de coincidencia que es el reclamo por las cargas impositivas que siguen castigando la oferta crediticia. Uno de los grandes problemas es la cantidad de impuestos que tienen las tasas de interés ya que, de acuerdo a estudios de las principales entidades bancarias como ADEBA y ABA, un 40% de la tasa de interés que cobran los bancos son impuestos y en particular el que más incide es el Impuesto a los Ingresos Brutos (IIBB).

En los últimos días, y para diferenciarse de las fintech y los proveedores no bancarios, algunos bancos como por ejemplo el Banco Macro comenzaron a mostrarles a sus inversores que cerca de un 33% de la mora que deben reportar deriva directamente de las normas regulatorias locales, que los obligan a replicar la peor calificación crediticia que tenga su cliente en el sistema, aun cuando con ellos se encuentre al día.

Las normas del BCRA que generan "mora importada"

En este punto desde el sector bancario señalan a dos normas del BCRA. En primer lugar la Comunicación "A" 7443, vigente desde hace años, estaría generando lo que muchos analistas y operadores financieros definen como una especie de "efecto arrastre" sobre todo el sistema y que complica la nueva oferta de crédito, ya que obliga a las entidades bancarias a inmovilizar pesos por préstamos que, en muchos casos, no tienen morosidad.

Es una norma que varias entidades reclamaron que el BCRA la revise, sin lograr receptividad por el momento. La misma establece que "si un deudor registra atrasos que representan el 40% o más de su pasivo total, el resto de las entidades debe degradar su calificación interna". Y de allí surge el efecto contagio, aun en caso de que la irregularidad se produzca solo con otra entidad, algo muy común con las fintech.

La segunda norma apuntada por los bancos es la que, de acuerdo a la opinión del Presidente del BCRA, Santiago Bausili, describió como "una norma que genera una digestión lenta de la mora". Se trata de los criterios aplicados para las pérdidas incurridas y las pérdidas esperadas, según se trate de entidades pequeñas o grandes, que les impiden a los bancos normalizar una calificación de manera inmediata.

El último Informe de Política Monetaria (IPOM), del BCRA señala que la mejora de las calificaciones castigadas por incurrir en mora es gradual y solo se activa a medida que los deudores refinancian y regularizan consistentemente los pagos. Esto hace que pasar de la categoría de deudor 5 que es el mayor nivel de mora, a la categoría 1 que es el menor valor de cumplimiento de pagos, lleve, en el mejor de los casos hasta 9 meses.

Esta especie de efecto contagio que desde los bancos llaman "mora importada" apareció, por primera vez en el balance de los resultados del segundo trimestre del año que dio a conocer la semana pasada el Banco Macro donde muestra que en ese período la mora siguió subiendo marcadamente, por las recategorizaciones obligatorias establecidas por la normativa del BCRA.

El balance muestra que un aumento de la irregularidad de solo 27 puntos básicos en ese lapso que representa una suba del 3,81% al 4,08% de aumento de la morosidad se transformó, por efecto de esas recategorizaciones, en uno de 85 puntos básicos, pasando de 5,40% a 6,25%.

"En el acumulado en el balance, esto lleva el castigo a 2,38 puntos porcentuales cuando, de otra manera, habría sido de solo 1,15 puntos", expresa el comunicado.

Los últimos datos conocidos muestran que la morosidad es más extendida entre los clientes de billeteras y fintech, un segmento en el que la situación se complica más por el nivel de las tasas de interés que se aplican a las pequeñas financiaciones, que en muchos casos superan el 1000% anual cuando se considera el Costo Financiero Total (CFT), que es el indicador más representativo de la tasa de interés que se paga por un crédito.

Hay que destacar que la mora no es un problema macro, como algunos quieren hacer creer, ni sistémico ya que el mayor porcentaje entre personas está focalizado en préstamos chicos, pero que se hacen difíciles de pagar y muchos de los deudores que habían agotado sus posibilidades de acceso al crédito bancario o que nunca lo tuvieron por su situación laboral recurrieron a las alternativas más costosas para poder refinanciar otras deudas o cubrir gastos corrientes con ingresos corrientes que no mejoran lo suficiente.

