• 22/7/2026
ALERTA

Milei entra de lleno en el debate por la campaña antiargentina y aprovecha para atacar al kirchnerismo

Los mensajes de desprestigio del país, incluyendo el de racismo, motivaron la reacción de rechazo unánime. Pero la grieta local volvió con reproches mutuos
22/07/2026 - 18:45hs
Milei entra de lleno en el debate por la campaña antiargentina y aprovecha para atacar al kirchnerismo

Era inevitable: la unidad interna frente a la campaña antiargentina se resquebrajó rápidamente, cuando cada una de las facciones de "la grieta" se puso a buscar los motivos por los cuales se nota en las redes sociales un exacerbado sentimiento contra el país tras la derrota en la final del Mundial FIFA.

Durante algunos días, parecía que el hecho de tener súbitamente un enemigo en común -los árbitros, los ingleses, los hinchas mexicanos, la FIFA, las celebrities de Hollywood- había operado el milagro de que el sentimiento nacional se ubicara por encima de las divisiones políticas.

Así, se llegó al extremo de que figuras de la izquierda doméstica criticaran a ídolos de la izquierda global, como el economista griego Yanus Varoufakis. O que el ministro de economía, Toto Caputo, se dedicara con entusiasmo a discutir en las redes sociales con periodistas ingleses, que criticaban a los argentinos por sostener el cartel con la leyenda "Las Malvinas son argentinas". También se dio el caso de que Pedro Rosenblat, un referente del peronismo de izquierda, dijera que prefería a Javier Milei antes que al Rey de España.

Y, mientras tanto, desde los medios abundaron los editoriales que destacaban, a modo de descargo, la recepción de los inmigrantes venezolanos y la ayuda humanitaria durante el reciente terremoto. Todo condimentado con testimonios de inmigrantes de diversas tonalidades de piel.

Pero rápidamente esa defensa de la argentinidad empezó a tomar el cariz de la pelea interna, sobre todo a la hora de analizar por qué una acusación que está pesando sobre Argentina es la de ser "uno de los países más racistas del mundo".

Conflicto israelí y la cultura woke

Desde la izquierda, se plantea que la culpa es del gobierno de Milei, por haber adoptado un alineamiento incondicional con Israel en su disputa con Palestina. Y muchos de estos personajes de la izquierda global asumieron que Argentina cultiva un sentimiento de odio hacia el islam. Fue, por ejemplo, el caso de la cantante Patti Smith, quien replicó una imagen falsa, creada con IA, en la que se ve al futbolista español Lamine Yamal con la bandera palestina.

No faltaron quienes intentaron ligar ese sentimiento anti argentino con el debate parlamentario sobre la inviolabilidad de la propiedad privada -lo que la oposición denomina "ley de extranjerización de tierras"-, que elimina el tope de 15% para la tenencia de tierras en manos de inversores foráneos. Desde ese punto de vista, la iniciativa de Milei tendería a favorecer a fuerzas globalistas -personificada en tecno magnates como Peter Thiel- o incluso a un presunto expansionismo israelí en la Patagonia.

Del otro lado del mostrador, la derecha acusa a la izquierda por haber fomentado el revisionismo histórico según el cual en Argentina hubo un "genocidio" indígena durante la campaña del desierto dirigida por Julio Rocca. Esa misma corriente historiográfica sostiene que la población negra fue exterminada al ser reclutada para las guerras civiles y la campaña de la Triple Alianza en Paraguay.

En ese caso, la acusación recae sobre la "izquierda woke", que en su insistencia en el genocidio, terminó dándole argumentos académicos a quienes acusan a Argentina por "una historia de racismo", como hizo la representante demócrata Yasmine Crockett en el Congreso estadounidense. Quienes critican a la izquierda local plantean que por haber alimentado ese discurso de "corrección política" que reivindicó identidades de minorías como los mapuches, los afrodescendientes o los originarios, están ahora sufriendo una especie de efecto boomerang que afecta la reputación del país.

