El riesgo país superó los 500 puntos y alcanzó un nuevo máximo en tres meses
El riesgo país argentino volvió a superar este martes los 500 puntos básicos, el valor más alto desde mayo. Los bonos soberanos profundizaron las pérdidas de las últimas ruedas.
Esta vez, al ruido local que comenzó a reflejarse con mayor claridad en los activos durante agosto se sumó un escenario internacional adverso. Las tasas de largo plazo en los principales mercados pegaron una fuerte suba.
Pero apareció un fenómeno que amplifica el impacto sobre la deuda argentina: el llamado "efecto cajero automático", según describió la consultora Grit Capital para explicar parte de las ventas de bonos argentinos de las últimas jornadas.
La firma señaló que Argentina tiene una de las curvas soberanas en dólares más líquidas entre los mercados emergentes. Cuando los administradores globales necesitan reducir rápidamente el riesgo de sus carteras, esos títulos se convierten en uno de los activos más sencillos de vender.
Es decir, funcionan como una suerte de "cajero automático" para conseguir liquidez inmediata. Según Grit, este fenómeno suele aparecer cuando los gestores de riesgo comienzan a exigir una reducción de posiciones.
Ayuda a explicar la toma de ganancias que están sufriendo los bonos argentinos en las últimas jornadas.
El riesgo país superó los 500 puntos, nivel más alto desde mayo
Este martes, el indicador elaborado por JP Morgan subió 3,5%, llegó a los 506 puntos básicos. Así acumula una suba de 17,7% en lo que va de agosto.
En paralelo, los bonos soberanos argentinos caían entre 0,6% y 0,8% en el tramo largo. Los Globales 2029 y 2030 retrocedían entre 0,20% y 0,25%, según Grit.
El contexto externo esta vez tampoco ayudó. La consultora advirtió sobre una fuerte presión sobre las tasas de largo plazo en Estados Unidos, Japón y Brasil.
Esa presión está asociada a una creciente preocupación de los inversores por los déficits fiscales y el aumento del costo de refinanciamiento de las principales economías.
El rendimiento del bono del Tesoro estadounidense a 30 años, por ejemplo, alcanzó el 5,30%.
Ese movimiento suele perjudicar particularmente a la deuda de mercados emergentes. Pero el contexto internacional no alcanza para explicar todo lo que ocurre con los bonos argentinos.
Cuánto pesa el ruido local versus el contexto internacional
Portfolio Personal Inversiones (PPI) hizo el ejercicio de separar ambos componentes. Durante la última semana, los Globales argentinos cayeron alrededor de 1,2%.
Mientras tanto, el ETF EMB, una referencia para la deuda emergente, retrocedió apenas 0,2%.
La firma fue un paso más allá y ajustó la comparación por el mayor "beta" de los bonos argentinos. Es decir, por su tendencia habitual a moverse con mayor intensidad que el resto.
Su conclusión fue que, si los Globales hubieran acompañado únicamente el movimiento internacional, deberían haber caído alrededor de 0,3%. Frente al 1,2% que efectivamente perdieron.
"El retroceso responde a un carácter mayormente idiosincrático", concluyó PPI.
La divergencia también aparece en el riesgo soberano. Mientras el indicador argentino regresó a los 500 puntos, el EMBI correspondiente al promedio de los emergentes descendió hasta los 219 puntos.
Los rendimientos exigidos por los inversores reflejan ese deterioro. Los bonos más cortos, GD29 y GD30, ya operaban con tasas de entre 7,9% y 8,1% anual.
Mientras que el resto de la curva se ubicaba en torno de 9,6% a 9,7%.
Hay, además, otro factor local que Grit empieza a observar en las operaciones. La firma consideró posible que parte de la debilidad de los bonos de mayor duración responda a ventas de tesorerías corporativas locales.
Esas tesorerías comenzaron a acortar la duración de sus carteras en preparación para el ciclo electoral de 2027.
El movimiento profundiza así una tendencia que había comenzado a hacerse visible durante las últimas semanas: las dudas sobre la actividad económica y el escenario político de cara a las elecciones presidenciales empezaron a incorporarse en los precios, aunque ahora se agregó un escenario global menos favorable para la deuda emergente.