La dura respuesta de la Cámara Argentina Fintech

Las fuertes menciones desde los bancos al sector de las billeteras digitales y de las fintech llevaron a la Cámara Argentina Fintech a publicar un duro comunicado.

Bajo el título "Argentina necesita más y mejor crédito" la cámara salió a mostrar su posición sobre la situación del crédito a las familias y las alternativas necesarias para abordar el crecimiento de la mora.

En el mismo se explica que hoy hay más de 10 millones de argentinos que accedieron al financiamiento a través de una fintech, de los cuales 3,8 millones no tienen un crédito bancario, y que el stock total de crédito a las familias asciende a $82,8 billones. De ese total, el 81,1% está concentrado en bancos, el 11,7% en fintech y el 7,1% en otros proveedores no bancarios.

"De ese total, $13,5 billones que representa el 16,3%, se encuentran en situación irregular: el 63,3% está contabilizado en bancos, el 20,4% en otros proveedores y el 16,3% en fintech", señalan en base a los montos involucrados, antes de reclamar "soluciones compartidas" para encarar el problema. Entre ellas, consideran necesario:

  • Avanzar en mejorar la información crediticia disponible
  • Reducir la carga impositiva
  • Promover más educación financiera
  • Ofrecer alternativas tempranas para quienes atraviesan dificultades

El debate por la falta de intervención estatal en la problemática de la mora se convirtió en uno de los ejes centrales de la agenda pública en los últimos días. Es que el Gobierno reconoce el problema pero decidió no implementar medidas de asistencia directa para unos casi 6 millones de personas con problemas de endeudamiento, a pesar de que el aumento de la morosidad se frenó en julio.

De acuerdo a lo que pudo saber iProfesional de una fuente cercana a la Casa Rosada, desde el equipo económico consideran que: "intervenir en el tema desde el Estado implicaría trasladar recursos públicos para resolver una cuestión entre privados y esto generaría un riesgo moral al utilizar fondos de los contribuyentes para salvar a bancos y deudores".

En este punto hay que considerar que tanto el ministerio de Economía (MECON) y el Banco Central de la República Argentina (BCRA) monitorean la situación junto con el sector financiero y anticipan que, según los últimos datos disponibles, la mora bancaria se encuentra ante un punto de inflexión con leves señales tras pasar del 3,5% al 12,7% en los últimos tres años.

Qué pasa cuando un usuario no puede pagar su crédito fintech

"En algunos casos, los préstamos personales dentro de las apps arrancan desde tasas superiores al 70% anual y pueden escalar según el perfil del cliente", explica Pérez Alonso y además agrega que: "el problema es que cuando un cliente, una persona, deja de abonar las cuotas de un préstamo o financiamiento digital, el proceso suele comenzar con una etapa conocida como mora temprana y durante los primeros 30 a 60 días de atraso, las empresas intentan evitar que la deuda crezca mediante mensajes automáticos, llamados telefónicos, mails y propuestas de refinanciación".

En este caso desde la fintech aclaran que analizan cada situación de manera individual. No sólo observan el monto adeudado, sino también el historial crediticio, los ingresos declarados y el comportamiento financiero del usuario. Por eso, una deuda de un millón de pesos puede tener distintos tratamientos según cada caso particular.

"El problema se agrava cuando la deuda supera los 31 días de atraso. A partir de ese momento, la fintech puede informar la situación al Banco Central, lo que afecta directamente el historial financiero del cliente. Esto puede dificultar el acceso a nuevos créditos, tarjetas o productos bancarios durante varios años", explica Pérez Alonso.

Pero lo más grave es que si la mora continúa más allá de los 60 o 90 días, muchas empresas derivan el caso a estudios de cobranza externos o agencias especializadas. En escenarios extremos, la deuda puede judicializarse e incluso derivar en embargos o inhibiciones dependiendo del monto adeudado y del tipo de financiamiento otorgado o en otras prácticas más abusivas como las señaladas.

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