La mora empresarial se multiplicó y hay sectores donde los incumplimientos llegan al 14,6%
Las pymes atraviesan una combinación cada vez más difícil: producen y venden menos, acumulan atrasos en distintos frentes y, al mismo tiempo, encuentran mayores obstáculos para obtener financiamiento. El deterioro se refleja en la evolución de los incumplimientos empresariales, que prácticamente se multiplicaron en los últimos dos años.
De acuerdo con un informe de Equilibra, las personas jurídicas con problemas de pago pasaron de 16.200 a casi 37.500 en ese período. Entre las pequeñas y medianas empresas que cuentan con avales de Sociedades de Garantía Recíproca (SGR), el salto fue todavía mayor: los casos aumentaron de 3.354 a 9.679, casi el triple.
La presión también alcanza a la cadena de pagos. Entre el tercer trimestre de 2025 y el segundo trimestre de 2026, los atrasos de las pymes con entidades financieras, proveedores e impuestos se duplicaron. Dentro de ese escenario, las compañías parecen privilegiar el cumplimiento de sus compromisos financieros frente a otras obligaciones.
La producción de las pymes cayó y tocó su nivel más bajo en siete años
La evolución de la morosidad coincide con un retroceso de la actividad de las pequeñas empresas. Los datos de la Fundación Observatorio PyME (FOP) muestran que durante el segundo trimestre la producción se redujo 3,6% en términos desestacionalizados y 11% frente al mismo período del año anterior.
El resultado dejó al sector en el nivel más bajo de los últimos siete años, una situación que limita la capacidad de muchas firmas para afrontar sus compromisos corrientes.
El consumo tampoco aporta una mejora. Según la CAME, las ventas minoristas de las pymes bajaron 0,2% interanual y 2,7% mensual en agosto. Con esa performance, la actividad comercial acumuló una caída de 2,4% en los primeros ocho meses del año.
"La dinámica negativa respondió a la reducción del poder adquisitivo por los incrementos en las tarifas y por el endeudamiento familiar. Además, el menor movimiento posvacacional y la pérdida de tracción de los ingresos acentuaron la cautela del consumidor, limitando las operaciones comerciales a gastos indispensables", sostuvo la entidad.
Qué actividades tienen más problemas para pagar
La mora presenta diferencias importantes según el sector económico. Construcción encabeza el listado con un nivel de incumplimiento del 7,7%, seguida por comercio, con 6,5%.
La industria manufacturera se ubica en 3,7%, aunque el promedio oculta diferencias considerables entre sus distintas ramas. Una de las situaciones más delicadas aparece en textiles y cueros, donde la proporción de créditos irregulares trepa al 14,6%.
En el extremo contrario se encuentran vehículos y transporte, con una mora de apenas 0,4%. También hay una brecha significativa entre las actividades vinculadas con los sectores que tuvieron mejor desempeño durante la actual etapa económica. Minería y energía, junto con la intermediación financiera, registran niveles inferiores al 0,5%.
El agro muestra un comportamiento diferente: pese a encontrarse entre las actividades más dinámicas, presenta una irregularidad del 4,3%.
Los préstamos aumentaron, pero el financiamiento no llega igual a todas las empresas
El crecimiento de la morosidad ocurre pese a que el crédito empresarial ganó peso dentro de la economía. El stock de préstamos pasó de equivaler al 5,7% del PBI a fines de septiembre de 2023 al 9,8% a fines de junio de 2026.
La expansión estuvo impulsada principalmente por las operaciones en moneda extranjera. Los préstamos en dólares pasaron de representar 0,8% a 3,5% del producto y explicaron dos tercios del aumento total del financiamiento.
En términos de cumplimiento, además, la deuda en dólares muestra un comportamiento más favorable que los créditos en pesos. La prefinanciación de exportaciones, por ejemplo, registra una mora de solo 0,6%, frente al 3,6% correspondiente al promedio de las empresas.
Sin embargo, el acceso al financiamiento se volvió más exigente para las firmas pequeñas. Equilibra identifica un "endurecimiento de requisitos" por parte del sistema financiero, lo que complica la posibilidad de que las pymes recurran a nuevos préstamos cuando necesitan recomponer capital de trabajo o cubrir faltantes de liquidez.
El nuevo escenario para los préstamos en dólares
Otro de los cambios relevantes se encuentra en el financiamiento en moneda extranjera. El BCRA habilitó por primera vez desde el colapso de la Convertibilidad que cualquier empresa pueda acceder a préstamos en dólares.
Las entidades financieras pueden destinar hasta el 15% de sus depósitos a este tipo de operaciones. De acuerdo con la estimación incluida en el informe, eso equivale a una capacidad de financiamiento de aproximadamente u$s6.500 millones.
La herramienta amplía las alternativas disponibles para las compañías, aunque también introduce un riesgo que Equilibra pone bajo análisis: el posible descalce entre la moneda de las deudas y la de los ingresos de las empresas, especialmente en un escenario de apreciación cambiaria.
La consultora planteó esa incertidumbre mirando el horizonte político y económico de los próximos años. "¿Qué pasa si a fines de 2027 asume un presidente que modifica diametralmente la política económica?", se preguntó.
El problema es mayor entre los créditos más pequeños
La concentración del deterioro en las empresas de menor tamaño queda particularmente expuesta al analizar los préstamos de hasta $5 millones. En ese segmento, la mora alcanza el 9,3%.
Son operaciones que abarcan aproximadamente al 60% de las firmas, aunque representan apenas 0,2% del volumen total de crédito. Es decir, se trata de una porción muy amplia del universo empresarial que accede a una parte reducida del financiamiento disponible.
La combinación de menores ventas, caída de la producción, atrasos en la cadena de pagos y mayores exigencias bancarias deja así a las pymes con menos margen para absorber nuevos shocks y sostener su flujo financiero.