El mejor momento para pedir un aumento de sueldo en Argentina
Puntos importantes
La creencia popular es que hay que esperar el momento adecuado del negocio, de la empresa y de la trayectoria personal para pedir un aumento de sueldo. ¿Pero qué ocurre cuando tanto la economía del país como la de la empresa empleadora pasan años en retracción? ¿Cómo puede un trabajador encontrar la manera de pedir un incremento salarial real y no solo una recomposición por inflación?
Hoy casi el 15% de las Pymes están endeudadas en mora. Sectores intensivos en empleo como la industria manufacturera y la construcción están en un retroceso prolongado. Con la excepción del sector de Energía y Minería, la mayoría de las actividades están con indicadores negativos, incluso algunos segmentos del agro. Pero aún así hay trabajadores y ejecutivos con argumentos válidos para pedir aumento de sueldo. ¿Es posible en este momento?
Sofía Reguera, Associate Partner de la consultora FARO, reconoce que "en Argentina, pedir un aumento de sueldo es casi un acto de audacia. Requiere análisis, estrategia y, sobre todo, saber cuándo dar el paso."
"La recomendación clásica es observar el momento que atraviesa la compañía y el sector. Sin embargo, si nos guiamos por esa brújula, el resultado no siempre coincide con nuestro tiempo personal", continuó al ser consultada por iProfesional. ¿Esto implica no avanzar con la solicitud salarial? Nada de eso.
Reguera menciona que el "momento ideal" para pedir aumento rara vez existe, sino que "se construye desde adentro", al mostrar con claridad el aporte realizado al negocio, la contribución a los resultados, la responsabilidad creciente y el compromiso sostenido con la organización. "Pedir un aumento no debe vivirse como un favor concedido por la empresa, sino como una oportunidad de calibrar valores y miradas sobre la posición que se ocupa y el trabajo realizado", enfatizó.
Este es un punto importante. La ejecutiva de FARO aconseja vivir la negociación salarial como un ejercicio de reciprocidad. "No se trata de pedir 'porque necesito', sino de mostrar la responsabilidad del rol, que el trabajo genera impacto y merece ser reconocido. El pedido es una conversación sobre valor, sobre cómo la organización reconoce el aporte y cómo el profesional entiende su desarrollo", prosiguió la experta.
En la misma línea se mantienen los expertos de la consultora Michael Page: "Muchos pensamos que negociar las condiciones de nuestro salario consiste en pedir más dinero cuando en realidad se trata de hacer una reflexión entre lo que ofreces a la compañía y lo que recibes de ella. Si el resultado de esta operación resulta negativo, significa que es el momento de negociar un aumento de salario."
"En síntesis, el mejor momento para pedir un aumento no depende de la economía, que pocas veces sonríe, sino de la capacidad de mostrar cómo el trabajo contribuye al negocio y refleja compromiso", agregó Reguera.
Pedir aumento: Pymes vs. multinacionales
Las máximas para pedir incremento salarial no aplican en todos los casos por igual. Reguera mencionó a este medio que en las empresas más corporativas, las estrategias salariales suelen estar regidas por instancias formales de revisión, curvas de mercado y políticas claras. "En ese terreno, la clave es anticipar la conversación: visibilizar logros, nuevas responsabilidades y el impacto en los resultados para que el nombre aparezca con prioridad en esos espacios de decisión."
Para las multinacionales, la ejecutiva de FARO recomienda que el análisis en cuanto al salario sea más estructurado y el planteo sea con paciencia, respetando los tiempos tradicionales de la organización. En ese caso, las ventajas son que "en general las respuestas son claras y justificadas."
También en Michael Page mencionan que la mayoría de las grandes empresas tienen procedimientos muy claros para revisar los sueldos de los empleados, definiendo un espacio para que los propios trabajadores planteen ese aumento al director de su departamento. Para estos casos sugieren no abordar el pedido en un pasillo o momento informal. "Lo mejor es que busques un contexto formal para desarrollar esta conversación. Puedes aprovechar una situación que ya venga dada, como una evaluación personal o bien, organizar una reunión ad-hoc con tu responsable para tratar el tema en cuestión", apuntaron.
En cambio, en las empresas familiares, Reguera recuerda que la discrecionalidad suele ser un elemento clave en la decisión, impactando criterios y tiempos: "La estrategia pasa por leer el momento con tacto y plantear el pedido con argumentos sólidos, siempre justificando el motivo y mostrando cómo el trabajo genera valor concreto para la empresa. El análisis puede ser más subjetivo y los tiempos menos estructurados, lo que hace que el resultado pueda ser menos previsible."
