Por qué la derrota de Trump no alteró a los mercados y qué puede pasar con la Argentina

Javier Timerman analizó el vínculo con Estados Unidos y explicó por qué las próximas elecciones argentinas serán clave para los inversores
Por qué la derrota de Trump no alteró a los mercados y qué puede pasar con la Argentina

La evolución de los activos argentinos estará condicionada, sobre todo, por las señales que surjan de la política y la economía local. Esa es la principal conclusión del análisis de Javier Timerman, economista y analista internacional, quien relativizó el impacto que puede tener la derrota republicana en Estados Unidos y ubicó el foco de atención de los inversores en el escenario electoral argentino.

En una entrevista con Infobae al Amanecer, el especialista sostuvo que los acontecimientos internacionales suelen repercutir con mayor intensidad en el país que en otros mercados. Sin embargo, consideró que el resultado de las elecciones de medio término estadounidenses no representa, por sí solo, una amenaza para la relación bilateral ni para una eventual asistencia financiera.

La reacción de los mercados también dejó una señal que, a su juicio, tiene una explicación concreta: el revés de Donald Trump ya estaba previsto y el nuevo reparto de poder en Washington podría limitar la capacidad de acción del Gobierno.

Por qué el resultado electoral de Estados Unidos no provocó una caída de los mercados

La expectativa de un Congreso controlado por los demócratas frente a una presidencia republicana modificó la lectura que hicieron los inversores del resultado electoral. Timerman explicó que ese escenario puede derivar en un bloqueo político que reduzca las posibilidades de aprobar cambios relevantes.

"Generalmente, cuando pierden los republicanos, los mercados globales caen", señaló. Pero, en esta oportunidad, observó una reacción diferente: "En esta particularmente no está ocurriendo, creo yo, por dos motivos".

El economista identificó como primera explicación que "estaba anticipada la derrota de Trump". La segunda se relaciona con el equilibrio institucional que dejaron los comicios. "El Congreso en manos demócratas y la presidencia en manos republicanas es un poco lo que en Estados Unidos llaman gridlock, que es la traba", explicó.

El término describe una situación en la que las diferencias entre el Poder Ejecutivo y el Legislativo dificultan la implementación de medidas. Para los inversores, esa falta de margen para avanzar con cambios puede funcionar como un factor de previsibilidad.

"Quiere decir que no va a pasar demasiado y eso a los americanos les gusta, al mercado en general le gusta", afirmó Timerman.

Como ejemplo, señaló las restricciones que tendría cada sector para imponer su agenda económica: "El Congreso no puede aumentar gastos porque el presidente lo va a vetar. Y, por otro lado, el presidente no puede bajar impuestos porque el Senado, el Congreso americano no se los aprueba".

La necesidad de negociar entre ambos espacios, según su interpretación, puede reducir la intervención estatal en la economía. "Queda como todo a merced de una negociación que paraliza un poco el Estado", dijo. Y completó: "Eso, en un país como Estados Unidos, beneficia muchas veces a los inversores, o los inversores creen que eso es positivo, dejar un poco que el Estado no intervenga en la economía".

El comportamiento de los activos acompañó esa lectura. "Hoy estamos viendo que los mercados han reaccionado de manera positiva", remarcó.

Qué puede cambiar para Milei en la relación con Estados Unidos

La derrota de Trump abrió interrogantes sobre el vínculo con el Gobierno argentino, aunque Timerman distinguió entre la relación estratégica entre ambos países y los contactos personales que construyó Javier Milei con el sector republicano más cercano al mandatario estadounidense.

Para el analista, los lazos entre Washington y América Latina no dependen exclusivamente de quién gobierne. "La relación de Estados Unidos como país con Latinoamérica como región es una relación que va más allá de las personas", indicó.

También sostuvo que "un involucramiento de Estados Unidos que va a continuar, esté presidente Trump o haya un demócrata en la Casa Blanca", porque existe "una relación estratégica" que cuenta con apoyo de los dos partidos.

La particularidad del caso argentino, explicó, está en el vínculo que el Presidente desarrolló con referentes del espacio de Trump. "Milei desarrolló una relación personal que va más allá de lo institucional", sostuvo Timerman. Al describir los encuentros del mandatario argentino en Estados Unidos, los ubicó dentro de "de la rama más trumpista del Partido Republicano" y no en el plano de las reuniones institucionales.

De todos modos, el economista no considera que ese cambio político ponga necesariamente en peligro una eventual ayuda estadounidense. "Yo creo que eso no está en peligro", afirmó. Su recomendación fue esperar cómo evoluciona el escenario: "Por ahora hay que esperar".

Riesgo país: el contexto financiero internacional suma presión

El aumento del riesgo país responde a una combinación de factores, según el diagnóstico de Timerman. Entre ellos mencionó el encarecimiento del financiamiento internacional y una menor disposición de los inversores a asumir riesgos.

"Las tasas en el mundo han subido" y "el apetito al riesgo es menor en general en todos los activos financieros", explicó. En ese contexto, las empresas estadounidenses de primera línea pueden acceder a crédito a tasas más altas, lo que modifica las opciones disponibles para los capitales que evalúan invertir en otros mercados.

El especialista recordó que la cotización de los bonos depende de la cantidad de compradores y vendedores. "El riesgo país es producto de la oferta y la demanda", resumió. Y precisó: "Si hay más vendedores que compradores, claramente, de bonos me refiero, el riesgo país sube".

En la Argentina, observó una demanda limitada de títulos públicos. Describió el panorama como uno de "poco patrocinio, poco comprador" y vinculó esa situación con las condiciones que atraviesan los mercados internacionales.

La próxima elección argentina, bajo la mirada de los inversores

Más allá de las tasas globales, Timerman señaló que las dudas sobre el futuro político del país también inciden en el comportamiento de los bonos. "Tenés la incertidumbre electoral, que eso también pesa", afirmó.

El mercado, explicó, busca señales de continuidad en la orientación económica y procura evitar cambios bruscos entre una administración y otra. Por eso, consideró relevante tanto la posibilidad de una reelección de Milei como la presentación de propuestas opositoras que garanticen cierta continuidad de las políticas.

"El mercado quiere que se evite" una dinámica pendular, sostuvo, y planteó la importancia de que la oposición presente programas que mantengan "ciertas políticas de Estado".

Por ahora, sin embargo, falta conocer quiénes competirán y qué propuestas llevarán a las urnas. "Hoy no se sabe cuál va a ser la oferta electoral", advirtió.

En ese marco, su diagnóstico apunta a que los factores externos seguirán influyendo, pero no serán los que definan por sí solos el rumbo de los activos argentinos. "La situación en la Argentina, por lo menos económica, se va a dirimir más por cuestiones locales".