Histórico frigorífico Ecocarnes acumula 300 cheques rechazados y debe $41.000 millones
Puntos importantes
Ecocarnes S.A., el frigorífico exportador de San Fernando que durante décadas se conoció como Cocarsa, acumula 304 cheques rechazados por $7.163,6 millones, según la Central de Cheques Rechazados del Banco Central consultada este martes 29 de septiembre. Solo 2 de esos cheques, por unos $5,2 millones, fueron abonados, es decir el 0,66% en cantidad y el 0,07% en monto. La cifra muestra cómo se profundiza el deterioro de una empresa de la que dependen más de 500 trabajadores.
El deterioro se aceleró en las últimas semanas. En septiembre se informaron 200 de esos cheques, por un monto acumulado de $4.727,6 millones. La planta, ubicada sobre la ruta 202, en el kilómetro 55, sigue operativa pero con la actividad muy reducida, y de ella dependen más de 500 trabajadores.
Una deuda que supera los $41.000 millones y trabajadores sin obra social
Ecocarnes está vinculada con 20 entidades financieras y registraba un endeudamiento de $41.469 millones a julio de 2026, además de compromisos mensuales por unos $1.414 millones. En el sector se habla de un eventual concurso preventivo con un pasivo que podría superar los $35.000 millones, aunque hasta ahora no hay fecha fijada para la presentación judicial.
Según Gabriel Vallejos, secretario general de la Federación de Sindicatos de los Trabajadores de la Carne y Afines (Fesitcara), que representa al personal de la planta, la semana pasada se faenó un promedio de 300 animales por día, frente a una capacidad de 900 cabezas. La marcha reducida convive con costos fijos elevados.
Fuentes de la industria señalaron que una planta de estas características puede afrontar facturas de energía eléctrica cercanas a los $300 millones mensuales, un gasto cada vez más difícil de sostener con la faena por debajo de la mitad de lo que permite la infraestructura.
El caso está dentro de un cuadro más amplio para la actividad frigorífica, con costos fijos en alza, menor faena y dificultades para colocar ciertos cortes en los mercados internacionales.
La situación alcanza al personal. El gremio denuncia que los empleados llevan tiempo sin cobertura de obra social.
El sindicato espera una nueva audiencia con la empresa el 5 de octubre. En la anterior, según relató el dirigente, el frigorífico planteó un ajuste de costos que apunta a los sueldos.
A su vez, fuentes del sector indicaron que entre los acreedores afectados hay productores ganaderos y consignatarios de Entre Ríos y de Buenos Aires. La preocupación, así, se extiende a la cadena ganadera, que abastece de hacienda a la planta desde hace años.
De Cocarsa a Ecocarnes: una historia de quiebra y reconversión
Cocarsa era la sigla de la Compañía de Carniceros Sociedad Anónima, una planta de faena de San Fernando, muy cerca de la autopista Panamericana, más ligada al mercado interno. Fue una empresa fuerte hasta mediados de los años 90, cuando empezó a atravesar crisis financieras, quiebras, cambios de manos y disputas gremiales. En 2001 se decretó su quiebra y la Justicia dispuso el remate y la liquidación de la planta.
La compró Omar Solassi, un empresario respetado en el mundo de la carne y conocido también por haber sido vicepresidente de River Plate junto a Daniel Passarella. Con Solassi al frente, la planta pasó a llamarse Ecocarnes y se convirtió en una de las grandes exportadoras del país.
La exportación de carne vacuna es un negocio concentrado, con una decena de empresas, más de la mitad de capitales nacionales. Ecocarnes integra ese grupo y recibió volúmenes importantes de Cuota Hilton en la distribución oficial. Forma parte del Consorcio de Exportadores de Carnes Argentinas (ABC) y tiene asignación de Cuota Hilton para el ciclo 2026/27, que corre del 1° de julio de 2026 al 30 de junio de 2027.
En su momento de mayor expansión se asoció con los frigoríficos Gorina y ArreBeef para operar en conjunto la planta de la ex Finexcor, rebautizada Compañía Bernal. Después, Solassi vendió su participación a sus dos socios y competidores.
Según un comunicado de la propia empresa de marzo de 2025, Ecocarnes exporta a Estados Unidos, China, Brasil, Israel y países de la Unión Europea, entre otros destinos, y cuenta con "más de 60 años de experiencia" en el mercado argentino. En 2025 faenó cerca de 170.000 cabezas, el 1,2% del total de bovinos del país.
Qué puede pasar con el histórico frigorífico
Con la audiencia del 5 de octubre en el horizonte y la posibilidad de un concurso preventivo sobre la mesa, la continuidad de la planta depende de cómo se ordene un pasivo que ya excede los $40.000 millones según las estimaciones del sector. Si se concreta un concurso o una quiebra, sería la segunda vez en 25 años que la planta atraviesa un proceso de ese tipo.
El caso de Ecocarnes expone la realidad de industria. La caída del consumo de carne vacuna empieza a golpear con mayor fuerza a la industria frigorífica, en especial a los establecimientos orientados al mercado interno. Con un consumidor que compra menos kilos y ajusta cada vez más el gasto, los frigoríficos enfrentan una combinación difícil de resolver, con menor volumen de faena, plantas trabajando por debajo de su capacidad y costos que siguen corriendo.
Para muchos establecimientos, especialmente los de escala mediana y chica, el problema ya no pasa solamente por cuánto vale la hacienda, sino por la dificultad para sostener el nivel de actividad necesario para que la estructura industrial siga siendo rentable.
El impacto se siente en toda la cadena. Menos carne colocada en carnicerías y supermercados significa menor necesidad de faena y procesamiento, mientras que la industria debe sostener personal, energía, mantenimiento, controles sanitarios y logística aun cuando mueve menos volumen.
Los frigoríficos exportadores cuentan con una alternativa que no tienen los que dependen casi exclusivamente del mercado doméstico, mientras que estos últimos quedan más expuestos a la pérdida de poder adquisitivo de los consumidores. Si la retracción del consumo se prolonga, el escenario puede traducirse en nuevas reducciones de turnos, suspensiones y dificultades financieras para plantas que durante años sostuvieron buena parte del abastecimiento de carne vacuna en el país.