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Musimundo: avanza el proceso para reestructurar una deuda de $63.503 millones

La Justicia aceptó formalmente a la sindicatura que controlará el proceso concursal de la tradicional cadena de electrodomésticos que entró en default
28/07/2026 - 08:46hs
Musimundo: avanza el proceso para reestructurar una deuda de $63.503 millones

La reestructuración de CARSA S.A., la empresa que opera la cadena Musimundo, acaba de dar un paso decisivo.

La compañía informó a la Comisión Nacional de Valores (CNV) que quedó formalmente constituida la sindicatura que tendrá a su cargo el control del concurso preventivo, un proceso con el que intenta evitar la quiebra, resarcir a sus 2.000 trabajadores y garantizar una forma de darle continuidad de una de las marcas más tradicionales del retail argentino.

El desafío no es menor si se recuerda que Musimundo arrastra un pasivo de $63.503 millones, además de cheques rechazados por $1.593,4 millones y otros documentos de pago diferido por $2.480 millones.

Se trata de un cuadro financiero que terminó llevando a la compañía a solicitar la protección de la Justicia a través de un concurso preventivo para renegociar sus deudas con bancos, proveedores y otros acreedores.

En ese contexto, la aceptación de la sindicatura marca el inicio de la etapa más importante del expediente.

Según el hecho relevante enviado al mercado, el 20 de julio pasado aceptó el cargo el Estudio Benítez, integrado por los contadores José Valentín Benítez, José Nicolás Benítez y Cynthia Gabriela Bernard.

Los tres fueron designados por sorteo para actuar como síndicos del concurso que tramita ante el Juzgado Civil y Comercial N°23 de Resistencia, a cargo del juez Fernando Luis Lavenas.

A partir de ahora, deberán cumplir con funciones clave:

  • Verificar los créditos presentados por los acreedores
  • Revisar la documentación contable de la empresa
  • Elaborar los informes patrimoniales individuales y generales
  • Supervisar el proceso de negociación con los acreedores

Su trabajo será determinante para definir si CARSA logra homologar un acuerdo que le permita seguir operando o si la crisis deriva en un escenario más complejo.

El plan desesperado que Musimundo evaluó antes del concurso

La situación financiera ya había obligado a la compañía a analizar medidas de fuerte impacto.

Antes de recurrir al concurso preventivo, CARSA evaluó desprenderse de hasta 45 de sus cerca de 50 sucursales, prácticamente toda su red comercial, como parte de un plan para obtener liquidez, reducir costos y evitar un colapso operativo.

Finalmente optó por el concurso preventivo como herramienta para intentar reorganizar sus pasivos sin interrumpir la actividad.

Un plan que no dio resultados

La crisis de CARSA no estalló de un día para otro sino que el deterioro financiero de la compañía se fue profundizando en los últimos años como consecuencia de la caída del consumo, el encarecimiento del crédito, las dificultades para financiar capital de trabajo y los cambios en el negocio de la venta de electrodomésticos y tecnología.

Antes de solicitar el concurso preventivo, la empresa llegó a diseñar un profundo plan de reestructuración que contemplaba la venta de hasta 45 de sus aproximadamente 50 locales.

En los hechos, esta decisión implicaba desprenderse de casi toda su red comercial para obtener liquidez y reducir costos.

El plan también incluía el cierre de sucursales que no encontraran compradores y una fuerte reducción de la estructura administrativa.

La decisión reflejaba la magnitud de la crisis que atravesaba Musimundo, una de las marcas más reconocidas del retail argentino de electrodomésticos, tecnología, celulares y artículos para el hogar.

Sin embargo, el concurso preventivo abrió una alternativa distinta.

En lugar de avanzar con una liquidación acelerada de activos, la compañía busca alcanzar un acuerdo con sus acreedores que le permita continuar operando mientras reorganiza sus finanzas.

Un actor histórico con crisis recurrentes

No es la primera vez que CARSA enfrenta una situación de este tipo.

La empresa ya había recurrido al concurso preventivo en 2018, en plena crisis del consumo y de las altas tasas de interés.

Como parte de aquella reestructuración, en 2019 vendió 37 sucursales a Electrónica Megatone, operación que involucró el traspaso de 335 trabajadores y permitió reducir parte de su estructura.

Más recientemente, el mapa del negocio volvió a cambiar cuando la sociedad On City absorbió más de 200 locales que anteriormente operaban bajo la enseña Musimundo, dejando a CARSA como el principal operador de la histórica marca.

Ahora, con la sindicatura ya constituida, la empresa enfrenta una nueva oportunidad para intentar ordenar sus cuentas.

El desafío será convencer a sus acreedores de aceptar una propuesta que garantice la continuidad de una compañía que aún conserva una presencia relevante en el mercado argentino del retail.

Por qué el caso preocupa al sector

Con la aceptación formal de la sindicatura, el expediente ingresa en una etapa decisiva.

Durante los próximos meses, los síndicos deberán verificar los créditos presentados por los acreedores, revisar la documentación contable de CARSA, elaborar los informes individuales y el informe general sobre la situación patrimonial de la empresa.

Ese trabajo será determinante porque permitirá establecer el monto definitivo del pasivo y servirá como base para que la compañía presente una propuesta de acuerdo.

Si obtiene las mayorías previstas por la Ley de Concursos y Quiebras y el juez la homologa, podrá reestructurar su deuda y continuar operando. En caso contrario, el riesgo de una quiebra volverá a estar sobre la mesa.

Más allá del futuro de CARSA, el concurso es seguido de cerca por fabricantes, bancos, proveedores y competidores porque refleja las dificultades que todavía enfrenta el negocio de los electrodomésticos y la tecnología.

Se trata de un sector altamente dependiente del crédito al consumo y de la financiación en cuotas.

Cuando esas herramientas desaparecen o se encarecen, las ventas se resienten rápidamente y las cadenas necesitan cada vez más capital para sostener sus operaciones.

En ese contexto, el caso de Musimundo se convirtió en uno de los procesos concursales más relevantes del retail argentino.

El objetivo de CARSA es que el proceso le permita ganar tiempo para ordenar sus finanzas, preservar la operación y evitar un desenlace que profundice la concentración del negocio de venta de electrodomésticos.

La constitución de la sindicatura no resuelve los problemas financieros de la compañía, pero marca el comienzo de la etapa en la que se definirá si una de las cadenas históricas del retail argentino logra reinventarse una vez más o termina sumándose a la lista de empresas que no pudieron sobrevivir a la combinación de caída del consumo, elevados costos financieros y cambios estructurales del mercado.