El Gobierno privatiza las compras de GNL, aparta a Enarsa y traslada el costo real a la demanda
El Gobierno Nacional puso en marcha un nuevo esquema para asegurar el abastecimiento durante los meses de mayor demanda, por el cual la importación y la comercialización de Gas Natural Licuado (GNL) pasarán a ser realizadas por el sector privado mediante competencia, tal como se definió en el Dereto 49 publicado este martes.
La medida que forma parte del proceso de normalización del mercado de gas, responde a que no existe actualmente capacidad suficiente de transporte para que todo el fluido disponible en las cuencas productoras, en particular Vaca Muerta, llegue en volumen necesario a los principales centros de consumo, especialmente en el AMBA y el Litoral. Por eso, en invierno es necesario complementar con GNL.
Esta decisión que ya había sido anunciada en 2025 por el secretario Coordinador de Energía y Minería, Daniel González, llega acompañada de la prórroga de la emergencia del Sector Energético Nacional declarada en diciembre de 2023, pero en lo que respecta a los segmentos de transporte y distribución de gas natural y las acciones que de ella deriven, hasta el 31 de diciembre de 2027.
La Secretaría de Energía explicó que este cambio se inscribe en la decisión de avanzar con la privatización de activos y actividades de ENARSA y de retirar al Estado del rol de empresario e intermediario en el mercado energético, para concentrarse en su función propia: establecer reglas, garantizar transparencia y asegurar el abastecimiento.
En línea con ese objetivo, Enatsa deja de importar y comercializar GNL y el proceso pasa a estar a cargo de operadores privados, bajo un mecanismo competitivo.
Se privatiza la gestión energética
Hasta ahora, el Estado compraba GNL a valores internacionales —del orden de 15 a 17 dólares por MMBTU— y luego lo vendía a valores equivalentes al precio del Plan Gas, alrededor de 2,7 USD por MMBTU, cubriendo esa diferencia con subsidios. El nuevo esquema elimina esa intermediación estatal y traslada la responsabilidad comercial y operativa al sector privado.
A partir de esta medida, se asignará por licitación el acceso a la capacidad de regasificación disponible en la terminal de Escobar y quien resulte adjudicado se hará cargo de traer el GNL, regasificarlo e inyectarlo al sistema para abastecer a distribuidoras y generadores eléctricos.
La Secretaría de Energía del Ministerio de Economía definirá las condiciones del proceso y los criterios operativos para asegurar previsibilidad. Si el procedimiento no lograra un resultado, Enarsa podrá intervenir de forma transitoria para evitar cualquier riesgo de faltantes.
Para evitar distorsiones en un contexto donde la terminal operativa es única y se vuelve un punto crítico del abastecimiento, el esquema incorpora un precio máximo para el gas regasificado durante los próximos dos inviernos, para luego dejar la interacción de la oferta y demanda siguiendo los valores internacionales.
Ese tope se fijará en función de un marcador internacional y un adicional que cubrirá los costos logísticos y operativos —flete, regasificación, almacenaje, comercialización y traslado por gasoducto hasta el punto de entrega en Cardales. Además, ese adicional se determinará mediante un procedimiento competitivo entre empresas, de modo de reflejar eficiencia y asegurar la mejor oferta disponible.
Transparentar el mercado sin subsidios
El objetivo es garantizar el suministro ante el pico de demanda, ordenar la formación de precios a través de competencia y avanzar en un mercado más transparente, donde el Estado deje de actuar como operador y se enfoque en asegurar reglas y control para el funcionamiento del sistema.
González, en diciembre, remarcó que el fundamento de la medida es mantener la disponibilidad de gas pero eliminando el costo fiscal. "No tiene sentido que el comprador de última instancia tenga que ser siempre Enarsa", explicó González en aquel entonces, argumentando que con mayor libertad de mercado se logran menores precios.
La implementación se realizará mediante licitaciones para acceder a la capacidad de regasificación de la terminal de Escobar, el punto crítico de ingreso de gas para el AMBA y el Litoral. El adjudicatario deberá gestionar toda la logística: desde la contratación de buques metaneros hasta la inyección del fluido en el sistema de transporte.
Sin embargo, el cambio trae aparejado un desafío para el bolsillo de los consumidores. Al eliminarse la intermediación estatal, se espera un traslado directo del costo pleno del GNL importado a las tarifas. González minimizó el impacto potencial al explicar que, si bien el GNL es más caro que el gas de producción nacional, su incidencia en el costo promedio anual de la demanda residencial se ubicaría entre un 5% y un 10%.
El aporte creciente de Vaca Muerta
Este esquema para el gas natural busca replicar la estrategia de salida gradual aplicada en el sector eléctrico, donde se fomenta la relación contractual directa entre privados (off-takers), dejando al Estado exclusivamente en su función de regulador y garante de la transparencia del sistema.
Históricamente, la Argentina accede a este mercado del GNL con contratos spot a comienzos de cada temporada para cubrir los picos invernales, en al menos dos o tres tandas de licitación.
Por este motivo, urgia la resolución de hoy de manera de poder lanzar el esquema licitatorio y las empresas puedan preparar su participación previendo las compras que se empiezan a gestionar generalmente en febrero o marzo de cada año, según la demanda prevista.
Si bien Vaca Muerta tiene capacidad de sobra para abastecer cualquier pico invernal, el límite está dado por la infraestructura, por lo cual económicamente para el país seguira siendo mas beneficioso sostener las compras de GN, en proporción decreciento como los útimos dos años, en lugar de invertir en nueva infraestructura que quedará con capacidad ociosa durante la baja de la demanda.