Efectos del triunfo de Lula sobre Milei: golpe al "fenómeno barrial" y retroceso de Trump
El libertario apostó muy fuerte por Bolsonaro y ve herido su perfil internacional, entre España y Brasil. Dilema diplomático e interrogante regional
El presidente de Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva, le ganó a Flávio Bolsonaro pero también a Javier Milei. El mandatario argentino se involucró personalmente en la campaña y ahora se encuentra con un rival fortalecido, sin soluciones a la vista para el daño que hizo el enfrentamiento a la estratégica relación bilateral y, para más, con su imagen internacional más herida que nunca.
La reacción de Bolsonaro, que no reconoció la derrota y pedirá "la anulación" del balotaje para que se aclare la extensión del horario de votación y la carga de datos por dos horas que dictó la Justicia, la da algo a Milei algo a qué aferrarse para mantener su batalla en lo discursivo, pero en la práctica le será mucho más difícil eludir el efecto político del resultado que se dio en Brasil.
En primer lugar, porque la diferencia de votos da poco margen para un fraude electoral y, de todas formas, la Justicia es la que define y eso puede llevar tiempo. En segundo lugar, porque otros presidentes identificados con la derecha regional como Santiago Peña (Paraguay), José Kast (Chile) o Keiko Fujimori (Perú) ya felicitaron a Lula por el triunfo con el 51% de los votos contra el 48% de Bolsonaro.
Ese reconocimiento regional a Lula ya lo deja a Milei bastante aislado. Si la denuncia de Bolsonaro no prospera, al libertario le quedará estar atento a lo que diga -y sobre todo haga- el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que también sufrió un golpe en Brasil aunque los efectos para él son mucho menos fuertes que para el libertario.
El golpe de Lula a la proyección internacional de Milei y los nuevos dilemas para el Gobierno
Milei visitó Brasil para apoyar a Bolsonaro en la campaña e incluso en la Casa Rosada hubo voces que se jactaron de que el senador del Partido Liberal ganó en la primera vuelta gracias al libertario, quien en su respaldo al hijo del expresidente Jair Bolsonaro llamó "zurdo ladrón" a Da Silva, entre muchos otros agravios.
Al dar vuelta la elección con un triunfo ya reconocido por otros presidentes, Lula dejó muy mal parado al presidente argentino, que además viene de una accidentada gira por España, donde el tenor de sus ataques al presidente Pedro Sánchez y a la prensa llevó a que dirigentes de su propio arco ideológico como Alberto Núñez Feijóo y Santiago Abascal tomaran prudente distancia.
De esta forma, la victoria de Lula le pega a Milei en un aspecto que siempre le interesó mucho: su propia proyección internacional. La definición de "fenómeno barrial" que suele usar con ironía para jactarse cada vez que su nombre suena más allá de las fronteras argentinas se desgastó entre aquel criticado paso por España y esta derrota de quien quiso presentar como una especie de protegido.
Milei también sugirió días atrás que Lula podía "robarse la elección". La primera reacción de Bolsonaro le da plafón para seguir jugando esa carta, pero nuevamente las consecuencias pueden ser costosas para su gobierno si la denuncia del senador no prospera. Y es que en su fuerte apuesta por Bolsonaro el mandatario se jugó nada menos que el vínculo bilateral histórico.
Los insultos casi permanentes de Milei a Lula generaron el peor momento histórico de la relación institucional entre Argentina y Brasil, a tal punto que Itamaraty retiró su embajador en Buenos Aires. Si bien el intercambio comercial y la cooperación entre ambos países en sectores clave como la industria automotriz siempre parecen resguardados por la diplomacia profesional, la relación bilateral seguirá siendo, como mínimo, fría.
La diferencia -para nada menor- es que a partir de ahora Milei tendrá en Brasil a un presidente con cuatro años de mandato por delante y fortalecido por haber dado vuelta una elección, mientras que Lula será quien se pare frente a un rival que pelea por su reelección. El brasileño se consolida además como contrapeso en el Mercosur, frente a la agenda reformista y más aperturista que plantea el argentino.
La pérdida de Milei en Brasil, también es la de Trump: ¿freno al MAGA regional?
Por otro lado, Lula puso un freno al avance de la derecha liberal alineada con Estados Unidos en la región, del cual Milei se considera a sí mismo como la punta de lanza. Esto le pone un peso adicional al libertario en su propia campaña por la reelección, porque en las elecciones de 2027 se medirá si el resultado de brasil fue producto de una estrategia bien armada del candidato o el inicio de un cambio de viento político.
Desde ese ángulo, la pérdida de Milei con la derrota de Bolsonaro es también una pérdida de Trump. Si bien el norteamericano ha dicho en más de una oportunidad que respeta a Lula, no dudó en subir los aranceles a Brasil como represalia por la condena a Jair Bolsonaro por intento de golpe de Estado en 2022. Además, EE.UU. le da asilo a Eduardo Bolsonaro, también condenado en Brasil. El republicano también se metió así en la política local.
Sin el país más grande de la región no llega a consolidarse un bloque regional de peso suficiente alineado con la Casa Blanca y con la política internacional personalísima de Trump. La liga de presidentes con el movimiento "MAGA" de Trump -que Milei anehalaba encabezar- aún no es imposible, pero pierde bastante impulso con la reelección de Lula.
Además, incluso con Bolsonaro el empresariado brasileño veía difícil que el país pudiera reducir la fortísima relación comercial con China y el involucramiento en el BRICS, temas de máximo interés para Trump. Con Lula Da Silva reelecto, ese objetivo de la Casa Blanca se aleja todavía más.
La elección de Brasil es un mal paso para Trump y su política para el Cono Sur y se da, además, a pocos días de las elecciones de medio término en EE.UU. donde ya tiene un riesgo serio de perder el control que tiene hoy del Congreso. Ciertamente, no hay relación directa entre los comicios brasileños y las legislativas norteamericanas, pero el batacazo de Lula deja una foto de retroceso para Trump y los simbolismos en la política siempre tienen un peso aunque sea relativo.
Como las elecciones de Brasil, las de Estados Unidos también pueden tener costo para Milei, que se puso a sí mismo la condición de principal aliado de Trump en la región y luego se mostró atado también financieramente. El dilema diplomático que el libertario enfrenta ahora con Lula da Silva marca solo el inicio de una serie de eventos (como los comicios en Israel y la visita del Papa) que ponen a prueba la solidez de sus apuestas políticas.