Alberto Ades presenta un esbozo de plan económico mientras crecen rumores sobre Caputo

El economista que Milei convocó para exponer ante el gabinete de ministros culminó un raid mediático y presentó un esquema que incluye dólar más alto
Alberto Ades junto a Javier Milei

Puntos importantes

Checkbox Checked Caputo enfrenta rumores de reemplazo por Alberto Ades, consultor de Milei.
Checkbox Checked Ades critica la recesión del plan actual y propone ajustes en política monetaria y tipo de cambio.
Checkbox Checked Caputo defiende su gestión ante malos datos económicos y la presión creciente.

Todo empezó, como siempre, con rumores del mercado: que si había discusiones internas sobre la economía, que si la imagen de Toto Caputo se había erosionado demasiado ante el retroceso de la industria, que si aparecían cuestionamientos desde el Fondo Monetario Internacional. Pero ahora la cosa ya tomó otro tinte, porque hay un nombre concreto al que se está prestando atención como posible sucesor en el ministerio de Economía: Alberto Ades.

Hasta hace pocas semanas, era un economista de bajo perfil, con más presencia en el ámbito de los "traders" financiero -como Caputo en sus inicios- que entre los economistas de línea más académica. Reside en Nueva York y, desde su oficina de Wall Street, hace reportes y videos en las redes sociales en las que analiza los vaivenes diarios del dólar, los bonos, las acciones y los precios de las materias primas.

Con un curículum que muestra una carrera en varios peso-pesados del mundo financiero, como Citigroup, Merrill Lynch y Goldman Sachs, Ades es considerado una voz autorizada sobre cuál es el futuro de la economía global. Y, para el presidente Javier Milei, es una fuente de consulta.

Pero en las últimas semanas ocurrió algo poco habitual, justo en un momento de alta sensibilidad política: Milei lo invitó a que expusiera su visión de la economía argentina en una reunión del gabinete de Ministros. Toto Caputo no fue, alegando que se encontraba enfermo, pero horas más tarde apareció, con buen aspecto, en el programa de streaming "La Misa", conducido por Daniel Parisini, más conocido como "Gordo Dan", quien lo presentó como "el mejor ministro de economía de la historia".

La situación de Caputo se ha tornado más delicada debido a los malos indicadores de actividad. Salvo por el boom petrolero, al ministro cada vez le quedan menos datos de los que asirse para argumentar que hay "brotes verdes" en la actividad productiva. Y fue así que el miércoles celebró, como si fuera un cambio de tendencia, una expansión del índice de producción industrial, que subió 1,9% después de haber caído 5,1% el mes previo. También festejó una recuperación de 0,4% mensual en el sector de la construcción -que venía de dos caídas consecutivas-, pero con un empeoramiento en la tendencia ciclo.

Esos datos terminaron teniendo un efecto inverso al buscado: hubo respuestas desde todos los sectores, incluyendo economistas de línea ortodoxa, que afirman que los indicadores positivos sólo reflejan un leve rebote tras una caída drástica. Para colmo, en la última encuesta REM se volvió a revisar a la baja el pronóstico de crecimiento del PBI, que quedó en apenas 1,5%, muy lejos del 4,5% que originalmente prevía el gobierno, y también lejos del 2,3% que los economistas veían como "arrastre estadístico" del año pasado.

La circulación de versiones en el sentido de que Caputo se había reunido con empresarios y gobernadores provinciales, antes quienes habría reconocido el riesgo recesivo hicieron más verosímil el rumor de que el ministro no estaba en su mejor momento.

Y entonces llegó Ades

Fue en ese contexto de preocupación por una economía estancada que apareció súbitamente Ades en el escenario. Y llamó la atención el raid mediático que lo llevó a se entrevistado en los programas de mayor audiencia de la TV cable y el streaming.

No es que Ades se muestre en la vereda de los críticos del "modelo Milei". Más bien al contrario, ponderó la firmeza del ajuste fiscal y argumentó en favor de la apertura comercial y dijo que es inevitable que algunos sectores históricamente protegidos deban reconvertirse o desaparecer. Pero también puso en dedo en la llaga de Caputo: dijo que no hay que resignarse a que un plan de estabilización lleve necesariamente a una fase recesiva.

Y, después de haber expuesto sus ideas ante el gabinete de ministros y de levantar su perfil mediático en televisión, ingresó definitivamente en la nómina de "ministeriables": este jueves, publicó un manifiesto en las redes, que contiene un esbozo de cuál sería el plan de gestión económica que se debería aplicar para salir del estancamiento actual.

Tras ponderar los avances en materia inflacionaria y en apertura comercial, hizo un llamamiento a que el gremio de los economistas abandone las posturas críticas y adopte una actitud constructiva para "moderar los costos de transición y darles a las empresas viables una oportunidad de adaptarse, sin comprometer el equilibrio fiscal ni los objetivos de desinflación".

Tres dedos en la llaga del plan económico

Y planteó tres temas sobre los que cree que se podría trabajar. Tres temas particularmente sensibles, en los que se lee entrelíneas una crítica a la política de Caputo: la política monetaria restrictiva, la dificultad para transformar el ahorro dolarizado en crédito y el eterno debate sobre cuál es el tipo de cambio conveniente.

