Endeudados pero inversores: un fenómeno que crece en las billeteras virtuales argentinas

Muchas personas descargan plataformas digitales en busca de rendimientos rápidos aun cuando sus ingresos no cubren los gastos mensuales
un celular con una billetera virtual en pantalla y billetes por detrás

Puntos importantes

Checkbox Checked Las billeteras virtuales democratizaron las inversiones, permitiendo que sectores diversos busquen rendimientos frente a la alta inflación.
Checkbox Checked Es común que usuarios inviertan y se endeuden simultáneamente, usando estas apps tanto para generar ganancias como para cubrir gastos.
Checkbox Checked El sistema financiero digital se volvió cotidiano, integrando ahorro y crédito en una estrategia de subsistencia compleja.

as aplicaciones financieras y las billeteras virtuales ampliaron el acceso a herramientas de inversión y crédito en Argentina. Sin embargo, una encuesta del EIDAES-UNSAM mostró que una parte de quienes invierten a través de estas plataformas también tiene deudas o registra atrasos en sus pagos. El fenómeno alcanza a distintos sectores de la población y plantea interrogantes sobre la relación entre el endeudamiento, el ahorro y la búsqueda de rendimientos en un contexto de pérdida del poder adquisitivo.

El crecimiento de las apps financieras y las billeteras virtuales modificó la forma en que muchas personas administran sus ingresos. La posibilidad de obtener rendimientos diarios, solicitar préstamos y realizar operaciones desde el celular incorporó a nuevos usuarios al sistema financiero digital. Al mismo tiempo, el aumento de las deudas y las dificultades para afrontar los gastos cotidianos muestran otra dimensión de esa expansión.

Una parte de los usuarios que recurre a estas herramientas para invertir también necesita financiamiento para cubrir sus gastos. De esta manera, la separación entre quienes buscan rentabilidad y quienes se endeudan para llegar a fin de mes pierde nitidez.

La II Encuesta de digitalización financiera. Pagar, invertir y endeudarse en la era de las apps. La economía de las familias en el AMBA, elaborada por Mariana Luzzi y María Soledad Sánchez, indagó en los hábitos financieros de la población del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA).

Aunque el cuestionario no incluyó una pregunta específica sobre las personas que invierten mientras mantienen deudas, los resultados permiten observar la superposición entre ambas situaciones. Según datos adelantados por Luzzi, alrededor del 30% de quienes tuvieron alguna deuda durante los últimos tres años utiliza aplicaciones financieras para invertir o hacer rendir su dinero.

Qué porcentaje de los endeudados invierte con billeteras virtuales

La investigación identificó que cerca de un tercio de las personas que tuvieron créditos pendientes o atrasos en el pago de servicios durante los últimos tres años también utiliza aplicaciones financieras para invertir.

Dentro de ese grupo, el 27% tenía alguna deuda o demora en sus pagos y utilizó específicamente cuentas remuneradas para obtener rendimientos.

La proporción está vinculada con la modalidad de inversión más extendida entre los usuarios de estas plataformas. Según explicó Luzzi, el 85% de quienes utilizan aplicaciones financieras para invertir recurre a cuentas remuneradas.

Estas herramientas permiten generar intereses sobre el dinero depositado y, en muchos casos, mantener la disponibilidad de los fondos para realizar pagos o transferencias. Su funcionamiento y sus condiciones varían según la entidad y el producto contratado.

En términos generales, las cuentas remuneradas se asocian con fondos comunes de inversión de tipo Money Market, aunque la expresión también se utiliza para describir servicios que ofrecen rendimientos sobre los saldos disponibles.

La diferencia entre ambas modalidades depende de la estructura del producto y de las condiciones que establece cada proveedor. Mientras algunos instrumentos tienen rendimientos variables, otros ofrecen tasas determinadas durante períodos específicos.

Las aplicaciones financieras promocionan estas alternativas con mensajes que destacan la posibilidad de obtener ganancias diarias y disponer del dinero cuando el usuario lo necesite.

Entre las expresiones utilizadas figuran propuestas como hacer rendir el dinero, estirar los ingresos o generar un extra sin dejar de utilizar los fondos para los gastos cotidianos.

La expansión de estas herramientas también llevó a algunas entidades bancarias a incorporar opciones de remuneración de saldos para competir con las billeteras virtuales. A su vez, los fondos comunes de inversión, las acciones y otros instrumentos comenzaron a tener mayor presencia en las ofertas de servicios financieros digitales.

Quiénes son los nuevos inversores digitales en Argentina

Uno de los resultados del estudio es que casi seis de cada diez personas que invierten a través de aplicaciones financieras nunca habían realizado inversiones antes.

La incorporación de nuevos usuarios muestra que las herramientas digitales funcionan como una puerta de entrada al mercado financiero para sectores que anteriormente no participaban de estas operaciones.

