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iProfesional | Economía

La economía se estanca y se reaviva la presión interna para relajar el apretón monetario

Los analistas esperaban un rebote luego del mal resultado de julio. Pero se confirmó el estancamiento, salvo en los sectores ganadores del modelo

21/10/2026
Actualizado 18:15hs

Ya no valen las imágenes de "serrucho" ni de "electrocardiograma" para ilustrar la evolución de la actividad productiva argentina. En agosto, cuando todo el mercado se había preparado para el rebote estacional, los números volvieron a marcar un estancamiento económico, con lo cual ya el gráfico empieza a parecerse a una línea plana.

El Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) que mide mensualmente el INDEC marcó una caída interanual de 1,7%, un dato aun peor que el de julio, cuando la merma había sido de 1,4%. Y, si la comparación se hace respecto del mes previo, y depurando las variaciones estacionales, hay un mínimo rebote de apenas 0,1%, contradiciendo la expectativa de un crecimiento de al menos un punto, tras el ajuste de 2,8% en julio.

Con esos números, los analistas más escépticos se sintieron respaldados en su advertencia sobre que la economía ya está en un ciclo recesivo. Y volvieron sobre el tapete las declaraciones que había hecho el presidente Javier Milei, en el sentido de que la medición tradicional "da cualquier cosa" y no refleja fielmente la tendencia creciente de la actividad en el contexto de un cambio de modelo.

El ministro Toto Caputo, que siempre trata de encontrar un costado positivo cuando hay un mal indicador, destacó que "con esta dinámica, el indicador tendencia-ciclo se ubicó 6,6% por encima del nivel de diciembre de 2023".

La frase mereció comentarios irónicos y críticas por tener que retroceder hasta el último año de la gestión Fernández para poder mostrar un crecimiento.

"Una lágrima", la reacción de economistas tras el EMAE

Lo cierto es que los economistas más seguidos en las redes y los consultores más escuchados por las empresas no disimularon su decepción. "Una lágrima", graficó Fernando Marull. "Dato preocupante", apuntó Christian Buteler. "Agosto empezó con cero, Milei tenía razón", ironizó Federico Machado, en una alusión a la promesa hecha por el presidente respecto del IPC.

Por su parte, Gabriel Caamaño, de la consultora Outlier, destacó que con el EMAE de agosto ya se acumulan cinco meses en que la "tendencia ciclo" da una variación nula. Y criticó al gobierno por haber reivindicado que ese era el verdadero indicador importante cuando daba una cifra positiva, pero lo minimiza ahora.

Según Caamaño, resulta inevitable que las proyecciones de crecimiento del PBI de 2026 sean nuevamente revisadas a la baja. "Esto ya está pegando en el palo del arrastre estadístico que dejó 2025", agrega, para graficar el escenario de casi nulo crecimiento.

En el mismo sentido, el economista Lorenzo Sigaut Gravina calificó al PBI como "planchado" y advirtió: "A esta altura, lo más probable es que en 2026 el crecimiento promedio anual sea de 1% o menos, y eso que contamos con la locomotora de minería, energía y agroindustria".

Se reabre el debate interno sobre la economía

Incluso los economistas afines a la línea oficial manifestaron su preocupación. Es el caso de Antonio Aracre, quien manifestó: "sin un impulso fuerte de inversiones parece difícil que el año termine con una actividad más vigorosa".

Desde su punto de vista, el gobierno debe incentivar una aceleración de los proyectos anunciados en el marco del RIGI, que muestran un bajo nivel de concreción en relación al volumen de inversiones comprometido.

Lo cierto es que el dato del EMAE contrastó fuertemente con la breve euforia que había generado el nivel récord de las exportaciones que se informó la semana pasada.

Los analistas críticos relativizan esa bonanza que permite un fuerte flujo entrante de dólares, porque la atribuyen a una situación pasajera de precios inusualmente altos para el petróleo y materias primas agrícolas.

En cambio, la baja demanda del mercado interno ya no sólo es una preocupación de las agremiaciones Pyme y de la industria, sino que es compartida por los inversores del mercado financiero. Es algo que había quedado en evidencia cuando Javier Milei fue entrevistado en su última visita a Nueva York, y ante las afirmaciones del presidente sobre la solidez fiscal de su programa, todas las preguntas se centraban en el sostenimiento del escenario recesivo.

Con la publicación del nuevo EMAE, otra vez se pusieron en circulación las versiones sobre una corrección al plan económico que implique -como han sugerido economistas "ministeriales", entre ellos Alberto Ades- una política menos contractiva en el plano monetario, para reactivar el crédito.

Ganadores y perdedores del plan Caputo

La perspectiva empeora todavía más cuando se pone el foco sobre las performances por sectores. Queda en más evidencia que sólo los "ganadores del modelo" vinculados a las exportaciones de materias primas empujan la economía, mientras que la industria y el comercio siguen sin signos de reactivación.

Así, el ranking aparece liderado por los siguientes sectores:

  • La minería muestra un espectacular crecimiento interanual de 11,1%
  • Electricidad, gas y agua registra un avance de 4,3%
  • La pesca marca la caída más pronunciada con -15,7%
  • La intermediación financiera cae 3,8%, todavía afectada por la crisis de morosidad y la suba de tasas de interés

El comercio sigue en baja -3,5% interanual, contradiciendo la afirmación oficial de que se está registrando un aumento récord en el consumo. En la misma línea evolucionaron los impuestos netos de subsidios, que caen al 4,2% anual.

Y, una vez más, la industria confirma su crisis, con una variación negativa de 3,2%, mientras que el transporte disminuyó su actividad en un 2,9%.

Lo que viene para la economía no sería tan alentador

Lo peor es que los primeros datos sectoriales de septiembre no permiten ilusionarse con un rebote en la próxima medición de actividad.

Por lo pronto, la fundación FIEL difundió su índice de producción industrial, que marcó otra caída interanual -2,9%- y también en la comparación desestacionalizada con el mes previo -baja de 0,9%-.

El dato acumulado de los primeros nueve meses del año registra una variación negativa de 1,9%.

Otras mediciones sectoriales también hacen prever que los números en rojo serán la tónica de septiembre. Hay caídas en la producción de acero crudo -3%- en la molienda de soja -5,6%- y en la producción de gas -0,7%.

Por otra parte, una parada programada en el complejo de refinación de La Plata acotó también el nivel de actividad en ese sector.

De momento, los economistas creen que septiembre podría dar un dato levemente positivo, aunque ya es imposible que sea lo suficientemente alto como para evitar que el tercer trimestre sea considerado oficialmente recesivo. Las estimaciones indican que, en caso de un crecimiento mensual de 1,5%, igualmente la variación trimestral marcaría una caída de 2,3%.