Sobre el primer punto, Caputo ha cambiado de estrategia varias veces. Al inicio de su gestión, se jactaba de que, en las licitaciones del Tesoro, no se "rolleaba" la totalidad de la deuda que vencía, sino que se cancelaba parcialmente el pago. Eso suponía en los hechos una expansión monetaria -el famoso "Punto Anker"- que el equipo económico celebraba como un síntoma de pujanza en la economía, porque los bancos canalizaban su liquidez hacia el crédito productivo en vez de buscar una renta sin riesgo en la deuda pública.

Pero esa tesitura se esfumó con la turbulencia financiera previa a la elección legislativa de 2025, cuando se dispararon las tasas de interés, y Caputo ya no sólo se olvidó del Punto Anker, sino que hizo todo lo posible por absorber liquidez, ante el temor de que los pesos "sobrantes" fueran a presionar el dólar y los precios.

Últimamente, se notó un nuevo giro, en el que Caputo "apagó la aspiradora de pesos", tras constatar los problemas de iliquidez en el sistema, que llevaba a un manejo ineficiente de los bancos, además de un retroceso en el otorgamiento de créditos.

Sin ir más lejos, el reporte de septiembre marcó una baja de 0,6% mensual real en los préstamos, con mayor caída en el rubro del consumo (1,2%) y una baja de 0,8% en el crédito a empresas. En tanto, la crisis se morosidad se alivia lentamente, con un 12,9% de cartera irregular entre las familias, y un 3,6% en las empresas.

La culpa de las tasas

Ades, cuidadoso de las formas, prefirió no irritar a Caputo planteando una crítica directa, sino que formuló preguntas. Por ejemplo: "Es demasiado restrictiva la política monetaria? Sin abandonar los objetivos de inflación, ¿hay margen para una calibración que alivie las condiciones financieras, facilite la inversión y permita que empresas viables atraviesen la transición?"

Lo cierto es que él mismo, en entrevistas periodísticas, había insinuado un plan para reactivar el crédito, que debería empezar con un pasaje masivo de la cartera de morosos a pérdida por parte de los bancos, y una política monetaria más laxa, que permita una baja en las tasas de interés.

Para Ades, el propio gobierno, al dejar subir las tasas el año pasado, generó las condiciones para que estallara la crisis de morosidad. Y, además, plantea que la reforma impositiva debería tener, entre sus puntos, un alivio en el costo del crédito.

Ares y el tabú de la devaluación

Pero la parte más polémica del planteo de Ares tiene que ver con la inflación y la tasa devaluatoria. Para el economista, no hay mayor diferencia entre tener un IPC de 2% mensual o de 1,5% mensual, y en cambio se paga un alto costo de estancamiento económico por obsesionarse en bajar la inflación en el corto plazo. Sobre todo, si el tipo de cambio es una de las anclas para contener a los precios.

Desde su punto de vista, el gobierno se equivoca cuando, después de comprar dólares para reforzar las reservas del Banco Central, trata de retirar todos los pesos que se inyectaron al mercado. Comparte la visión de otros economistas influyentes, como Domingo Cavallo, en el sentido de que si hay quienes están dispuestos a vender dólares, eso es un síntoma de mayor demanda de pesos. Y que, por lo tanto, no hay riesgo inflacionario en dejar esa liquidez girando en el mercado.

Y pide que se vuelva a debatir sobre la conveniencia de subir el tipo de cambio. "Una depreciación real podría aliviar la presión sobre sectores que enfrentan una mayor competencia externa, favorecer al turismo y receptivo y, por algunos canales, a actividades como la construcción", escribió en su documento.

Para Toto Caputo, el solo hecho de que se plantee esa pregunta, ya es interpretado como un acto de agresión. Otros que se animaron a hablar del tema, como el ex viceministro Gabriel Rubinstein y hasta el propio Cavallo, han recibido duras respuestas, en las que el argumento principal es que toda devaluación en Argentina está llamada a fracasar, por el inevitable efecto de traspaso a precios.

Y, sobre todo, la visión del gobierno es que todo plan de estabilización exitoso genera una apreciación de la moneda nacional, algo que se intensifica más cuando se está en un boom exportador, como el que disfruta Argentina en los sectores petrolero y minero.

Un nuevo "ministeriable"

¿Qué pasará con Ades? Cuando le preguntan directamente si se ve ocupando un cargo público, él alega que tiene hijos en Nueva York y que su situación familiar sería un obstáculo para aceptar.

Pero lo cierto es que su actitud parece desmentir esas declaraciones. El nuevo alto perfil parece no disgustarle, y por lo pronto se propuso como coordinador de un debate nacional entre economistas que hagan propuestas para mejorar el plan de Caputo.

"En la Argentina no falta IQ. Tal vez nos falte cultivar más el hábito de ponerlo al servicio de propuestas constructivas, con honestidad intelectual, generosidad y patriotismo", planteó en su mensaje, que tuvo más de 26.000 visualizaciones.

Del otro lado, Caputo sigue asistiendo a eventos en los que se lo presenta como "el mejor de la historia" y que agudiza las críticas contra quienes proponen licuar el plan para acercarlo a las clásicas recetas preelectorales con medidas reactivantes del consumo, a las que ve como una nueva versión del populismo.

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