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Reforma laboral 2026: ¿cuál sería el impacto en los juicios por trabajo y despido?

La reforma laboral 2026 busca reducir los juicios laborales, limitar reclamos por despido y dar mayor previsibilidad a empresas y empleo privado
Por NB
MANAGEMENT - 19 de Enero, 2026

El proyecto de reforma laboral que el Gobierno prevé impulsar en 2026 busca introducir cambios de fondo en el esquema de los juicios laborales, con la intención de reducir la litigiosidad y generar un marco de mayor previsibilidad para las empresas, bajo el argumento de que un sistema más estable podría impactar en la creación de empleo y en las condiciones de trabajo en el sector privado.

El punto de partida es un sistema judicial saturado, con más de 630 mil causas en trámite, concentradas principalmente en despidos y accidentes de trabajo, un volumen que equivale a cerca del 10% del empleo privado registrado.

Reforma laboral 2026: cómo podría modificarse la dinámica de los juicios por trabajo

  • Menos margen para iniciar demandas: la reforma busca reducir la litigiosidad laboral y dar mayor previsibilidad a las empresas, con el argumento de que un sistema judicial más estable favorecería el empleo y mejoraría las condiciones de trabajo en el sector privado.
  • Sistema judicial con alto nivel de saturación: el punto de partida es un volumen superior a las 630 mil causas laborales en trámite, concentradas en despidos y accidentes de trabajo, una cifra equivalente a cerca del 10% del empleo privado registrado.
  • Cambios en las indemnizaciones por despido: el pago pasaría a tener carácter definitivo y cancelatorio, lo que impediría reclamos posteriores una vez abonada la indemnización. Además, se limitaría la base de cálculo al excluir conceptos no mensuales, reduciendo el monto potencial de las demandas.
  • Reglas procesales más estrictas: las pruebas deberán presentarse al inicio del juicio, se elimina el impulso automático de los jueces y el avance del expediente quedará en manos de las partes. Si el trabajador no impulsa la causa durante seis meses, el empleador podrá pedir su caducidad.
  • Modificación del fuero competente: los conflictos laborales en los que intervenga el Estado dejarían de tramitar en la justicia del trabajo y pasarían al fuero contencioso-administrativo.
  • Nuevo esquema de intereses y actualización: se fija un mecanismo uniforme para actualizar los créditos laborales que elimina la capitalización de intereses y limita el crecimiento de las condenas. En los juicios en curso, los intereses se calcularían con una tasa definida por el Banco Central.
  • Impacto en riesgos del trabajo: se prevé la creación de cuerpos médicos forenses y un sistema de honorarios periciales desvinculado del monto del juicio, con el objetivo de desincentivar la litigiosidad en este tipo de causas.
  • Menos juicios por relaciones encubiertas: los prestadores de servicios pasarían a ser considerados trabajadores autónomos, lo que podría reducir demandas por reconocimiento de relación laboral.

Escenario judicial abierto

Aunque el Gobierno y el sector empresario esperan una baja en los juicios laborales, especialistas advierten que algunos puntos podrían ser cuestionados en los tribunales, lo que podría trasladar el conflicto a instancias superiores.

¿Puede la reforma laboral bajar la litigiosidad?

El debate sobre la reforma laboral vuelve con fuerza, esta vez centrado en cómo reducir los juicios por despidos, accidentes y conflictos sindicales. Sin embargo, ninguna modificación legislativa garantiza que los procesos disminuyan: siempre habrá resistencia, objeciones judiciales y vías alternas de reclamo.

La saturación de tribunales laborales convive con otras demandas contra empresas, como ejecuciones fiscales o conflictos de consumo, que también crecen con el comercio digital. Por eso, limitar los litigios exige más que cambios legales: requiere ajustes en la cultura empresarial, en las prácticas laborales y en la eficiencia del Estado.

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