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Guzmán con inversores en Nueva York y la titánica tarea de que el "giro" pragmático sea esta vez creíble

Guzmán con inversores en Nueva York y la titánica tarea de que el "giro" pragmático sea esta vez creíble
El ministro buscará convencer de que tiene el aval político para avanzar en un acuerdo rápido con el FMI. Las dudas y la desconfianza del mercado
Por Leandro Gabin
17.03.2021 20.12hs Finanzas

El viaje de Martín Guzmán hacia los Estados Unidos busca mantener la tregua que el mercado le dio en los últimos días: bajó el riesgo país desde niveles de 1.650 puntos y los bonos recuperaron más de 6%. Las apuestas, por el famoso "riesgo asimétrico" (léase, hay más para ganar que para perder a estos precios) se mantuvieron y ahora el ministro intentará convencer de que tiene la venia política para acelerar un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional antes de octubre (el único driver que motorizaría a los activos, además de un derrota del oficialismo en las elecciones).

Lo cierto es que poco se conoce de la agenda oficial de Guzmán. Escuetamente voceros dijeron que se reunirá con fondo de inversión en Nueva York y think tanks antes de verse, en Washington, con el FMI. Tarea para nada fácil tendrá Guzmán a la hora de "venderle" la Argentina a los inversores. Se sabe que la reestructuración de la deuda fue un fiasco para aquellos que canjearon sus bonos. Lo que emitió Guzmán en septiembre del año pasado vale 30% menos de cuando salieron a cotizar. Los rendimientos, que se esperaban en torno al 10%, se fueron hasta el 20% (mostrando el derrumbe de los precios).

Los inversores se sienten frustrados con la Argentina ya que el canje de deuda resulto un fiasco.
Los inversores se sienten frustrados con la Argentina ya que el canje de deuda resultó un fiasco.

Difíciles de convencer

¿Intentará convencer a aquellos que ya defraudó en el pasado? El hermetismo en torno a las reuniones del ministro de Economía, una persona no muy querida en Wall Street (como tampoco lo es su padrino, el Nobel Joseph Stiglitz), llama la atención. Como fuere, la idea de Guzmán es mostrar que el Gobierno quiere acelerar un acuerdo con el organismo y, por ende, esté dispuesto a hacer un sacrificio en el tema fiscal.

Las idas y vueltas con respecto a un potencial acuerdo con el organismo hacen dudar las (buenas) intenciones de Guzmán. El equipo económico ya había avisado, hace meses, que quería cerrar rápidamente un acuerdo. El ministro, en público, se autoimpuso una especie de deadline para mayo (cuando vencen u$s2.300 millones con el Club de París). Pero después la gira presidencial a México, primero, y las mismas palabras de Alberto Fernández en el Congreso el 1 de marzo, fueron hacia el lado contrario: la Argentina puede esperar e incluso no estaría mal que toda la negociación pasara para después de octubre.

La inyección de fondos del organismo a sus socios (incluida la Argentina) vía los Derechos Especiales de Giro (DEG) incrementó la idea de que el país iba a tomarse su tiempo para poner "la casa en orden" con el Fondo. Después de todo, Guzmán podría recibir "del cielo" u$s3.300 millones para seguir estirando el desenlace.

Pero el temor del ministro es que la frágil estabilidad cambiaria sea puesta a prueba si finalmente no hay un acercamiento con el Fondo en forma rápida. Las dudas de los inversores, como siempre, tienen que ver con quién manda: ¿Guzmán? ¿Alberto Fernández? ¿O Cristina Kirchner? No hay una opinión unánime pero en el mercado creen que, al final del día, la "lapicera" la sigue teniendo la vicepresidenta.

El discurso del Presidente ante el Congreso no cayó bien en los inversores, ven injerencia de Cristina Kirchner.
El discurso del Presidente ante el Congreso no cayó bien en los inversores, ven injerencia de Cristina Kirchner.

La sombra de Cristina no los deja dormir

De ahí que será complejo que el discurso del ministro sea creíble para los inversores. La intención oficial es ir con la ofrenda de una mejora en la situación fiscal y un repunte de la economía (que desde el Gobierno imaginan que será del 7% este año). ¿Alcanzará?

El "giro" pragmático ya se ensayó varias veces. Mientras que Guzmán irá con una impronta más moderada, dentro del Gobierno hay voces divergentes que ponen en tela de juicio lo que realmente quiere el equipo económico. ¿La inflación se baja monitoreando a las empresas y los precios al estilo de los '80s? ¿Se puede crecer y tener más inversión aumentando la presión fiscal sobre las compañías como quiere el oficialismo si aprueban la modificación de Ganancias? El enunciado económico todavía no termina de cerrarle a los inversores.

Seguramente el mercado le va a pedir algo más que buenas intenciones a Guzmán para creerle. Por lo pronto, mientras siga la expectativa a un entendimiento con el FMI, podría mantenerse el buen momento en los bonos argentinos. Ahora, impulsados por expectativa y precios que habían quedado por el piso. ¿Alcanza? Se verá para cuánto recorrido más. Como dicen en Wall Street, el "riesgo asimético" favorece a creerle (al menos un poco) a Guzmán.

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