En pausa: las empresas reclaman definiciones de ARCA para activar las inversiones del RIMI y crear empleo
La Ley de Modernización Laboral creó el Régimen de Incentivo para Medianas Inversiones (RIMI) y, en forma complementaria, busca que los incentivos impositivos a la inversión aporten a la creación de empleo. Esto está pendientes de reglamentación de ARCA en un momento en que el Gobierno necesita reactivar la economía.
"No son pocas las empresas que se manifiestan interesadas en evaluar y/o entrar al Régimen de Incentivo para Medianas Inversiones (RIMI)", advierte Carlos Fernández, de Crowe Argentina.
Qué es el RIMI
El RIMI está dirigido a empresas que califiquen como Micro, Pequeñas o Medianas Empresas (MiPyME), hasta Mediana Tramo 2, que realicen inversiones productivas dentro de los dos primeros años de vigencia del régimen, indica Fernández, y explica:
Para acceder al régimen, las inversiones deben alcanzar, como mínimo, los siguientes importes:
Microempresas: u$s150.000.
Pequeñas empresas: u$s600.000.
Medianas Tramo 1: u$s3.500.000.
Medianas Tramo 2: u$s9.000.000.
Se definen como inversiones productivas aquellas destinadas a la adquisición, elaboración, fabricación y/o importación de bienes muebles nuevos (excepto automóviles), amortizables en el Impuesto a las Ganancias como asimismo la realización de obras afectadas directamente al desarrollo de actividades productivas en el territorio nacional.
Por otra parte, son actividades promovidas independientemente del monto de inversión las realizadas en sistemas y/o equipos de riego /bienes de alta eficiencia energética/mallas antigranizo para el sector agropecuario/bienes semovientes.
Cuáles son los beneficios impositivos
Los principales beneficios fiscales del RIMI son la amortización acelerada en el Impuesto a las Ganancias, permitiendo reducir la vida útil computable de los bienes y anticipar así el recupero fiscal de la inversión, precisa Fernández, y puntualiza:
También la devolución del crédito fiscal del IVA permitiendo que el crédito generado por la inversión puede solicitarse en devolución a partir del tercer período fiscal, siempre que no haya sido absorbido por operaciones gravadas en el mercado interno.
Los beneficios impositivos principales son los siguientes, para Sanguinetti:
Amortización acelerada en el Impuesto a las Ganancias
Permite deducir inversiones en plazos reducidos respecto del régimen general.
Genera un diferimiento del impuesto, concentrando el beneficio en los primeros años.
Impacto: mejora del flujo de fondos y del valor actual de los proyectos.
Recuperación anticipada de IVA
Da la posibilidad de devolución anticipada o compensación acelerada del crédito fiscal por inversiones.
Evita la acumulación de "IVA técnico" en proyectos intensivos en capital.
Impacto: reducción de necesidades de financiamiento.
Los beneficios no implican una reducción permanente del impuesto, sino un diferimiento fiscal (Ganancias), la mejora de liquidez (IVA) y en conjunto aumentan el valor del proyecto y reducen el período de recupero, al tiempo que mejoran la viabilidad de inversiones intensivas en empleo, sostiene Sanguinetti.
Cómo se vincula el régimen a la creación de empleo
En la Ley de Modernización Laboral, se introducen introduce incentivos fiscales aplicables a inversiones productivas, condicionados a la generación y/o mantenimiento de empleo formal, en forma complementaria al RIMI, afirma Raúl Sanguinetti, de Baker Tilly, y señala:
Se trata de un esquema que integra:
- Promoción de inversión.
- Reducción del costo fiscal.
- Incentivo a la formalización laboral
El acceso y mantenimiento de los beneficios se encuentra sujeto al cumplimiento de requisitos operativos que serán definidos por la reglamentación, los cuales podrían incluir, entre otros:
- Incremento mínimo de la dotación de personal.
- Mantenimiento del nivel de empleo por un plazo determinado.
- Registración formal y correcta de los trabajadores.
- Cumplimiento de parámetros específicos de inversión.
- Procedimientos de inscripción, información y validación ante la autoridad fiscal.
El incumplimiento de estas condiciones podría implicar la pérdida, suspensión o devolución de los beneficios fiscales obtenidos.
Qué falta para que se apliquen los incentivos
El problema que se plantea a la fecha es que si bien el régimen fue instituido por la Ley de Modernización Laboral (promulgada el 6 de marzo de 2026) su aplicación práctica quedó supeditada y condicionada a la reglamentación que debe dictar al efecto ARCA, dice Fernández, y agrega:
Por lo tanto, el régimen se encuentra vigente en nuestra normativa fiscal pero no resulta operativamente aplicable.
No están actualmente definidos y precisados los procedimientos, requisitos, plazos para acceder a los beneficios en Ganancias e IVA, no existiendo a la fecha un procedimiento de inscripción habilitado ante ARCA para formalizar su adhesión.
En resumen, el mercado se encuentra a la espera de la necesaria y pronta reglamentación del RIMI. Para las empresas interesadas, ello resulta de vital interés para la planificación de sus inversiones al amparo del régimen y sus beneficios fiscales, considera Fernández.
A la fecha, si bien la Ley de Modernización Laboral se encuentra vigente y reglamentada en términos generales, los aspectos operativos vinculados a la instrumentación de los beneficios fiscales —particularmente en lo que respecta a su implementación ante ARCA— no se encuentran completamente definidos, concluye Sanguinetti.