Bullrich aceptó la propuesta de Milei de ser candidata a vice pero puso condiciones
Por primera vez se habló en serio de 2027 en Olivos. El presidente Javier Milei le ofreció a Patricia Bullrich ser la candidata a vicepresidenta para las elecciones presidenciales de 2027 y la senadora aceptó, aunque ambos tienen condiciones para avanzar. El Presidente pretende garantizar un alineamiento político incondicional de la senadora y que la exministra de Seguridad deje de marcar diferencias públicas con el Gobierno.
Según pudo saber iProfesional de fuentes oficiales, la jefa del bloque de senadores de La Libertad Avanza exige, como condición para avanzar, no convertirse en una figura decorativa ni resignar su autonomía para opinar, discutir decisiones y construir poder propio.
"Me agradaría una fórmula Javier Milei - Patricia Bullrich; me ilusionaría una fórmula así", dijo la diputada Lilia Lemoine en declaraciones periodísticas del fin de semana. Lemoine responde ciegamente a Karina Milei, la hermana del Presidente.
El Plan B de Javier Milei si Bullrich marca diferencias
Hay un Plan B de Milei. Si comprueba que Bullrich sigue con su política de "desmarcarse" y marcar diferencias en temas económicos y políticos, piensa en la ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello, como compañera de fórmula. La secretaria General de la Presidencia, Karina Milei, hermana del Presidente, prefiere al presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, su mano derecha.
La eliminación de las PASO y la negociación con el PRO también forman parte de una disputa que empieza a proyectarse hacia 2027. La Casa Rosada desconfía en que Bullrich esté compenetrada en eliminarlas, tal como quieren el Presidente y su hermana. Además quiere a rajatabla la alianza con el PRO para no dividir el voto de derecha.
La conversación se produjo el viernes 9 de octubre en la quinta de Olivos, durante más de dos horas en el que ambos abordaron las diferencias de los últimos meses. La reunión de Milei y Bullrich para limar asperezas fue definida en el oficialismo como positiva y permitió descomprimir, al menos por ahora, versiones de una ruptura.
Sin embargo, más allá de las formalidades, ¿hasta dónde está dispuesto Milei a tolerar la independencia política de quien podría ser su compañera de fórmula?
En el entorno presidencial sostienen que la oferta tiene una finalidad concreta: contener a Bullrich y despejar las especulaciones sobre una eventual candidatura presidencial propia de la senadora. Esas versiones, molestan en Olivos.
Bullrich había deslizado una frase que preocupó en Balcarce 50: "El proyecto debe ser reelegido" en 2027, dijo en varios encuentros con empresarios. Es muy diferente a decir que "Milei debe ser reelegido". Ahí anida la desconfianza de Milei y de su hermana junto con el Clan Menem.
No pasó inadvertido en la Casa Rosada. La frase dejaba abierta la posibilidad de que ella misma pudiera encabezar la fórmula si el escenario político y económico cambiaba.
Qué condiciones plantea Bullrich para aceptar ser vicepresidenta
En el círculo de Karina Milei interpretaron aquellas declaraciones como una señal de autonomía que excede la discusión sobre candidaturas. La preocupación es que Bullrich se consolide como una referencia alternativa dentro del oficialismo, especialmente entre empresarios, dirigentes políticos y votantes que respaldan las reformas económicas, pero cuestionan el estilo confrontativo del Presidente.
En el Gobierno observan, además, que algunos representantes del denominado círculo rojo empiezan a considerar a la senadora una figura con mayor capacidad para articular acuerdos para la segunda etapa del programa.
Bullrich pretende negociar las condiciones políticas para ser vicepresidenta. No reducirse a ocupar un lugar en la boleta electoral: necesita margen para desarrollar una agenda propia, recorrer el país, dialogar con los gobernadores y participar de las decisiones estratégicas.
