Revés para DF Entertainment: el Luna Park queda bajo resguardo judicial y se frenan las obras de remodelación
La iniciativa de renovación del emblemático Luna Park quedó en pausa tras una decisión judicial. La Cámara de Apelaciones en lo Contencioso Administrativo, Tributario y de Relaciones de Consumo de la Ciudad de Buenos Aires ordenó detener de forma inmediata los trabajos impulsados por DF Entertainment, firma a cargo de la explotación del estadio, hasta que se resuelva la cuestión de fondo.
La resolución implica que no podrá avanzarse con trabajos de demolición ni remodelación mientras se analizan en profundidad las implicancias legales del proyecto.
Un revés judicial para la concesionaria
El fallo fue dictado por la Sala III del tribunal porteño, integrada por los jueces Hugo Zuleta, Gabriela Seijas y Horacio Corti. La decisión revocó una resolución previa de primera instancia que había rechazado el pedido de freno cautelar.
Con esta medida, el tribunal ordenó detener cualquier intervención en el edificio ubicado sobre la calle Bouchard, al considerar que existen elementos suficientes para cuestionar la viabilidad normativa de la obra.
Posibles riesgos para un bien protegido
En su análisis, los magistrados advirtieron que el proyecto podría afectar más del 20% de la estructura del estadio, lo que implicaría la aplicación de requisitos normativos más rigurosos vinculados a la tutela del patrimonio histórico.
También señalaron que las modificaciones previstas alterarían el volumen original del edificio, algo que la normativa vigente restringe de manera expresa.
El hecho de que el Luna Park esté catalogado como Monumento Histórico Nacional refuerza la necesidad de una evaluación judicial y técnica antes de cualquier intervención.
Medida cautelar para evitar daños irreversibles
El tribunal consideró cumplidos los requisitos de "verosimilitud del derecho" y "peligro en la demora", lo que justificó la suspensión preventiva de las obras.
De esta manera, el estadio queda protegido temporalmente en tanto avanza el proceso judicial que definirá si el proyecto puede continuar, modificarse o quedar sin efecto.
El Luna Park permanece sin actividad desde fines de 2024, cuando se realizó su último espectáculo con Abel Pintos y Luciano Pereyra. Desde entonces, el edificio histórico quedó en el centro de una disputa legal y patrimonial.
El origen del conflicto por la concesión
La controversia se inició cuando la Sociedad Salesiana de San Juan Bosco y Cáritas, bajo la representación del Arzobispado de Buenos Aires, impulsaron un proceso de licitación para otorgar la gestión del estadio.
En ese marco participaron varias compañías, y finalmente la concesión quedó en manos de DF Entertainment, asociada a la firma internacional Live Nation.
El acuerdo establecía un contrato inicial de 20 años, con opción de extensión por otras dos décadas. El plan incluía una inversión inicial de u$s34 millones y un canon anual mínimo de u$s1 millón.
Reclamos judiciales y advertencias sobre el patrimonio
La iniciativa generó presentaciones judiciales desde el inicio. Entre ellas, el abogado constitucionalista Andrés Gil Domínguez promovió un amparo colectivo para frenar la intervención del edificio.
En su planteo advirtió que "la aplicación efectiva de la disposición generaría un hecho consumado y gravamen imposible de reparación a un bien cultural protegido".
El foco de la controversia está puesto en la magnitud de las obras proyectadas, que incluyen:
- La demolición del interior del estadio
- Modificaciones en la fachada
Ambos, aspectos cuestionados por su impacto en la autenticidad del monumento.
Mientras la Justicia define el futuro del proyecto, el Luna Park —ícono del boxeo y de la cultura porteña— permanece bajo resguardo judicial, a la espera de una resolución que determine si podrá ser transformado o deberá conservar su estructura original.