La industria y la construcción se desplomaron hasta 5% en julio: los sectores más afectados
La industria manufacturera y la construcción sufrieron un retroceso pronunciado en julio de 2026. Dos sectores que tienen peso decisivo en el PBI, el empleo y otras variables económicas clave mostraron números negativos que encendieron las alarmas.
El INDEC reportó que la industria cayó 5% respecto a junio de 2026. En la comparación interanual, el sector se contrajo 4,9% frente a julio de 2025. El acumulado de los primeros siete meses del año muestra una retracción del 2,6%. La industria sufrió en julio su mayor derrumbe mensual desde marzo de 2025, extendió su crisis y se acercó al piso observado en el inicio del gobierno de Javier Milei.
La construcción tampoco escapó a la ola de negatividad. Los datos oficiales muestran una baja del 4,6% en la variación mensual desestacionalizada.
En términos interanuales, el sector registró una retracción del 4,5% al comparar julio de 2026 con julio de 2025. El único consuelo es que se mantiene terreno positivo en el acumulado del año: crece 1,7%.
En concreto, la construcción registra una mejora del 1,7% en el período enero-julio de 2026, en relación al mismo período de 2025. Un dato que alivia parcialmente el golpe mensual.
Todas las ramas de la industria en terreno negativo
El panorama industrial no dejó espacio para la esperanza. Todas las divisiones registraron retrocesos respecto de junio de 2026.
En términos anuales ocurrió algo similar, con una única excepción: el sector madera. De acuerdo con la agrupación sectorial que expone el INDEC, los declives más pronunciados se verificaron en Muebles y otras industrias manufactureras (-13,9%), Productos de metal, maquinaria y equipo (-8%) y Automotores y otros equipos de transporte (-6,4%).
La comparación interanual profundiza el diagnóstico. En relación a julio de 2025, el Índice de Producción Industrial (IPI) descendió 4,9%.
Los desplomes sectoriales más graves se concentraron en:
- Maquinaria y equipo: -20,5%
- Otros equipos, aparatos e instrumentos: -19,1%
- Prendas de vestir: -15,9%
Esos porcentajes reflejan una crisis que atraviesa las distintas cadenas productivas. No hay sectores inmunes al deterioro general.
Qué pasó con los insumos para la construcción
El consumo aparente de insumos para la construcción mostró un comportamiento errático en julio de 2026. Algunos materiales subieron, otros se desplomaron.
Las subas más importantes en la comparación con julio de 2025 fueron:
- Resto de los insumos (grifería, tubos de acero sin costura, vidrio): +22,8%
- Artículos sanitarios de cerámica: +7,0%
- Mosaicos graníticos y calcáreos: +0,7%
- Pinturas para construcción: +0,1%
En el lado negativo, las caídas fueron contundentes:
- Asfalto: -23,1%
- Yeso: -21,2%
- Ladrillos huecos: -12,9%
- Cales: -9,8%
- Hormigón elaborado: -9,5%
- Cemento portland: -8,1%
- Placas de yeso: -7,2%
- Pisos y revestimientos cerámicos: -6,9%
- Hierro redondo y aceros: -2,4%
El acumulado enero-julio de 2026 versus el mismo período de 2025 muestra un panorama mixto. Algunos insumos crecieron con fuerza:
- Resto de los insumos: +23,8%
- Pinturas para construcción: +10,3%
- Artículos sanitarios de cerámica: +6,9%
- Hierro redondo y aceros: +4,6%
- Hormigón elaborado: +1,4%
- Placas de yeso: +0,8%
Pero otros retrocedieron:
- Yeso: -11,5%
- Pisos y revestimientos cerámicos: -9,1%
- Asfalto: -8,9%
- Mosaicos graníticos y calcáreos: -7,0%
- Ladrillos huecos: -5,1%
- Cales: -4,7%
- Cemento portland: -3,3%
Las empresas no ven luz al final del túnel
La encuesta cualitativa del INDEC a grandes empresas constructoras reveló expectativas desfavorables para el período agosto-octubre de 2026. El pesimismo domina el ánimo empresarial.
Entre las empresas que realizan principalmente obras privadas, el 75% prevé que el nivel de actividad no cambiará en los próximos tres meses. Un 14,4% estima que disminuirá y apenas un 10,6% cree que aumentará.
Las empresas dedicadas a obra pública muestran números similares. El 57,3% opina que el nivel de actividad no cambiará durante agosto-octubre de 2026.
Un 25,8% cree que disminuirá y solo un 16,9% apuesta a un aumento. El optimismo brilla por su ausencia.
Las empresas privadas que esperan una suba de actividad señalan como principales causas el crecimiento de la actividad económica (29,7%) y la disponibilidad de créditos para la construcción (18,5%).
En el sector público, quienes prevén mejoras apuntan a los nuevos planes de obras públicas (23,9%) y el reinicio de obras públicas (22,2%).
