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Cuenta regresiva

Cristina 2019: su candidatura cobra fuerza por el "efecto Bonadio" y la crisis económica

"Efecto Bonadio”: la candidatura de Cristina para 2019 ya es una realidad asumida por la clase política
Ante cada embate judicial, la ex presidenta se vio forzada a ocupar el protagonismo. Ahora se compara con Lula e insinúa su vocación de volver al poder
Por Fernando Gutiérrez
19.09.2018 05.44hs Política

Si a Cristina Kirchner le quedaba alguna duda respecto de si debería o no postularse como candidata a la presidencia en 2019, los acontecimientos judiciales de los últimos días le terminaron de dar los argumentos para convencerse.

Por lo pronto, parece confirmarse que el Senado mantendrá la postura de no conceder el desafuero mientras no haya una condena firma de la propia Corte Suprema de Justicia. Aunque también es cierto que cada vez es mayor la presión sobre el bloque peronista que conduce Miguel Angel Pichetto.

En las últimas horas se empezó a hablar sobre la eventualidad de que apareciera una “prueba concluyente” que pudiera hacer cambiar la opinión del Senado.

Y, como ha ocurrido cada vez que la ex presidenta ha tenido que responder ante la Justicia, se produce un fenómeno extraño por el cual su base militante refuerza los lazos de lealtad y la empuja nuevamente a asumir el protagonismo de la escena política.

Como graficó Gregorio Dalbón, el pintoresco abogado de Cristina, el kirchnerismo salió fortalecido de cada revés judicial de Cristina. “Bonadio le da suerte”, afirmó en una entrevista televisiva, y auguró que, así como después de su última citación Cristina consolidó su candidatura al Senado, ahora esta situación traerá como consecuencia su candidatura a la presidencia en 2019.

Acaso no esté errado este abogado, que el año pasado había pronosticado que si la ex mandataria quedaba detenida, “el país explotaba por el aire”.

Lo cierto es que, en medio de la nueva conmoción judicial que ha llevado el caso de corrupción política argentina a los diarios del mundo, aparecen nuevos indicios en el sentido de que Cristina Kirchner intentará, una vez más, aprovechar el momento de debilidad para una nueva inyección de épica y resurgir con más fuerza política.

Fiel al estilo que cultivó durante sus ocho años de gobierno, el kirchnerismo se “reinventa” en los momentos de revés político.

La “doctrina Lula”

En el escrito presentado el martes, al ser convocada por el juez Sebastián Casanello para declarar en la causa conocida como “ruta del dinero K”, la ex presidenta fue más allá en su clásica defensa –que el Gobierno la utiliza como forma de distraer a la opinión pública sobre los problemas de la economía- y empezó a insinuar un intento de proscripción.

Da a entender que no solamente está vigente su ya denunciado pacto entre el macrismo y el poder judicial, sino que ahora se agrega también una defensa judicial corporativa de “empresarios cartelizados”, en una alusión a los ejecutivos que se acogieron al régimen de testigo arrepentido.

En el tramo final de su argumentación, establece un paralelismo entre el “hostigamiento” que recibe a nivel judicial y la situación en que se encuentra el ex mandatario brasileño, Lula Da Silva, que desde la prisión acaba de dar de baja forzadamente a su candidatura, en una campaña en la que venía liderando en la intención de voto.

“Lamentablemente, el fenómeno que vivimos tiene un carácter regional en Latinoamérica y ha sido calificado por el profesor Luigi Ferrajoli, uno de los máximos exponentes a nivel mundial del iuspositivismo crítico, como ‘una agresión judicial a la democracia’”, indica Cristina en su extensa autodefensa.

Según la ex presidenta, la argumentación del profesor Ferrajoli podría, si se cambiaran los nombres, aplicar a la situación argentina. Allí se describe una estrategia consistente en la violación a las seguridades jurídicas, mediante la aplicación de un “sistema inquisitorial” en el cual el juez es, al mismo tiempo, el acusador, y sólo se dedica a acomodar pruebas que puedan sustentar su tesis previa y desecha las que no sirvan para ese objetivo.

La analogía con la situación de Lula resulta sugestiva en el actual contexto político argentino, porque lo que insinúa la ex mandataria es que la escalada judicial tiene por objetivo impedir su regreso al poder. Un regreso que, desde su punto de vista, es inexorable a la luz de los reveses que sufre el plan económico de Cambiemos.

Horas antes de esa presentación, se había conocido un mensaje de solidaridad en la cuenta de Twitter del presidente boliviano, Evo Morales, que también insinúa una persecución política para impedir su regreso al poder.

Dice textualmente: “Rechazamos el hostigamiento judicial a la hermana @CFKArgentina, contra quien se ha dictado prisión preventiva. La oligarquía quiere encarcelarla y acallarla, pero no logrará disminuir el amor que le tienen millones de argentinos que la ven como su esperanza. ¡Fuerza Cristina!”