El contexto económico y del sector también importan
El pedido de aumento salarial tampoco puede desconocer el contexto de la empresa y de la economía en la que se desempeña, y por eso es necesario entrar a la negociación con todos los datos pertinentes, junto con los argumentos sólidos para solicitar el incremento.
"Las expectativas deben ser coherentes con los resultados y la situación de la empresa. Así la empresa no esté pasando por una buena situación, no implica que no puedas pedir una mejora de las condiciones. En este sentido, buscar alternativas al incremento económico como una remuneración en especie o bonus especiales por el buen rendimiento, puede ser una buena opción", sugieren en Michael Page.
Sobre esta parte de la negociación, en Michael Page advierten nunca mencionar como argumento el salario de compañeros de trabajo, y tener en cuenta otros factores que pueden mejorar el propio ingreso y que no representen un problema real para el presupuesto. Es decir, el salario variable, el pago de posgrados o capacitaciones que mejoren la propia empleabilidad, etc.
De la misma manera, conocer cuánto se paga por el mismo rol en el mercado es fundamental en esta discusión. "No se trata solo de conocer cuánto se paga por posiciones similares, sino también de contemplar bonos, beneficios y esquemas de compensación total. Llegar a la conversación con datos de mercado permite darle objetividad al pedido y mostrar que no se trata de una percepción subjetiva, sino de una comparación real con lo que la industria reconoce para roles equivalentes", mencionó Reguera.
Y es fundamental negociar con un número pre-definido respecto de la pretención salarial. Para armar esa estimación, resulta útil conocer el Bumeran Index de salarios pretendidos en la Argentina. Esa misma plataforma de búsqueda de empleo recomienda definir un rango a la hora de pensar cuánto pedir de aumento: "En lugar de pensar 'quiero ganar X', definí:
- Un piso: lo mínimo con lo que te sentirías cómodo.
- Un objetivo: el número al que apuntás.
- Un techo razonable: algo que sabés que ya sería difícil de conseguir ahora."
"También podés pensar en términos de estructura, no solo de monto: aumento ahora + revisiones periódicas, variable por resultados, bonos, entre otros. Eso te da más alternativas para negociar", añade Bumeran entre sus consejos.
La plataforma también recomendó no mencionar ni cuánto cobran ni las tareas que realizan los compañeros de trabajo como comparación, y no caer en conversaciones sobre "chismes internos", sino enfocar en los propios méritos para pedir el alza salarial. El aporte al negocio tiene que pesar más que la necesidad o cualquier otro argumento personal o "enojo acumulado".
Finalmente, hay que evitar plantear el aumento como un "ultimátum vacío" o amenazar con renunciar si no se cumple con el pedido ni tener un plan real. "Es distinto plantear que estás evaluando tu situación en el mercado porque sentís un desfasaje importante", indican la empresa de Jobint.
Cómo reaccionar profesionalmente a una negativa de aumento de sueldo
Una vez cubiertos todos estos aspectos, también es necesario estar preparado para la respuesta ante un pedido de aumento de sueldo. Más allá de si el requerimiento es en Argentina o no, en una industria en auge o en retracción, el resultado puede ser negativo. Pero un "no" puede no ser el final de la discusión o del vínculo laboral. Por eso, la estrategia debe contemplar también los pasos a seguir en ese caso.
"El profesional atento sabe reconocer señales de oportunidad: un logro visible que impactó en el negocio, una evaluación de desempeño o la ampliación del rol sin ajuste salarial son momentos propicios para abrir la conversación. Y si la respuesta es negativa, no debe vivirse como un rechazo personal, sino como un punto de calibración", dijo al respecto Reguera.
Para esos casos, la ejecutiva de FARO planteó que es válido preguntar qué condiciones deberían cumplirse para que el aumento sea posible en el futuro, explorar alternativas como beneficios, capacitación o flexibilidad, y siempre dejar claro el compromiso con la organización.
"En corporaciones, la estrategia implica anticipar y visibilizar; en empresas familiares, si es sobre leer el momento y justificar. En todos los casos, lo que nunca cambia es la necesidad de plantear el pedido con fundamentos. Porque el talento que sabe negociar también sabe esperar su oportunidad, sin perder la sonrisa y con la certeza de que su aporte tiene un valor que merece ser reconocido," sentenció.