Entre sus aspiraciones figuran la posibilidad de contar con al menos un ministro de su confianza, intervenir en la selección de candidatos a diputados y senadores y desplegar una agenda internacional propia. También busca que se consolide un acuerdo político con el PRO de Mauricio Macri para evitar que una candidatura alternativa, como la que eventualmente podría representar el exministro de Economía Hernán Lacunza, fragmente al electorado que hoy acompaña al oficialismo y a sus aliados.
La senadora pretende, en definitiva, preservar una identidad política reconocible dentro de La Libertad Avanza. No renunciar a sus propias evaluaciones sobre la marcha de la gestión. Karina Milei no acepta las vicepresidencias con perfil tan marcado y por eso agitó la ruptura con Victoria Villarruel. Pero el vicepresidente puede quedar a tiro de gobernar ante una crisis económica o de salud del Presidente.
Milei, por su parte, busca evitar que esas discrepancias alimenten nuevas versiones de fractura y terminen debilitando la autoridad presidencial. La velocidad de la economía, es otro foco de tensión. Las diferencias no se limitan a las candidaturas. Bullrich viene reclamando que el programa económico consiga resultados más rápidamente y que sus beneficios se perciban en la vida cotidiana.
La senadora pide más velocidad, reconoce el crecimiento de sectores como la minería, el campo y el petróleo, aunque señala las dificultades que atraviesan la industria, el comercio y las pequeñas y medianas empresas.
Su preocupación apunta, especialmente, a los sectores de clase media que votaron por Milei, pero todavía no sienten una mejora suficiente en sus ingresos.
Sus últimas intervenciones públicas también generaron incomodidad en la Casa Rosada. La frase según la cual el proyecto debe reelegir, en lugar de nombrar directamente a Milei como candidato indiscutido, fue interpretada como un mensaje con destinatarios concretos. En el oficialismo se preguntan si Bullrich pretende actuar como una aliada que contribuye a corregir el rumbo o si está construyendo una posición propia para disputar el liderazgo en el futuro.
En rigor, podrían ser ambas cosas a la vez. En caso de que Milei se fortalezca, ella sería una vicepresidenta con poder, y en caso contrario podría lanzarse como candidata.
La eliminación de las PASO, una de las prioridades de Javier Milei
La eliminación de las PASO son la verdadera prueba de lealtad. Son una prioridad para los Milei, que buscan evitar que la oposición utilice una competencia interna para ordenar candidaturas, resolver sus disputas y llegar fortalecida a las elecciones generales. Pero Bullrich sostiene que todavía no están los votos para eliminarlas en el Senado, algo que es estrictamente cierto y que el ministro del Interior, Diego Santilli, no logra anudar con los gobernadores.
Es muy diferente acordar con los gobernadores para no dar quórum para rechazar el DNU 70/23 que convencerlos para aprobar la eliminación de las primarias abiertas, que son un instrumento que ellos necesitan. Además, el peronismo, Cristina Kirchner y Sergio Massa, presionan a los gobernadores peronistas "aliados" al Gobierno para que no cedan ante la eliminación de las PASO.
Los amenazan con que si facilitan la reeleccion de Milei, el peronismo les pondrá un candidato en su provincia para que pierdan. La bancada de Unión por la Patria cerró filas en favor de mantener las PASO, única herramienta como para conformar un frente electoral amplio.
Esto es asi porque las PASO no sólo permiten dirimir la candidatura presidencial sino todas las candidaturas nacionales a diputados y senadores y ordena una alianza.
En el oficialismo no están convencidos de que Bullrich esté trabajando con suficiente intensidad para conseguir los votos. La negociación en el Senado será determinante. Entre los mandatarios que están presionados entre Santilli y el peronismo están Osvaldo Jaldo, de Tucumán; Gustavo Sáenz, de Salta; Raúl Jalil, de Catamarca, y Gustavo Melella, de Tierra del Fuego. "Está muy fría la eliminación de las PASO", señalan sus allegados. El gobernador de Santa Fe, Maximiliano Pullaro, quiere eliminarlas, pero sus senadores no le responden: Carolina Losada y Eduardo Galaretto.