Javier Milei entra a la batalla cultural

Ya muchos intelectuales y líderes de opinión se habían metido en el debate, y sólo faltaba que lo hiciera Javier Milei. Pero el presidente no pudo resistir la tentación. Primero, aludiendo a una frase atribuida erróneamente a Winston Churchill, expresó cierta satisfacción por los insultos contra Argentina, por considerarlos un síntoma de que el país estaba saliendo de la irrelevancia en términos internacionales.

"Tenés enemigos. Eso es bueno. Significa que has hecho algo alguna vez en tu vida", fue la frase.

Pero luego afirmó su postura en la pelea interna, al retuitear un comentario de Agustín Laje, director de la Fundación Faro y una de las espadas intelectuales del gobierno en la "batalla cultural" contra la izquierda.

"El kirchnerismo ha sido una pieza fundamental de la campaña antiargentina: validaron el wokismo que hoy nos acusa de racistas; promovieron la idea de que los jugadores eran desclasados; fomentaron el odio contra Messi; y alimentaron desde la propia Argentina la mentira de que la Selección ganaba gracias a los árbitros y a los favores de la FIFA", escribió Laje. A lo que Milei suscribió con la frase "absolutamente cierto".

Es una frase que intenta sacar provecho de un tema que en los últimos tiempos generó una fisura interna en la izquierda: si había que criticar a los jugadores de la Selección por no asumir posturas políticas. Hubo, en su momento, comunicadores que manifestaron su descontento por el hecho de que Lionel Messi le hubiera estrechado la mano a Donald Trump en una visita oficial. Y también hubo comparaciones entre una supuesta apatía de los jugadores argentinos, en contraste con la militancia que exhibía el astro francés Kylian Mbappé, por ejemplo.

Como era previsible, la frase de Laje, amplificada por Milei, tuvo el efecto polarizador en la opinión públlica. De manera que otra vez está sobre el tapete el cuestionamiento a la política exterior de Argentina. Eso incluye la protesta por el apoyo al gobierno israelí y el alineamiento con Estados Unidos en las votaciones de la ONU y los organismos internacionales.

Y se intensificaron las acusaciones a Milei por su postura supuestamente tibia respecto de la causa Malvinas. No por casualidad, en estos días aumentó el nivel de comentario sobre las inversiones pesqueras y petroleras en la plataforma marítima de las islas, por parte de empresas británicas.

Claudio "Chiqui" Tapia, ¿villano o víctima?

En todo caso, lo que nadie ha podido responder es quién estaría detrás de la supuesta campaña anti argentina. Porque los expertos en redes sociales afirman que lo que está ocurriendo responde a un plan que no puede ser ejecutado sin financiación y conocimiento técnico.

Se habló de miles de bots creados durante los últimos días para difundir calumnias, fake news y mensajes agraviantes en las redes sociales. Todo con una estrategia coordinada y dirigida por un comando centralizado.

Es decir, para quienes están convencidos de que las manifestaciones anti argentinas son más que una mera chicana deportiva, hay una verdadera campaña concebida por una organización con intereses geopolíticos y amplios recursos financieros.

Nadie ha logrado explicar cuál sería el objetivo de semejante campaña. Y lo cierto es que no se mencionaba algo así desde los lejanos días del Mundial 1978, cuando la dictadura militar denunciaba que la izquierda internacional difundía noticias falsas sobre desapariciones y torturas, y respondió con el eslogan "los argentinos somos derechos y humanos".

El debate está lejos de terminar, y entre sus muchos puntos oscuros tiene uno que no deja de incomodar a la clase política: Claudio "Chiqui" Tapia, el presidente de la AFA. Luego de que trascendiera la noticia de que el FBI investiga en su celular los movimientos bancarios del dirigente, sigue sin disiparse la cuestión sobre si, en el medio de la "campaña antiargentina", el multidenunciado Tapia ocupará el rol de villano o de víctima.