Arranca "la nueva" La Serenísima y así será el reparto del poder entre Arcor y Danone
El negocio lácteo argentino comenzó el 1° de agosto una nueva etapa a partir de la puesta en marcha del joint venture entre Arcor y Compagnie Gervais Danone.
Con el nuevo esquema quedó formalmente en funcionamiento la estructura societaria que administrará la participación de ambos grupos en Mastellone Hermanos, dueña de La Serenísima.
Si bien se trata de un trámite legal, el paso también marca el inicio de un modelo de conducción compartida entre dos de las compañías de alimentos más importantes del mundo, que decidieron unir fuerzas para gestionar uno de los activos más valiosos del consumo masivo argentino.
La reorganización comenzó mediante una escisión-fusión por la cual Arcor y Bagley Argentina transfieren a La Serenísima Unida S.A. las acciones que poseen en Mastellone Hermanos.
Esa sociedad absorbente será, desde ahora, el vehículo encargado de conducir el negocio lácteo conjunto.
Pero el dato que más atención despierta en el mercado no pasa por la ingeniería societaria sino por la forma en que se distribuirá el poder.
El directorio estará integrado por ocho miembros de los cuales cuatro serán designados por Arcor y los otros cuatro por Danone.
Se trata de una estructura completamente paritaria, diseñada para que ninguna de las partes pueda imponer unilateralmente las decisiones estratégicas.
Por qué apostaron a un modelo de conducción paritaria
El reparto igualitario de los asientos en el directorio no es casual sino que responde a una negociación que demandó varios meses de trabajo y que busca garantizar un equilibrio entre dos socios con perfiles distintos, pero complementarios.
En este sentido, Arcor aporta su fortaleza industrial, su red logística, su conocimiento del mercado argentino y una de las mayores estructuras de distribución de alimentos de América Latina.
En tanto, Danone suma su experiencia internacional en el negocio lácteo, innovación en productos de alto valor agregado y una presencia consolidada en categorías como yogures, postres y nutrición especializada.
Ese equilibrio también quedó reflejado en el Acuerdo de Accionistas aprobado junto con el resto de los contratos que regulan el funcionamiento del joint venture.
Allí se establecen las reglas para la toma de decisiones, la designación de autoridades y los mecanismos previstos para resolver eventuales diferencias entre ambos grupos.
No se trata de un detalle menor si se tiene en cuenta que las asociaciones entre grandes multinacionales suelen fracasar cuando no existen reglas claras sobre el gobierno corporativo.
En este caso, el objetivo es el contrario y parte de construir una estructura capaz de sostener una alianza de largo plazo en un negocio que requiere inversiones permanentes, innovación tecnológica y capacidad para adaptarse a un mercado cada vez más competitivo.
La historia de una alianza que no nació ahora
Aunque el joint venture comenzó a operar formalmente el 1° de agosto, la relación entre Arcor y Danone no nació ahora.
Ambas compañías llevan más de dos décadas compartiendo negocios en la Argentina a través de Bagley Argentina, sociedad que se convirtió en uno de los mayores fabricantes de alimentos del país y que reúne marcas líderes de galletitas, snacks, cereales y productos de consumo diario.
Ese antecedente fue determinante para avanzar sobre un desafío mucho más ambicioso como es el de trasladar ese modelo de gestión compartida al negocio lácteo.
La confianza construida durante años y el conocimiento mutuo de los equipos facilitaron una operación que, por su complejidad, demandó meses de negociaciones, aprobaciones societarias y un cuidadoso diseño legal.
Ganar escala dejó de ser ventaja para convertirse en necesidad
La decisión también respondió a un cambio profundo en el mercado que, en los últimos años, debió enfrentar una combinación de caída del consumo interno, mayores costos de producción, presión sobre los márgenes y un consumidor cada vez más sensible al precio.
En ese escenario, ganar escala dejó de ser una ventaja para convertirse en una necesidad.