La encuesta también identificó diferencias según el género y el nivel educativo. Entre las personas que utilizan aplicaciones para invertir, la participación alcanza al 61% de las mujeres y al 55% de los varones, de acuerdo con los datos presentados en el informe.

El estudio señala, además, una presencia significativa de mujeres con menor nivel educativo entre quienes comenzaron a invertir a través de estas plataformas.

En ese segmento, nueve de cada diez personas que no terminaron la escuela primaria o secundaria y actualmente invierten por internet lo hacen por primera vez.

La relación entre educación y situación económica aparece como otro elemento de análisis. Luzzi explicó que, en la población adulta, el nivel educativo funciona como un indicador aproximado del nivel socioeconómico.

Por ese motivo, la investigadora señaló que las características educativas de quienes se incorporan al sistema financiero digital permiten observar diferencias en el acceso a los recursos económicos.

La expansión de las inversiones digitales, por lo tanto, no se limita a los sectores con experiencia previa en el mercado financiero. También alcanza a personas que buscan administrar ingresos reducidos y preservar parte de su dinero frente a la inflación.

Sin embargo, la encuesta no permite establecer si esas operaciones generan recursos suficientes para afrontar deudas o cubrir gastos mensuales.

El uso de billeteras virtuales se extendió a todas las edades

La encuesta del EIDAES-UNSAM se realizó de manera online entre el 1° y el 15 de diciembre de 2025. Participaron 900 personas mayores de 18 años residentes en el AMBA.

El 74% de los consultados afirmó utilizar billeteras virtuales y aplicaciones financieras, una proporción cercana a la registrada para las tarjetas de débito.

Los resultados también muestran diferencias por edad, aunque el uso de estas herramientas se extendió a todos los grupos etarios.

Entre los participantes de 18 a 25 años, el 81,3% declaró utilizar aplicaciones financieras. En el segmento de 56 años o más, la proporción llegó al 60%.

Este último grupo registró un aumento de 16,5 puntos porcentuales respecto de 2022, según los datos del estudio.

La comparación permite observar que las billeteras virtuales dejaron de concentrarse exclusivamente en los usuarios más jóvenes y comenzaron a incorporarse a las prácticas financieras de personas de distintas edades.

En cuanto a las razones para invertir, la mayoría de los usuarios mencionó el objetivo de ahorrar o construir un capital. Además, el 72,6% afirmó que busca obtener rendimientos para ganarle a la inflación.

Sin embargo, la intención de ahorrar no siempre se traduce en una inversión efectiva. El 40% de los encuestados declaró utilizar estas herramientas para hacer rendir su dinero, una proporción que aumentó 20 puntos porcentuales respecto de 2022.

El informe vincula el crecimiento de las inversiones digitales con la inestabilidad macroeconómica y la búsqueda de alternativas para preservar el valor de los ingresos.

Ese contexto también aparece en los datos sobre endeudamiento. El 70% de los encuestados se atrasó en algún pago durante los últimos tres años o mantiene actualmente alguna deuda, según los resultados de la investigación.

Préstamos bancarios y créditos de billeteras virtuales

El estudio también examinó las distintas formas de endeudamiento utilizadas por los hogares del AMBA.

Entre el total de participantes, las modalidades de deuda se distribuyen de la siguiente manera:

  • El 22,7% declaró haber quedado en deuda con un familiar o amigo
  • El 24,8% afirmó haber solicitado dinero a un banco
  • El 23,3% señaló que había recurrido a un préstamo de una aplicación financiera

Los préstamos bancarios tuvieron una mayor participación entre los varones, mientras que los créditos otorgados por billeteras virtuales mostraron una presencia mayoritaria de mujeres.

Los datos muestran que las billeteras virtuales cumplen una doble función dentro de la economía cotidiana. Por un lado, permiten administrar saldos y acceder a instrumentos de inversión. Por otro, ofrecen alternativas de financiamiento para cubrir gastos.

La encuesta también identificó diferencias en el acceso a los servicios financieros tradicionales.

Según el informe, las mujeres son mayoría entre quienes no tienen una cuenta bancaria convencional y utilizan exclusivamente billeteras digitales para acceder a servicios financieros.

A su vez, recurren con mayor frecuencia a los préstamos ofrecidos por estas plataformas, que suelen tener requisitos de acceso diferentes de los establecidos por las entidades bancarias.

El estudio advierte que los créditos digitales pueden implicar costos superiores a los de otras instituciones financieras, según las condiciones de cada producto.

En ese marco, el aumento de la participación femenina en el sistema financiero digital convive con una mayor exposición a determinadas modalidades de endeudamiento.

Mujeres, inversiones y acceso al crédito digital

La incorporación de mujeres al sistema financiero digital constituye uno de los ejes del estudio.

Los datos muestran que aumentó su participación tanto en las inversiones como en la solicitud de préstamos a través de aplicaciones.

Sin embargo, la expansión del acceso a estos servicios no elimina las diferencias económicas y financieras entre los usuarios.

