INVERSIÓN EN PROFERTIL

Inversión récord: Adecoagro inyectará u$s2.000 millones para duplicar planta de fertilizantes comprada a YPF

La compañía prevé una de las mayores apuestas del sector agroindustrial de los últimos años, con impacto en empleo y desarrollo local
Por Diego Mañas
NEGOCIOS - 17 de Marzo, 2026

La adquisición de Profertil por parte de Adecoagro no fue un movimiento más dentro del mapa agroindustrial argentino. Fue, en rigor, una apuesta estratégica para capturar uno de los negocios más rentables y menos desarrollados de la región, como es la producción de fertilizantes nitrogenados. Ahora, esa jugada empieza a mostrar su siguiente escala.

El CEO de la compañía, Mariano Bosch, confirmó que evalúan avanzar con una ampliación de la planta que podría implicar una inversión de entre u$s1.500 y u$s2.000 millones. "La ampliación de Profertil puede implicar una inversión de hasta u$s2.000 millones", sostuvo en una entrevista reciente brindada a la Revista Forbes, al tiempo que dejó en claro que el foco está puesto en desarrollar un proyecto competitivo antes que en anunciarlo.

La iniciativa apunta a duplicar la capacidad productiva en el complejo de Bahía Blanca, en un contexto donde la demanda regional de urea supera ampliamente la oferta local. Según explicó el propio Bosch, entre Argentina y Brasil se importan más de 10 millones de toneladas de este fertilizante, mientras que la producción local apenas cubre una fracción de ese volumen.

Un negocio atado al gas y a la escala

El corazón del proyecto es simple pero intensivo en capital, y no es más que transformar gas natural en fertilizantes. En un escenario donde Vaca Muerta promete disponibilidad de gas a largo plazo, la ecuación productiva empieza a cerrar con mayor claridad para inversiones de gran escala.

La urea es, en esencia, nitrógeno fijado industrialmente a partir del gas, un insumo clave para elevar rindes agrícolas y sostener la intensificación productiva. En ese punto, la Argentina corre con una ventaja estructural frente a otros competidores globales, que es la disponibilidad de recurso energético y cercanía a mercados deficitarios como Brasil.

Sin embargo, esa oportunidad también exige eficiencia. Bosch planteó que el desafío es construir una planta capaz de competir con proveedores internacionales que operan con costos energéticos bajos, como Qatar o países africanos.

De YPF y Nutrien a un player agroindustrial

El anuncio de expansión no puede entenderse sin repasar el profundo cambio accionario que atravesó Profertil en los últimos meses. Durante más de dos décadas, la compañía fue una sociedad entre la petrolera YPF y la canadiense Nutrien. Ese esquema se desarmó en 2025.

La salida se concretó en dos etapas. Primero, Adecoagro y la Asociación de Cooperativas Argentinas (ACA) compraron el 50% que estaba en manos de Nutrien. Luego, Adecoagro avanzó sobre la participación de YPF con un pago de u$s600 millones, quedándose con el 90% del capital, mientras que ACA retuvo el 10%.

En total, la operación rondó los u$s1.200 millones y marcó el traspaso de la principal productora de urea de Sudamérica a manos de actores directamente vinculados al agro.

La decisión de venta de YPF respondió a una lógica financiera y estratégica. La petrolera necesitaba concentrar recursos en Vaca Muerta y no contaba con el margen de inversión necesario para encarar la expansión de la planta, un proyecto largamente discutido pero nunca ejecutado.

Una adquisición "transformadora"

Para Adecoagro, el desembarco en fertilizantes implicó un cambio de escala. La compañía pasó de ser un productor agropecuario integrado a sumar una unidad industrial dolarizada, con fuerte demanda estructural y capacidad de generación de caja.

Desde la propia empresa definieron la operación como "transformadora", ya que permite ampliar ingresos, diversificar riesgos y mejorar la capacidad de capturar valor en distintos ciclos de mercado.

El movimiento también estuvo respaldado por la entrada de capital internacional. La participación de Tether como accionista relevante de Adecoagro aportó músculo financiero para concretar la compra y posicionarse para futuras inversiones de gran escala.

El negocio que compensa al agro

El interés por Profertil no es casual. En los últimos años, el negocio de fertilizantes mostró una volatilidad marcada pero con picos de rentabilidad elevados, especialmente en contextos de restricciones globales de oferta.

A diferencia de la producción agrícola, más expuesta a riesgos climáticos y precios internacionales, la fabricación de urea permite capturar márgenes industriales vinculados a energía y demanda estructural.

Dentro del propio esquema de Adecoagro, esta unidad aparece como un contrapeso frente a la variabilidad del negocio agrícola. La lógica es que mientras los cultivos enfrentan años buenos y malos, la demanda de fertilizantes tiende a sostenerse en el tiempo, impulsada por la necesidad de mantener la productividad de los suelos.

Una expansión que depende del contexto

El proyecto de ampliación de Profertil no está cerrado, pero sí en una etapa avanzada de análisis técnico. La compañía trabaja en la ingeniería necesaria para definir costos, eficiencia y condiciones de competitividad.

La inversión, que podría ubicarse entre las más grandes del sector industrial argentino, también está atada al contexto macroeconómico y regulatorio. En particular, el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI) aparece como una herramienta clave para viabilizar el proyecto dentro de los plazos previstos.

De concretarse, la ampliación permitiría no solo sustituir importaciones de fertilizantes, sino también generar saldos exportables hacia mercados como Brasil, donde la demanda supera ampliamente la oferta regional.

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