Crónica de un día de furia en la City porteña con un dólar "caliente"
Se rompió el "estresómetro": la abrupta suba de la cotización del dólar tuvo su correlato en el incesante ir y venir de clientes en la city porteña.
Un cronista de iProfesional que recorrió las calles del microcentro porteño dialogó con los “jefes de mostrador” de algunas de las casas de cambio que lograron mantenerse en pie y con sus colegas de algunos bancos.
“Apenas los portales de noticias, la radio y la televisión comenzaron a dar la información que el dólar resultaba imparable en su camino hacia los $40, comenzó a aparecer gente dispuesta a comprar, mucho o poco, al precio que fuera”, afirmó sorprendido, el representante de una casa de cambio sobre Sarmiento.
“Claro está que hoy la situación es muy diferente a la que vivimos, sin ir muy lejos, en los días previos al cepo que impuso Cristina en el 2011”, afirmó, cuando tanto San Martín como Sarmiento estaban llenas de “coleros” que compraban para grandes inversores”, agregó.
En tal sentido, desde otra casa de cambio, esta vez sobre la Avenida Corrientes, sostuvieron que “la gran diferencia es que ahora la gente compra y vende por homebanking y no tiene que venir al Centro”.
Esta circunstancia le otorga a la actual situación una ventaja enorme frente a corridas anteriores, pues en la gran mayoría de los casos, las compras quedan depositadas en las entidades en las que se realzaron las operaciones.
En términos técnicos, no se trata de una fuga de capitales pues esos dólares se mantienen dentro del circuito bancario.
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“Es en estos momentos cuando muchos ahorristas asustados corren desesperados para tratar de cubrirse, pero suele suceder que una vez más podrían llegar tarde”
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En otro banco, esta vez en la sucursal de la Avenida Cabildo, y con evidente cara de fastidio por el aluvión de gente que comenzó a llegar luego del mediodía y que debía ser atendida hasta mucho después del cierre, un oficial de negocios sostenía que “apenas el dólar empieza a subir y más en un día como hoy que más que trepar, vuela, se llena la sucursal de clientes que buscan refugio, aunque sea por compras que no llegan a los 500 dólares”.
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“Es en estos momentos cuando muchos ahorristas asustados corren desesperados para tratar de cubrirse, pero suele suceder que una vez más podrían llegar tarde”, afirmaba resignado un colega del mismo banco.
En tal sentido, a la luz de lo sucedido en la rueda del viernes, su visión parece darle la razón, pues la cotización del billete no solo desciende levemente por debajo de los $40, sino que, para peor, se agranda la brecha entre el precio de compra y el de venta, que ya ronda los dos pesos, frente al promedio de los últimos meses que no pasaba el peso por unidad.
A diferencia de los que sucedía con las casas de cambio en las que el cliente se lleva los billetes en el bolsillo, en algunas sucursales bancarias, en particular las más alejadas del microcentro, se vivieron algunas situaciones “incómodas”, pues por primera vez en mucho tiempo se notó un marcado incremento en el número de clientes que buscaban retirar dólares de sus cuentas.
“Lo llamativo es que mucha gente viene preocupada a preguntar si tenemos dólares para llevárselos, asustados porque en algunos medios o en particular en las redes sociales comenzaron a circular “fack news” diciendo que no hay billetes, que se está en presencia de una especie de corralito o incluso se hablaba de un feriado cambiario para este viernes”, expresó con preocupación.
“Siempre pasa lo mismo, la sucursal se llena cuando sube el dólar, se asustan porque se dejan llevar y vienen corriendo a buscar sus billetes, pero después se dan cuenta que el apurón fue en vano y perciben el riesgo de tenerlos en sus casas y vuelven a depositarlos”, suspira el gerente de una sucursal de un banco extranjero con fuerte presencia en toda el área metropolitana.
Y agrega un dato adicional: “fijese la cantidad de gente que hace cola para ingresar al sector de cajas de seguridad. Hasta el miércoles atendíamos unas diez personas por día, hoy ese número se multiplicó varias veces”.
La cuestión de fondo es que, en caso que en alguna sucursal realmente falte “físico”, según la jerga bancaria, los motivos pueden ser variados ya que van desde el simple hecho que los bancos no guardan los dólares para que los clientes los vayan a buscar cuando quieran, sino que los colocan bajo la forma de préstamos o los depositan en su cuenta corriente en el Banco Central.
A ello se suma el hecho que por disposiciones de la propia autoridad monetaria, el efectivo que pueden mantener las sucursales en sus tesoros está muy acotado, en previsión de hechos delictivos, por lo que ante una mayor demanda, pueden quedarse circunstancialmente sin reservas.
Como si fuera poco, debe tenerse en cuenta que el abastecimiento de billetes proveniente de bancos de EE.UU. se realiza vía aérea dos o tres veces por semana y es canalizado por un muy reducido número de entidades que luego lo vende al resto del mercado.
En épocas de alta demanda el ingreso puede quedar corto y esto es lo que, según los conocedores de tema, puede estar sucediendo.
Más allá de todo ello, lo único que ansían los sufridos empleados que están atendiendo los mostradores, es que esta vorágine propia de toda corrida comience a ceder y que en poco tiempo renazca la calma, cualquiera sea el precio del dólar.