La mayor presencia de mujeres entre quienes utilizan exclusivamente billeteras virtuales para operar y entre quienes recurren a sus préstamos permite observar una relación entre inclusión financiera y condiciones de acceso al crédito.

La facilidad para solicitar dinero desde una aplicación puede ampliar las alternativas de financiamiento, aunque las tasas, los plazos y los costos asociados determinan el impacto de esas operaciones sobre los ingresos familiares.

La encuesta no permite establecer si las personas que invierten y se endeudan logran compensar los intereses de sus créditos con los rendimientos obtenidos.

Para responder esa pregunta sería necesario conocer los montos de las deudas, el dinero destinado a inversiones y los resultados económicos de cada operación.

Por qué es difícil medir cuánto dinero deben e invierten los usuarios

Uno de los límites de la investigación es que no relevó los montos de las deudas ni las sumas destinadas a inversiones.

Luzzi explicó que las preguntas sobre ingresos, créditos y rendimientos presentan dificultades para obtener respuestas precisas, especialmente cuando se trata de encuestas autoadministradas.

La investigadora señaló que las personas pueden declarar de manera inexacta sus ingresos y que esa dificultad también aparece en otros relevamientos, como la Encuesta Permanente de Hogares del INDEC.

En el caso de las inversiones, calcular los ingresos obtenidos puede requerir la consulta de varias aplicaciones y la revisión de operaciones realizadas en distintos momentos.

Los rendimientos de un plazo fijo, por ejemplo, pueden resultar más sencillos de identificar porque el usuario conoce el capital invertido y el monto que recibirá al vencimiento.

En cambio, cuando se utilizan fondos comunes de inversión, cuentas remuneradas u otros instrumentos, el resultado puede variar según el período y las condiciones del producto.

Las deudas también presentan dificultades para su cuantificación. Una persona que paga el mínimo de la tarjeta de crédito mantiene un saldo pendiente sobre el que pueden acumularse intereses.

A ese compromiso pueden sumarse préstamos personales, créditos de billeteras virtuales y dinero solicitado a familiares o conocidos.

Por ese motivo, los encuestados pueden no conocer con precisión el monto total de sus obligaciones financieras.

Luzzi sostuvo que las deudas cumplen una función dentro de la economía cotidiana de los hogares, ya que permiten afrontar gastos cuando los ingresos disponibles no alcanzan para cubrirlos.

La relación entre las inversiones digitales y las deudas familiares

Los resultados de la encuesta muestran que las personas que invierten a través de aplicaciones financieras y quienes mantienen deudas no conforman necesariamente grupos separados.

Una parte de los usuarios utiliza cuentas remuneradas o fondos de inversión mientras enfrenta compromisos financieros pendientes.

Sin embargo, la investigación no permite determinar si los rendimientos obtenidos contribuyen a reducir esas obligaciones o si las inversiones se realizan con una parte de los ingresos que queda disponible después de afrontar otros gastos.

La ausencia de información sobre los montos impide calcular el resultado económico de esa combinación de decisiones.

Tampoco permite establecer si los usuarios recurren al crédito para financiar inversiones o si destinan a esos instrumentos el dinero que conservan en sus cuentas.

La distinción resulta relevante porque una persona puede mantener una deuda y, al mismo tiempo, invertir una suma pequeña que no alcanza para modificar su situación financiera.

En el caso de quienes tienen ingresos limitados, los rendimientos diarios pueden representar un ingreso complementario, aunque su alcance depende del capital disponible y de las condiciones de cada instrumento.

Educación financiera y responsabilidad individual

La expansión de las aplicaciones financieras también puso en circulación mensajes que presentan la inversión como una herramienta para mejorar la situación económica personal.

Luzzi señaló que ese discurso puede vincular el bienestar económico con las decisiones individuales de cada persona, desde la administración de los ahorros hasta la planificación del retiro.

Según la investigadora, esa perspectiva puede dejar en segundo plano otros factores que inciden en los ingresos y en las posibilidades de ahorro, como las condiciones del mercado laboral y los sistemas de protección social.

La idea de que cada persona debe tomar decisiones para asegurar su futuro económico aparece, de acuerdo con su análisis, en los mensajes asociados con la inversión y la educación financiera.

En ese contexto, la falta de conocimientos sobre los instrumentos disponibles puede dificultar la comprensión de sus costos, riesgos y rendimientos.

La encuesta no permite afirmar que los usuarios se endeuden para invertir ni que las inversiones digitales sean la causa de sus dificultades económicas.

Lo que sí muestra es que una parte de quienes tienen deudas también utiliza aplicaciones financieras para intentar preservar o incrementar sus ingresos. La convivencia entre ambas prácticas constituye uno de los rasgos del sistema financiero digital en el AMBA y plantea interrogantes sobre la relación entre el acceso al crédito, la búsqueda de rentabilidad y las condiciones económicas de los hogares.