Por ahora Santilli cuenta 31 votos y necesita 37 en el Senado, que es la mayoría absoluta que requiere la Constitución para reformar los asuntos electorales. La presión recae sobre Patricia Bullrich, pero ella sostiene que es el jefe del Gabinete el que debe negociar con las provincias:
Los resortes de la negociación dependen de la Casa Rosada:
- Los gobernadores "aliados" exigen que solo eliminarían las PASO si el Gobierno les garantiza que no pondrá candidatos de La Libertad Avanza en sus provincias. Eso depende de Karina Milei y Eduardo "Lule" Menem, operadores políticos.
- Las provincias tambien exigen fondos para las transferencias, obras y sueldos, y eso depende del ministro de Economía, Luis Caputo. Ergo, Santilli es el que puede destrabar los votos con su gestión ante Karina y Caputo.
El bloque de LLA tiene solo 21 miembros. Sumaron de aliados para las PASO a Julieta Corroza (Neuquén) y a Natalia Gadano y José María Carambia (Santa Cruz). El radicalismo es un misterio: podrían sumar a siete de los diez: los mendocinos Mariana Juri y Rodolfo Suárez, los correntinos Eduardo Vischi y Mercedes Valenzuela, y la chaqueña Silvina Schneider.
El Gobierno ya no puede confiar en los senadores misioneros Carlos Arce y Sonia Rojas Decut, porque el gobernador de Misiones, Hugo Passalacqua, terminaría jugando para el peronismo. Tampoco en Flavia Royón, porque ella responde al gobernador de Salta, Gustavo Saenz, a Sergio Massa y al senador Gerardo Zamora, que quieren sostener las PASO. También la jujeña Carolina Moises responde a Sáenz y Guillermo Andrada, de Catamarca, a Jalil. Comienza a jugar la dinámica del peronismo de Sáenz y Jalil.
Tambien el gobernador de Tucumán, Osvaldo Jaldo, está en contra de eliminar las PASO y por eso Sandra Mendoza y Beatriz Avila no acompañarían al Gobierno en la eliminación de las primarias.
El radical bonaerense Maximiliano Abad, el pampeano Daniel Kroneberger y el catamarqueño Flavio Fama no quieren eliminar las PASO. Igual postura tiene el bloque del PRO, de Martín Goerling (Misiones), María Victoria Huala (La Pampa) y Andrea Cristina (Chubut), al igual que el correntino sin partido Carlos Espínola y la cordobesa Alejandra Vigo, esposa de Juan Schiaretti que quiere mantener las PASO.
Por otra parte, Karina Milei y Lule Menem no le hacen un favor a Bullrich cuando insinúan que podrían poner candidatos violetas en provincias aliadas. La reforma electoral se convirtió así en una prueba concreta de confianza entre la senadora y la conducción libertaria.
Aunque la posibilidad de una fórmula Milei-Bullrich aparece como una opción competitiva, en el Gobierno ya circulan alternativas por si la relación se deteriora. El Presidente tendría como preferida a la ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello, mientras que Karina Milei se inclinaría por el titular de la Cámara de Diputados, Martín Menem. Sin embargo, Menem tiene aspiraciones también de competir por la gobernación de su provincia, La Rioja.
La posibilidad de recurrir a esos nombres revela que la discusión no está cerrada. Bullrich puede ser una pieza electoral valiosa para retener a votantes que acompañaron el cambio, pero que hoy reclaman moderación, resultados económicos y una gestión menos confrontativa. Una fórmula encabezada por Milei y acompañada por la senadora también podría contribuir a contener a sectores desencantados sin ceder la conducción presidencial.
Por ahora, la senadora aparece como una de las opciones más atractivas para acompañar al Presidente, aunque su candidatura no está formalmente definida. La pregunta que deberá responder el oficialismo es si puede incorporar a una dirigente con peso propio sin exigirle que renuncie a esa autonomía. La fórmula Milei-Bullrich está sobre la mesa. El acuerdo político, en cambio, todavía está en discusión.