Y el día anterior a que se produjera la conmoción del nuevo pedido de procesamiento ordenado por el juez Claudio Bonadio en el marco de la causa de “los cuadernos de las coimas”, Cristina había difundido el video en el cual denunciaba los destrozos sufridos por su casa de El Calafate luego de los allanamientos que habían buscado infructuosamente bóvedas o cajas fuertes.

Después de ridiculizar las acusaciones en su contra y los métodos de investigación, Cristina volvió sobre su línea argumental y ahondó en las diferencias entre la situación económica actual con la que ella dejó en 2015.

Un cambio de clima político

Los antecedentes muestran que ante cada embate proveniente desde los juzgados, su reacción fue la de contraatacar en términos políticos, como cuando definió su candidatura al Senado en medio de un nuevo procesamiento y embargo.

Y, a juzgar por las encuestas, esa actitud parece tener cierta lógica política. No solamente los ataques la obligan a la búsqueda de fueros como una defensa personal, sino que además la victimización parece rendir en términos de imagen.

Sin ir más lejos, cuando en agosto estalló el escándalo de los cuadernos en los cuales el ex chofer Oscar Centeno anotaba prolijamente lo detalles de “la recaudación” en empresas contratistas de obra pública, la aprobación de Cristina tuvo una mejora.

Claro, al mismo tiempo la economía ingresaba en una zona de incertidumbre, al constatarse que el acuerdo stand by con el Fondo Monetario Internacional no era suficiente para terminar la volatilidad y volver a la senda del crecimiento.

Un sondeo realizado por la Universidad de San Andrés en ese momento marcaba que, mientras todos los políticos sin excepción habían sufrido una caída en los niveles de aprobación popular, Cristina había subido del 23% al 27%. Un hecho que dio lugar a interpretaciones sobre que el descontento por la economía le ganaba a la indignación por la corrupción.

En contraste, Mauricio Macri y María Eugenia Vidal vienen en caída, aunque todavía ubicándose por encima de Cristina (38% y 47% de aprobación, respectivamente).

Pero el dato que más se analizó entre los estrategas peronistas es que un 30% de los encuestados dicen no tener definido su voto, lo cual deja a la coalición Cambiemos sólo con la seguridad de un “núcleo duro” de 27%. Al mismo tiempo, un contundente 46% afirma que su expectativa es que la economía esté peor dentro de un año, un guarismo que triplica el grado de pesimismo de fines de 2017.

Otra encuesta actualizada a agosto, la de Kantar TNS, marca también el punto más bajo en el humor de los consumidores, ya no sólo en lo que va de la gestión Macri sino de una década.

“Las expectativas continúan a la baja, con un índice que se ubica en los valores más bajos de la serie histórica, cuyo piso se había registrado durante 2009”, afirma Julieta Dejean, directora comercial de Kantar TNS. 

Son datos que Cristina Kirchner ha decidido explotar al máximo en su estrategia político-judicial, como quedó en claro en su alegato de que “no es cierto que seamos todos lo mismo, con algunos gobiernos la gente puede vivir y con otros no puede”.

En cuanto a las chances electorales de Cristina, los analistas siguen manteniendo cierto escepticismo, porque los números indican que no podría vencer a ningún candidato en un balotaje, dado el alto índice de rechazo -en torno del 70%- que le profesa la opinión pública.

Sin embargo, señalan un cambio cualitativo importante a partir de que se agudizó la crisis económica.

“Hoy, Macri en un escenario de segunda vuelta está perdiendo contra cualquier candidato del peronismo no peronista, porque los votos kirchneristas van en masa al rival del oficialismo. En cambio, si la segunda vuelta es entre Macri y Cristina, no está tan claro que los votos peronistas vayan en bloque para Macri, más bien se repartirían entre los dos”, afirma el politólogo Rosendo Fraga.

Es decir, aquella premisa que todo el ámbito político daba por cierta, según la cual Macri tenía una victoria asegurada si disputaba un “mano a mano” con el kirchnerismo, hoy ya no aparece tan segura.

Lo que sí aparece como una situación ya casi fuera de duda es que Cristina se postulará. Sólo ella sabe si pesa más el genuino deseo de volver al poder o la necesidad de una defensa ante la acumulación de procesamientos y acusaciones de corrupción. Pero parece una realidad incuestionable.

El más explícito al respecto fue nada menos que Pichetto, el hombre que más que cualquier juez tiene en sus manos el poder de decidir la detención o libertad de la ex presidenta. El senador no sólo ratificó la tesitura sobre el desafuero ante pedidos de prisión preventiva, sino que además anticipó lo que él cree que va a ocurrir en 2019.

Cuando tuvo su entredicho con Cristina, por el visto bueno que dio el Senado a los allanamientos judiciales, Pichetto le dio garantías de que no debía temer por ninguna conspiración interna.

“Hay un fallo que hay que recordar, he defendido el derecho de Carlos Menem a ser candidato a senador; las garantías, las libertades y los derechos son de todas las personas, lo hice con él cuando nadie lo defendía, cuando era objeto de repudio", recordó.

Y agregó esta frase premonitoria: "Quédese tranquila, que seguramente usted va a poder ser candidata en el 2019, no se haga problema".

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