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iProfesional | Política

Elecciones en Brasil: Lula y Bolsonaro, cabeza a cabeza en un balotaje clave para Milei

Casi 160 millones de brasileños vuelven a las urnas para elegir presidente, en un escenario de paridad extrema. El impacto en Argentina y la región

24/10/2026
Actualizado 17:30hs

Brasil encara este domingo una de las jornadas electorales más trascendentales y polarizadas de su historia reciente. El presidente Luiz Inácio Lula da Silva y el senador Flávio Bolsonaro llegan con virtual empate técnico en las encuestas a un balotaje cuyo desenlace definirá el futuro de la principal economía de la región, pero también el del mapa geopolítico para la gestión de Javier Milei.

Tras una primera vuelta que le dio un ajustado triunfo a Bolsonaro (Partido Liberal) con el 47% de los votos frente al 45% de Lula (Partido de los Trabajadores), casi 160 millones de brasileños vuelven a las urnas para elegir entre un cuarto mandato del actual presidente o un nuevo gobierno a cargo del hijo del expresidente Jair Bolsonaro, preso por intento de golpe de Estado en 2022.

Las encuestas fueron las grandes perdedoras de la primera vuelta electoral del 4 de octubre, porque arrojaron un escenario de paridad extrema pero con una ventaja de entre 3 y 5 puntos a favor de Lula. Sin embargo, los propios comandos de campaña de ambos candidatos prestaron atención a las últimas, que arrojan un empate técnico en 50% de los votos válidos para cada uno, y ajustaron sus campañas en el último tramo, con foco en propuestas pensadas para atraer a los indecisos. 

En Argentina, el resultado de los comicios mantiene en vilo a la Casa Rosada. Hace pocos días Milei volvió a meterse en la campaña brasileña con insultos y acusaciones a Lula. La relación bilateral está en su peor momento debido a la animadversión del libertario con el referente de la centroizquierda y eso podría cambiar si se impone Bolsonaro.

Elecciones en Brasil: ¿cómo llegan Bolsonaro y Lula a la segunda vuelta?

La encuesta de Datafolha, encargada por los gigantes mediáticos Folha de Sao Paulo y O Globo, registró una intención de voto para Bolsonaro de 47% frente a 46% de Lula. Sin embargo, al proyectar únicamente los sufragios válidos -sin "voto en blanco" o nulo ni indecisos- el resultado fue de 50% para cada uno.

El resultado es un empate técnico de cualquier forma, porque la diferencia entre ambos fue menor al margen de error de /- 2 puntos del sondeo, que se realizó entre el 20 y el 22 de octubre con 2.114 encuestados. Por otro lado, la misma consultora había registrado en la semana posterior a la primera vuelta una ventaja de 4 puntos para Bolsonaro, que ahora parece haberla perdido.

Tendencias similares revelan la firma Quaest, que arrojó un 45% a favor del senador opositor y 44% para el presidente, y el promedio de los estudios realizados por BTG/Nexus y Atlas Intel, que mostró una diferencia menor a dos puntos porcentuales entre ambos candidatos.

Como en todo escenario polarizado la clave pasa por los indecisos, que según estos sondeos oscilan entre el 2% y el 4%, mientras que alrededor del 5% se inclina por votar en blanco. Además, estudios cualitativos sobre la solidez del voto indicaron que entre un 5% y un 7% de los consultados declara que podría modificar su decisión antes de ir a votar.

Tanto Lula como Bolsonaro tomaron nota de esa paridad extrema y de la volatilidad de los indefinidos, por lo que en el debate y en las últimas actividades de campaña se enfocaron en la disputa por los dudosos, los abstencionistas y los desencantados para inclinar la balanza.

La campaña de Lula y de Bolsonaro: una disputa voto a voto por los indecisos

Los candidatos cruzaron denuncias por presunta corrupción o comportamientos indebidos. Por caso, el senador denunció una "campaña sucia" por parte del presidente a través de redes sociales, mediante un grupo llamado "Ejército de Lula", con 10 millones de seguidores. Asimismo el presidente acusó a la empresa Meta por presunta publicaidad sesgada a favor de su rival. La dueña de Whatsapp, Facebook e Instagram negó tener cualquier injerencia en el proceso electoral pero quedó metida en la campaña.

Bolsonaro centró su campaña en el endurecimiento de la seguridad para luchar contra la delincuencia organizada, en la reducción del gasto público, la reducción de impuestos y la desregulación económica, en un sentido similar al de Milei. De hecho, utilizó como símbolo una tijera gigante que emula la ya famosa "motosierra" del libertario.

Apoyado fuertemente en el importante electorado evangélico de Brasil (donde ronda el 62% de intención de voto) y en el sector agropecuario del sur del país (que lo apoya en más del 50%), el candidato del Partido Liberal enfocó su discurso en la lucha contra el delito y en consolidar al arco conservador en la región.

Por su parte, Lula hizo hincapié en la defensa de las instituciones democráticas y buscó poner en relieve los avances sociales de su gestión. Pese al sólido liderazgo en el nordeste brasileño (donde presenta una intención de voto del 61%) y en los sectores de menores ingresos, el PT reforzó su campaña tras la caída en el balotaje con un mensaje más pragmático.

En ese marco, y presionado por una crítica creciente del bolsonarimo sobre el costo de vida, Lula prometió profundizar las políticas de inclusión y puso la mira en defender conquistas laborales recientes como la histórica reducción de la jornada laboral a 40 horas semanales, que la llamada escala 6x1.

