Retrasasarían la llegada de autos del cupo para que se recuperen los nacionales
Puntos importantes
Que las ventas de autos 0km hayan vuelto a retroceder en octubre fue un duro golpe para asimilar en el mercado. No solo porque el mes anterior se había obtenido el mejor resultado del año después de enero, sino porque el punto de comparación interanual era el más favorable.
Sin embargo, vender 9.000 autos menos encendió varias alarmas en las terminales, en los importadores, pero incluso en el propio Gobierno, que necesita mostrar reactivación de la economía y tenía puesta su mirada en el mercado automotor, especialmente dada la curva positiva que se estaba registrando.
Esta situación se da en un mercado donde los autos beneficiados por el cupo que les permite evitar el pago del arancel del 35% a los híbridos y eléctricos fue clave para que los autos importados, especialmente los chinos, crezcan más de lo esperado. De esta forma, lo que en principio debía representar un 8% del total del mercado en base a las cifras de 2025, pasó a ser un 14%, casi el doble. No es lo mismo vender 50.000 autos chinos en un universo de 650.000 unidades, que vender 80.000 sobre un total de 530.000.
Esa es una de las principales razones por las que el Gobierno parece estar retrasando la apertura de pedidos para el cupo 2027, que ya está listo y reglamentado desde hace más de un mes, que incluyó un cambio de los precios FOB subiéndolos para que puedan entrar marcas de otros orígenes más allá de China, y que contempla la llegada de un nuevo y gran jugador: Tesla. "Retrasar el cupo generará que los autos lleguen avanzado el año próximo, no en enero y febrero, le dará aire a la industria local. Y cuando lleguen, la oferta será más variada en origen de y ya no habrá una diferencia tan grande entre los autos de marcas tradicionales y los de las nuevas marcas que llegaron en los últimos dos años", aseguraron fuentes cercanas al Gobierno.
Caen las ventas de autos y crece la preocupación
El año pasado, tras el revés de las elecciones legislativas provinciales en Buenos Aires, la incertidumbre e inestabilidad que reinó hasta los comicios nacionales en octubre, habían generado que en apenas dos meses se vendieran 10.000 autos menos en todo el país. Por ese motivo, y de acuerdo a la tendencia del segundo semestre de este año, el sector esperaba quedar cerca de aquellos 52.000 vehículos de octubre 2025, lo que no parecía un gran esfuerzo si se considera que en septiembre se patentaron casi 50.000 unidades nuevas.
Es difícil de explicar el fenómeno. De hecho, hay varias corrientes o bibliotecas que ensayan argumentos suficientemente sólidos como para ser tomados en serio.
En los 10 meses del año se registra una caída de patentamientos del 13% y ese número no se mueve más allá de algunas décimas en una u otra dirección con los resultados de cada. El año cerrará con unas 530.000 matriculaciones, que no es malo si se lo compara con las 450.000 de 2023 o las 415.000 de 2024, pero que está lejos de las 650.000 que se proyectaban en el comienzo de 2026.
Pero vender 120.000 autos menos de lo esperado muestra que, o hubo algún error de cálculo, o un cambio de situación que cambió las reglas del juego.
A mitad de año, cuando se vislumbraba un escenario adverso respecto a las proyecciones, el presidente de Toyota Argentina, Gustavo Salinas, dio un punto de vista algo particular que nadie había expuesto hasta ese momento.
Según el ejecutivo que lidera el mercado local, razón por la cual su punto de vista no puede ser tomado con liviandad, hubo una porción de consumidores que frenaron su decisión de compra de un 0km ante una sobre oferta inesperada, un movimiento de precios más inesperado aún, y la llegada de la electromovilidad con la fuerza de un programa de incentivos promovido por el Gobierno que tuvo un impacto mucho mayor del esperado.
Esas tres variables llevaron a ese grupo de consumidores a investigar la nueva composición del mercado, asesorarse respecto a las nuevas marcas, y esperar que los precios bajen como desde el propio Gobierno se decía que ocurriría.
Prueba de ese cambio en el consumo se confirmó con las cifras, porque las marcas tradicionales vendieron entre un 25 y un 30% menos autos que un año atrás, pero los importadores tomaron buena parte de esa cuota de mercado con crecimiento de operaciones. Por eso, aunque Toyota, Ford, Stellantis, Volkswagen, Renault y General Motors hayan perdido mercado, las nuevas marcas, especialmente las chinas, ganaron ventas exponencialmente.
Apenas un par de meses después de aquel análisis de Salinas, Martín Massimino, director de Ventas de Volkswagen, ofreció otra mirada de la misma situación que confundió a las marcas en relación a sus previsiones.
"Con una economía estable, con libre acceso al dólar y sin grandes variaciones de la cotización oficial, con inflación baja y controlada, y con acceso a herramientas financieras que dos años atrás no existían, comprar un auto ya no es un resguardo de valor de capital. El que compraba un auto para no perder el valor de sus ahorros hoy tiene otras opciones sobre la mesa, y una parte del mercado es probable que haya tomado ese tipo de alternativas", señaló.
El impacto del cupo en los autos nacionales
Pero hubo un dato más, que no puede desconocerse al analizar esta caída de patentamientos de 2026, y que está latente: el cupo de autos híbridos y eléctricos no fue de 50.000 autos como nominalmente debía ser, sino de unos 80.000, porque entre la demora del lanzamiento de las dos primeras licitaciones de 2025, y la de 2026, que ocurrieron todas entre abril y septiembre del mismo año. De esta manera, los autos que no pagan arancel de importación extrazona de ambos años se solaparon y llegaron mayormente en cuatro meses, entre diciembre de 2025 y marzo de este año.
Así fue como lo que, en principio, debía representar un 8% del total del mercado en base a las cifras de 2025, pasó a ser un 14%, casi el doble. Por eso se podrían retrasar los ingresos para 2027.
"Hay que atender las necesidades del mercado, pero también de la industria local. Hubo una sobreoferta de autos de un mismo origen que afectó a las automotrices, las que dan empleo, generan red de proveedores nacionales y valor a la producción nacional. Y si bien logró que los usuarios accedan a una nueva tecnología con precios mucho más accesibles, y ese es un gran punto para defender este programa, al mismo tiempo se generó una distorsión que hay que corregir", dicen en off algunas fuentes cercanas al Gobierno.
"Retrasar el cupo generará que los autos lleguen avanzado el año próximo, no en enero y febrero (ya no llegan por los tiempos de producción, embarque, traslado y nacionalización), y eso le dará aire a la industria local. Y cuando lleguen, la oferta será más variada en origen de los automóviles y ya no habrá una diferencia tan grande entre los autos de marcas tradicionales y los de las nuevas marcas que llegaron en los últimos dos años", aseguraron.
El cupo está dividido en dos partes iguales. La de los fabricantes y la de los no fabricantes. En este último grupo estará Tesla, que no tomará pocos autos sino una porción significativa, especialmente después que en el Boletín Oficial se comunicara el pasado 30 de octubre que una de las variables que se contemplarán para la asignación de unidades del cupo 2027 será la inversión en infraestructura eléctrica, justamente el primer proyecto que anunció la marca al decidir su arribo al mercado argentino.
Si de 25.000 autos de importadores, cerca de 10.000 quedan para la marca de Elon Musk, el resto de las marcas chinas tendrán que repartirse 15.000 unidades, pero ya no estarán solas, porque también podrán entrar las coreanas y japonesas que no están entre los fabricantes.