CAMSA, proveedora de Arcor y PepsiCo, pidió concurso con deudas por $13.029 millones

CAMSA, proveedora de Arcor, PepsiCo y Quilmes, enfrenta una crisis financiera que también afecta a sus 185 empleados en La Tablada
CAMSA, proveedora de Arcor y PepsiCo, pidió concurso con deudas por $13.029 millones

La situación de Compañía Argentina de Merchandising (CAMSA) quedó expuesta en sus registros contables: la fabricante de equipamiento para comercios tiene activos por $5.383 millones, frente a deudas por $13.029 millones. Además, acumula 427 cheques rechazados por un total de $2.447 millones.

En ese contexto, la firma solicitó la apertura de un concurso preventivo. El procedimiento judicial llega en un momento crítico para una compañía que emplea a 185 personas en su planta de La Tablada y que, durante más de dos décadas, desarrolló una actividad vinculada al abastecimiento de grandes marcas.

Entre sus compradores se encuentran Arcor, PepsiCo, Quilmes y Grupo Peñaflor, empresas para las que produce exhibidores, estanterías y mobiliario comercial. Sin embargo, el volumen de negocios con esos clientes ya no alcanzó para sostener el funcionamiento de la fabricante.

Deudas millonarias: qué factores llevaron a CAMSA al concurso preventivo

El desbalance patrimonial es uno de los indicadores centrales del deterioro de CAMSA. La diferencia entre los activos declarados y las obligaciones pendientes supera los $7.600 millones, mientras que los cheques sin fondos suman otros $2.447 millones.

La empresa explicó que su situación se agravó por una combinación de factores que afectó tanto sus ingresos como sus posibilidades de financiarse. La menor demanda de sus productos redujo los encargos de las compañías a las que abastecía. A la vez, la llegada de mobiliario desde Asia a valores inferiores a los costos de producción nacionales le restó competitividad.

El acceso limitado al crédito completó ese escenario. Sin financiamiento suficiente y con menos pedidos, CAMSA enfrentó mayores dificultades para sostener su actividad y atender sus compromisos económicos.

Los 185 puestos de trabajo, en medio de la incertidumbre

La crisis empresaria ya había tenido repercusiones sobre el personal. En julio, los trabajadores de la planta de La Tablada reclamaron por salarios abonados fuera de término, aguinaldos que permanecían impagos y otras obligaciones laborales incumplidas.

El conflicto motivó la intervención de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM). Ahora, la presentación judicial suma incertidumbre sobre el futuro de la compañía y el desarrollo de sus operaciones, en una planta que cuenta con 185 empleados.

El antecedente de Neba dentro de Libson Group

CAMSA integra Libson Group, conglomerado empresario que también quedó vinculado al cierre de una fábrica de electrodomésticos en Catamarca.

Se trata de Neba, dedicada a la producción de heladeras, cuya planta dejó de funcionar en febrero. La medida alcanzó a 56 trabajadores y se produjo después de que la empresa concretara otras 34 desvinculaciones.

El concurso preventivo de CAMSA incorpora otro caso de dificultades dentro del grupo empresario, esta vez en el rubro del mobiliario comercial. La compañía deberá atravesar el proceso judicial con una deuda superior a los $13.000 millones y una estructura productiva que mantiene 185 puestos de trabajo.

Crisis industrial: la caída de la producción también golpea a las fábricas

Las dificultades de CAMSA se producen en un contexto de debilidad de la industria manufacturera, con empresas que enfrentan menos pedidos, dificultades para sostener sus niveles de producción y mayores restricciones para invertir.

Un relevamiento de Qualy Consultora publicado por iProfesional en septiembre describió las estrategias que comenzaron a adoptar distintas compañías para atravesar ese escenario: reducir turnos, ajustar inventarios, postergar inversiones y buscar ingresos adicionales mediante servicios de reparación y mantenimiento.

El informe definió la situación de buena parte del entramado empresarial como un "régimen de supervivencia".

Los indicadores oficiales reflejan las dificultades del sector. Según el INDEC, la producción industrial manufacturera cayó 3,2% interanual en agosto, aunque registró una mejora mensual de 1,9% frente a julio. Pese a ese rebote, el acumulado de los primeros ocho meses de 2026 mostró una contracción de 2,7% respecto del mismo período del año anterior. 

La debilidad de la demanda interna también aparece entre los principales obstáculos para las fábricas. En la encuesta de tendencia de negocios correspondiente a septiembre, difundida por el INDEC el 20 de octubre, los empresarios señalaron las dificultades que enfrentan para aumentar su producción en un mercado con pedidos que no terminan de recuperarse. 

Este escenario ayuda a explicar por qué la caída de los encargos puede convertirse en un problema especialmente grave para fabricantes como CAMSA. Cuando disminuyen las compras de las empresas clientes, se reduce el volumen de producción y se vuelve más difícil distribuir los costos fijos de las plantas. Si, además, los productos importados compiten con precios inferiores a los de fabricación local, los márgenes de las compañías nacionales quedan todavía más presionados.

El problema no se limita a los ingresos. La menor actividad también puede complicar el cumplimiento de compromisos financieros, el pago a proveedores y la continuidad de las inversiones necesarias para mantener la capacidad productiva. En empresas con una estructura industrial y una plantilla numerosa, como CAMSA, la combinación de menos pedidos y dificultades de financiamiento agrega presión sobre la operación cotidiana.

Así, el concurso preventivo de la fabricante de mobiliario comercial se suma a un escenario en el que la recuperación de la actividad industrial todavía muestra señales dispares y no alcanza para revertir las dificultades que atraviesan numerosas empresas.

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