Durante el último debate que se llevó a cabo el viernes hubo una llamativa coincidencia: ambos candidatos apoyaron la propuesta de que el transporte público sea gratuito los fines de semana, una muestra de que los dos acusan recibo de las encuestas que los dan empatados y buscan sacar la mínima diferencia.

El principal riesgo detrás de la polarización total de Brasil

La extrema paridad con la que Lula y Bolsonaro llegan a la segunda vuelta anticipa que la victoria será ajustada para cualquiera de los dos y la polarización del electorado sugiere el riesgo de una presidencia débil -al menos en su inicio- porque el ganador, ya sea el actual presidente o el senador, tendrá que gobernar con medio país en contra.

Esa situación podría ser aún más compleja si gana Lula, quien asumiría su cuarto mandato con 81 años, un desgaste político y personal -lógico a estas alturas de su trayectoria- y con el desafío de generar una sucesión y renovación en el liderazgo del PT que hasta ahora no apareció.

Además, el reparto de fuerzas en el Congreso que dejó la primera vuelta es más favorable a la derecha de Bolsonaro. Su Partido Liberal contará con 121 de las 513 bancas que tiene la Cámara de Diputados, aunque hay espacios afines con los que podría acordar para acercarse a la mayoría. En tanto, en el Senado contaría con una mayoría de 49 -entre propios y aliados- de 81.

La presencia de Milei en la campaña brasileña: de los insultos al uso de los candidatos 

Las elecciones de Brasil siempre son importantes para la Argentina. La relación entre las dos economías más grandes del Mercosur es estratégica desde siempre. En esta ocasión, el condimento adicional es la participación activa de Milei en la campaña, con reiterados insultos a Lula y elogios a Bolsonaro.

Milei llamó "zurdo ladrón" a su par de Brasil y cada vez que visitó el país para acompañar a Bolsonaro, defenestró tanto al gobierno de Lula como al Poder Judicial. Pero la presencia del argentino en la campaña también se dio por las referencias de los mismos candidatos.

En el debate Lula le preguntó a Bolsonaro si para recortar el gasto "le va a pedir prestada la motosierra a Milei" a la vez que dijo que en Argentina "la pobreza llegó al 40% y la gente está comiendo carne de burro". 

Bolsonaro también apeló a la figura del libertario, pero en sentido opuesto. "Cuando hablo de Milei digo que él arregló la economía. La izquierda gobernó durante 20 años y ustedes destruyeron Argentina", lanzó el senador y agregó: "Yo voy a tener que hacer el mismo trabajo aquí porque estás dejando el país quebrado. ¿No te da vergüenza?".

¿Qué implicará el resultado para Milei?: la relación Argentina-Brasil, en vilo 

A pesar de la inédita tensión en el vínculo entre ambos países -que llegó al extremo de que Itamaraty retirara al embajador en Buenos Aires- el argentino no bajó el tono, sino que dobló la apuesta.

Días atrás Milei volvió a criticar en duros términos a Lula da Silva y señaló que esperaba que "su último truco de campaña sucia no incluya robarse la elección". En respuesta, la Cancillería brasileña denunció una "inaceptable tentativa de injerencia externa" e inapropiada para un jefe de Estado. Fiel a su estilo, al libertario no le importa nada de eso.

Sin emabrgo, la segunda vuelta pone al Gobierno frente a dos escenarios muy distintos. Un triunfo de Bolsonaro significaría para Milei la consolidación de una potente sociedad política en el Mercosur, donde Argentina y Brasil llevan la voz cantante. La sintonía ideológica le abre la posibilidad de avanzar con una desregulación del comercio regional y reformas en el bloque.

En cambio, si Lula es reelecto la relación bilateral seguirá siendo fría y hasta agresiva por momentos, de acuerdo a lo que exhibió Milei hasta ahora. Si bien el intercambio comercial y la cooperación entre ambos países en sectores clave como la industria automotriz parecen resguardados, la continuidad del PT mantendría el contrapeso dentro del Mercosur frente a la derecha regional -de la que Milei se siente líder- así como el poder del BRICS en la región.

Donald Trump también mira: el protagonismo de Milei y el interés de EE.UU. en Brasil 

Otra dimensión del resultado tiene que ver con el progtagonismo de Milei en la región. Con un triunfo de Lula el libertario podría seguir siendo el principal referente de esa corriente de derecha que avanza en Sudamérica y el aliado estrella de Donald Trump. En cambio, podría perder ese lugar de privilegio frente a EE.UU. si Bolsonaro queda al frente de la economía más poderosa de la región.

Y es que las elecciones de Brasil también son de sumo interés para EE.UU. y en particular para Trump, que busca sin disimulo convertir América Latina en zona de influencia de la Casa Blanca y de exclusión para China. El gobierno de Lula advirtió en reiteradas oportunidades sobre una presunta injerencia de la potencia norteamericana en el proceso electoral a favor de Bolsonaro.

También por eso Milei adquirió un protagonismo poco usual en la campaña de Brasil, donde el gobierno de Lula sospecha que los ataques del libertario podrían ser coordinados o bendecidos por la administración Trump. Por eso mismo la acusación de "fraude" que echó a correr el argentino tensó aún más el clima y abrió un interrogante sobre cuál podría ser la reacción del impredecible presidente de EE.UU. si Lula gana por un punto.

Por el momento, Flávio Bolsonaro llega a la segunda vuelta electoral de Brasil con un resultado favorable a cuestas, pero tan ajustado que no parece imposible de revertir para Lula da Silva. La elección de este domingo es decisiva para Brasil, pero no es menos importante para la Argentina de Javier Milei o para los Estados Unidos de Donald Trump.