Para Arcor, el acuerdo implica reforzar su presencia en una categoría estratégica y ampliar un portafolio que ya abarca desde golosinas y chocolates hasta alimentos, bebidas y agronegocios.
Fundada en 1951 en Arroyito, Córdoba, la empresa evolucionó hasta convertirse en una de las principales multinacionales latinoamericanas de alimentos, con operaciones industriales en varios países y exportaciones a más de un centenar de mercados.
Danone, en tanto, encuentra en esta alianza una forma de consolidar su posición en un país donde mantiene una presencia histórica.
El grupo francés es uno de los principales actores mundiales del negocio de alimentos y bebidas, con foco en productos lácteos frescos, nutrición especializada, aguas y alimentos de origen vegetal.
Su experiencia en innovación y desarrollo de productos es uno de los activos que buscará potenciar dentro de la nueva sociedad.
Del otro lado aparece Mastellone Hermanos, una empresa que desde hace décadas ocupa un lugar central en la mesa de los argentinos.
Con La Serenísima como marca insignia, la compañía desarrolló una de las mayores redes de recepción de leche del país, una amplia estructura industrial y un portafolio que abarca leche fluida, quesos, yogures, manteca, crema, dulce de leche y productos funcionales.
A partir de los perfiles de ambos grupos en el mercado entienden que la puesta en marcha del joint venture busca aprovechar las fortalezas de cada uno de esos jugadores.
La apuesta pasa por combinar la potencia comercial de Arcor, el conocimiento internacional de Danone y el posicionamiento histórico de La Serenísima para defender liderazgo en un mercado donde la competencia también comenzó a reorganizarse con movimientos como la llegada del Grupo Gloria a Molfino y el proceso abierto sobre el futuro de SanCor.
Qué negocios controlará la nueva sociedad
Bajo el joint venture la nueva empresa quedará concentrada en la participación accionaria que Arcor y Danone poseen en Mastellone Hermanos, la compañía que produce y comercializa La Serenísima, una de las marcas de alimentos con mayor reconocimiento entre los consumidores argentinos.
Eso significa que el nuevo vehículo societario tendrá influencia sobre un portafolio que incluye:
- Leche fluida y leche larga vida
- Yogures, quesos y dulce de leche
- Crema, manteca y postres
- Leches saborizadas y otros productos refrigerados
También controlará una extensa red industrial integrada por plantas elaboradoras, centros logísticos y una de las mayores redes de abastecimiento de leche cruda del país, construida durante décadas junto a miles de productores tamberos.
Desde el punto de vista comercial, la operación también tiene una enorme dimensión si se tiene en cuenta que La Serenísima mantiene el liderazgo en varias de las principales categorías lácteas y posee una presencia prácticamente total en las cadenas de supermercados, autoservicios y comercios de cercanía.
Para Arcor y Danone, eso significa controlar uno de los canales de llegada al consumidor más importantes de la industria alimenticia argentina.
Cuál será el impacto en el mercado
La nueva estructura reunirá la experiencia industrial de Arcor, el conocimiento global de Danone en productos lácteos y el peso histórico de Mastellone, conformando uno de los jugadores más relevantes del negocio de alimentos del país.
El desempeño de la nueva compañía tiene además efectos directos sobre toda la cadena láctea, desde la producción primaria hasta la distribución.
Para los consumidores, al menos en esta primera etapa, no habrá cambios visibles ya que las marcas, los productos y los canales de comercialización continuarán funcionando con normalidad.
Sin embargo, el objetivo de Arcor y Danone es utilizar la nueva estructura para acelerar inversiones, desarrollar productos de mayor valor agregado, ganar eficiencia y reforzar el liderazgo de La Serenísima frente a una competencia que también comenzó a reorganizarse con nuevos dueños e importantes movimientos empresarios.
En otras palabras, el inicio formal del joint venture no solo redefine el control de Mastellone Hermanos sino que también consolida uno de los mayores grupos alimenticios de la Argentina, con capacidad para influir en una industria estratégica tanto por su peso económico como por el papel que los lácteos ocupan en la mesa de millones de argentinos.