El contraste sigue estando en el mercado cambiario. Mientras el riesgo país volvió a los 500 puntos, el dólar oficial continúa por debajo de los $1.500.
Para PPI, en la tensión entre tasas y tipo de cambio, la estrategia oficial parece inclinarse por preservar la estabilidad cambiaria. Aun a costa de tasas de interés más elevadas.
Cautela en la City hacia acciones, bonos y activos en pesos
En el arranque de la semana, con el mercado local sin operaciones por el feriado, gran parte de las empresas argentinas que cotizan en Nueva York siguieron la racha bajista, salvo las energéticas, beneficiadas por el avance del precio internacional del petróleo. Las acciones de Vista, particularmente, recibieron además la buena señal que dejó la compra del 1% de la compañía por parte del magnate Peter Thiel. A la vez, hubo apuestas por Banco Macro, con miras hacia el balance que presentará esta semana. El resto de los papeles argentinos, en rojo.
El analista Gustavo Ber destaca que los activos domésticos se mantienen ajenos al mayor apetito por el riesgo que se observa en Wall Street, dentro de un comportamiento también desafiante para los emergentes, aunque con factores locales que frenan cada vez más las decisiones de inversión. Afirma que el mercado espera nuevas señales para reanudar las apuestas por los papeles argentinos tras el "fuerte castigo" que hundió al Merval por debajo de u$s1.900.
"El riesgo político viene pesando, tanto por el deterioro en los índices de confianza en el Gobierno como por la incertidumbre respecto al desenlace en las negociaciones con aliados de otros partidos, los cuales también son clave para aprobar iniciativas del oficialismo en el Congreso. Desde lo económico, las miradas vienen posándose cada vez más sobre la ‘micro’, en particular de aquellos sectores más rezagados, ya que condiciona la actividad económica, el consumo y el humor social", sostiene Ber.
La consultora Outlier afirma que detrás del mal desempeño de los activos hay varios factores locales, como la fragilidad de la actividad económica en varios sectores y el estancamiento de la inflación. Además, malas señales en lo político: caída en la imagen pública de Milei, con la actividad económica y el empleo entre las principales preocupaciones, a lo que se suma el traspié legislativo en las modificaciones a la Ley de Tierras. Todo esto genera "ruido político anticipado" de cara a las elecciones de 2027, en un mercado que empieza a descontar volatilidad por este frente.
Inversores se protegen y rearman posiciones por mayor cautela
"En este contexto, preferimos mantener una postura cautelosa respecto a posiciones argentinas hasta que el panorama se aclare, tanto en lo que hace al manejo monetario y cambiario como en lo político de cara a un año que será inevitablemente electoral. En bonos soberanos en dólares, no vemos mucho valor en general. En renta variable, la dinámica de descalce desfavorable contra comparables regionales no muestra señales de reversión por el momento y la ausencia de catalizadores domésticos nos lleva a mantenernos al margen", resalta Outlier.
La consultora también advierte cautela en posiciones en pesos: el compromiso del equipo económico del Gobierno con el techo de $1.500 para el tipo de cambio oficial mayorista "parece firme", pero sugiere a sus clientes evitar estrategias de carry trade y dejarlas únicamente para perfiles arriesgados, con permanente seguimiento a la cotización del dólar. Afirma que la "fragilidad del equilibrio" de corto plazo requiere de gran atención.
Fortress Capital agrega que el escenario de 2027 empieza a incorporarse en los análisis y los inversores podrían ponerse más cautos a medida que avance el calendario electoral. En los niveles actuales, afirma, los bonos soberanos en dólares exhiben una relación riesgo-retorno menos atractiva, ya que el potencial adicional es acotado, por lo que consideran oportuno reducir gradualmente la exposición a estos papeles para perfiles conservadores y moderados.
"En acciones, para que el mercado convalide precios más altos será necesario observar mejores resultados corporativos y la aparición de un catalizador claro que impulse otro rally, escenario que hoy vemos lejano. Si bien identificamos oportunidades puntuales en el mercado local, mantenemos una visión cauta a mediano plazo. A medida que se acerquen las elecciones, es probable que el mercado incorpore mayor incertidumbre política. Por lo tanto, no consideramos que la relación riesgo-retorno sea suficientemente atractiva para sobreponderar a Argentina frente a otros mercados", sostiene Fortress Capital.