La IA pesa más que las elecciones de EE.UU. para los inversores de Wall Street
Wall Street mantiene la mirada fija en la inteligencia artificial (IA) mientras Estados Unidos se prepara para las elecciones de medio término. Los mercados financieros muestran una reacción moderada ante la posibilidad de que los demócratas recuperen el control del Congreso, en una jornada que podría cambiar el equilibrio de poder en Washington.
Las elecciones del 3 de noviembre definirán los 435 escaños de la Cámara de Representantes y 35 lugares del Senado. El resultado podría dejar a Donald Trump frente a un Congreso controlado por la oposición durante sus últimos dos años de mandato.
Sin embargo, para los inversores, el factor determinante no está en las urnas. El principal motor de las expectativas de crecimiento y las decisiones de inversión sigue siendo la inteligencia artificial, tal como viene ocurriendo desde hace algunos años.
Garrett Melson, estratega de portafolio de Natixis Investment Managers, lo resumió al diario Expansión con claridad. "La política atraerá, sin duda, la mayor parte de la atención en los próximos días y semanas; sin embargo, el motor principal de los mercados es todavía el mismo desde hace algunos años: la inteligencia artificial".
Por qué los inversores ya descuentan el resultado electoral
Los inversionistas incorporaron buena parte de los escenarios electorales en sus expectativas. Esa anticipación explica por qué mantienen la atención en los rendimientos que podrían generar las inversiones en IA, en lugar de especular con cambios bruscos derivados de la política.
Durante octubre, Wall Street ejecutó una rotación sectorial. Los inversores redujeron su exposición a algunas empresas relacionadas con inteligencia artificial y trasladaron recursos hacia otros sectores del mercado que habían quedado rezagados.
Ese movimiento no implica pérdida de confianza en la IA. Se trata de una redistribución de inversiones después del fuerte protagonismo que las compañías tecnológicas tuvieron en los mercados durante meses.
De acuerdo con Natixis Investment Managers, esa rotación permitió que los principales índices bursátiles estadounidenses permanecieran dentro de un rango relativamente estrecho durante casi tres meses. No experimentaron grandes fluctuaciones ante la cercanía de las elecciones.
El análisis destaca el comportamiento del índice de volatilidad VIX, utilizado por los inversionistas para medir las expectativas de movimientos en el mercado estadounidense. Habitualmente, las elecciones generan un aumento de la incertidumbre que se refleja en este indicador.
Natixis señala que este año la alteración resulta poco perceptible. Una señal de que los mercados no anticipan cambios bruscos derivados del resultado electoral.
Las ganancias empresariales pesan más que las disputas políticas
Para Melson, las ganancias empresariales tienen mayor peso que las disputas políticas a la hora de determinar el comportamiento de las acciones. En el caso de la inteligencia artificial, el interés de los inversionistas se concentra en dos preguntas clave.
La primera: cuánto podrán ganar las empresas gracias a esta tecnología. La segunda: si los recursos destinados a infraestructura, centros de datos y capacidad de cómputo producirán los rendimientos esperados.
Esto no significa que las elecciones carezcan de consecuencias económicas. El mercado parece considerar que las empresas podrán adaptarse a los cambios políticos sin modificar de manera sustancial sus perspectivas de crecimiento.
Para las compañías tecnológicas, el resultado electoral también podría definir el rumbo de futuras regulaciones sobre inteligencia artificial. Sin embargo, Natixis considera poco probable que el próximo Congreso apruebe cambios capaces de alterar significativamente las perspectivas de crecimiento del sector.
Qué pasaría si los demócratas controlan el Congreso
Las elecciones podrían modificar el entorno regulatorio de las compañías tecnológicas. La inteligencia artificial ocupa un lugar cada vez más importante en el debate político estadounidense.
De acuerdo con Natixis, las expectativas del mercado apuntan a una probabilidad superior al 90% de que los demócratas recuperen la Cámara de Representantes. Las posibilidades de obtener también el Senado superan ligeramente el 70%.
Incluso si la oposición consigue ambas cámaras, el análisis considera improbable que alcance una mayoría suficientemente amplia para anular los vetos presidenciales de Trump. En Estados Unidos, el Congreso necesita una mayoría de dos tercios en ambas cámaras para superar un veto presidencial.
Sin ese respaldo, cualquier legislación que enfrente la oposición de la Casa Blanca tendría mayores dificultades para convertirse en ley. Esta situación podría limitar los intentos de aprobar nuevas regulaciones federales sobre inteligencia artificial, aun cuando el Partido Demócrata incremente la presión política sobre las grandes empresas tecnológicas.
"Es posible que el mayor riesgo para el desarrollo de la IA provenga de los gobiernos estatales y locales", advierte Melson. La observación resulta relevante porque las autoridades estatales pueden impulsar sus propias disposiciones sobre el desarrollo y uso de sistemas de inteligencia artificial.
El alcance de esas regulaciones depende de las competencias legales de cada jurisdicción. Para las empresas, la existencia de distintas regulaciones puede elevar los costos de cumplimiento y complicar la expansión de sus servicios.
Aun así, Natixis considera que estas restricciones difícilmente representarían un obstáculo insuperable para el crecimiento de la industria.
Los riesgos económicos que enfrenta el boom de la IA
Más allá de la política, una de las principales interrogantes para las empresas tecnológicas consiste en demostrar que sus inversiones en inteligencia artificial pueden convertirse en ganancias sostenibles. La construcción de centros de datos, la adquisición de procesadores especializados y la expansión de la infraestructura informática requieren grandes cantidades de capital.
De acuerdo con Natixis, una moderación en el ritmo de expansión de la IA no necesariamente sería negativa para la industria. El especialista considera que un despliegue más gradual podría contribuir a reducir algunas presiones inflacionarias.
Un crecimiento más pausado también podría prolongar el ciclo de inversión en infraestructura tecnológica, lo que beneficiaría a las empresas que buscan mantener rendimientos sostenibles en el tiempo.
Esta posibilidad adquiere importancia en un momento en que los mercados evalúan si el crecimiento de los ingresos de las empresas será suficiente para justificar el dinero que destinan al desarrollo de inteligencia artificial.
El análisis sostiene que las expectativas de ganancias empresariales continúan al alza, aunque anticipa una moderación del ritmo de crecimiento durante el próximo año. Para Wall Street, la pregunta sigue siendo la misma: ¿cuánto vale realmente la apuesta por la inteligencia artificial?