Del lado pesimista, las empresas privadas que anticipan una caída indican como principales causas la caída de la actividad económica (33,4%) y los altos costos de la construcción (24,2%).
Las empresas que se dedican mayormente a las obras públicas y que estiman una caída de la actividad del sector en los próximos tres meses indican como principales causas la caída de la actividad económica (26,5%) y los atrasos en la cadena de pagos (24,2%).
Las dos realidades de la economía argentina
La economía argentina vive un fenómeno pocas veces visto en las últimas dos décadas. Por primera vez desde comienzos de siglo la abundancia de divisas dejó de ser un problema.
Los hechos son contundentes: el Banco Central compra reservas sin tensión cambiaria. Desde comienzos de año ya superó los u$s14.000 millones. El resultado es un dólar estable, que se suma a un escenario donde la inflación está cerca del 2%.
El problema que aqueja al oficialismo es que el esquema se completa con una industria, un comercio y una construcción que siguen sin despegar.
Hay algo concreto: Javier Milei dio la orden de mantener un programa monetario férreo, que a los ojos de la City luce demasiado coinservador. Sin pesos en la calle, no hay plata para correr al dólar pero tampoco hay pesos para darle combustible a la economía.
Durante décadas, la economía argentina estuvo condicionada -y de hecho estrangulada- por la escasez de dólares. Cada recuperación terminó chocando contra el mismo muro: la falta de divisas, la presión devaluatoria y una inflación que se aceleró ante cada "stop & go".
El programa económico de Milei rompió, al menos por ahora, esa lógica histórica.
Hoy el desafío es exactamente el inverso. Sobran dólares, pero faltan pesos.
El último informe de la consultora MacroView le puso números a la dinámica del plan Milei. Los números del mercado cambiario muestran por qué el dólar logró mantenerse alrededor de los $1.500 sin sobresaltos.
Durante el primer semestre ingresaron al mercado unos u$s9.500 millones mensuales, mientras que la demanda total -importaciones más las compras de dólares de particulares- fue de u$s7.600 millones.
Es decir, quedaron casi u$s1.900 millones de excedente por mes para que el Banco Central pudiera comprar reservas.
Argentina genera más dólares de los que consume
Julio fue todavía más contundente. La oferta neta de divisas alcanzó u$s11.406 millones, impulsada por liquidaciones récord de exportadores y el financiamiento tanto de provincias como de empresas.
Del otro lado hubo una demanda muy sostenida: casi u$s6.000 millones de importaciones y u$s3.460 millones de parte de las compras de la gente para atesoramiento y turismo.
Aun así, el resultado volvió a ser positivo y el BCRA adquirió cerca de u$s1.950 millones.
Sin datos oficiales, para agosto, la consultora proyectó otro saldo favorable: alrededor de u$s10.000 millones de oferta frente a u$s9.300 millones de demanda, lo que permitió seguir acumulando reservas sin presión sobre el tipo de cambio.
La conclusión es contundente: incluso con un atesoramiento privado extraordinariamente alto y un déficit turístico significativo, la economía argentina hoy genera más dólares de los que consume.
La otra cara: una economía partida en dos
Sin embargo, esa fortaleza cambiaria no alcanza para explicar lo que ocurre puertas adentro. La Argentina funciona hoy como dos economías completamente distintas.
El informe de MacroView, así como lo vienen sosteniendo otras consultoras de la City, como la de Miguel Kiguel o incluso la de Miguel Angel Broda, destaca que la economía está partida.
Por un lado está el 15% exportador -agro, petróleo y minería- que crece a tasas de dos dígitos, con exportaciones récord y abundante financiamiento en dólares.
Sin embargo, esa fortaleza cambiaria no alcanza para explicar lo que ocurre puertas adentro. La Argentina funciona hoy como dos economías completamente distintas.
El informe de MacroView, así como lo vienen sosteniendo otras consultoras de la City, como la de Miguel Kiguel o incluso la de Miguel Angel Broda, destaca que la economía está partida.
Por un lado está el 15% exportador -agro, petróleo y minería- que crece a tasas de dos dígitos, con exportaciones récord y abundante financiamiento en dólares.
Del otro aparece el 85% mercado-internista, donde predominan la industria, el comercio, la construcción y buena parte de los servicios, sectores que continúan estancados o en retroceso.
Los datos son elocuentes. Respecto del primer semestre de 2023, el agro acumula una expansión del 73,5%, petróleo y minería crecen 31,1% y los bancos casi el 20%.
En cambio, la industria cayó 11,8%, la construcción 13,4% y el comercio 5,6%. Son justamente los sectores que dependen del consumo y de la circulación de pesos.
La conclusión de la dupla Melconian/Santángelo luce categórica. Para una economía que lleva más de una década prácticamente estancada, crecer entre 1,5% y 2% durante este 2026 resulta demasiado poco.
Según el informe, la recuperación existe, pero es demasiado modesta y muy concentrada en pocos sectores.