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¿Cuál es el origen del dicho popular "atar los perros con chorizos"?

¿Cuál es el origen del dicho popular "atar los perros con chorizos"?
Las frases populares dicen mucho sobre la cultura y el idioma de quien las pronuncia, por eso es interesante conocer su origen e historia
Por iProfesional
29.12.2020 18.20hs Recreo

Las frases populares reflejan la sabiduría y la Historia de los pueblos y de su lenguaje. Entender qué significan y de dónde vienen las frases populares que se utilizan frecuentemente en los países de habla hispana puede ser muy útil al momento de acabar de comprender la idiosincrasia y la cultura. 

"Atar los perros con chorizo" es la versión argentina de una de las frases populares del idioma español, que en realidad es "atar los perros con longaniza". Junto con "quien se fue a Sevilla perdió su silla" y con "la tercera es la vencida", entre otros, se constituye como uno de los dichos más populares de la lengua española que han llegado hasta América.

Los dichos como estos se usan todo el tiempo porque forman parte de la cultura popular, pero no siempre se conoce el origen, que precisamente refleja gran parte de esa cultura popular que lo reproduce.

El origen del dicho "atar los perros con chorizo (o longaniza)"

Este dicho se remonta a principios del siglo XIX, más precisamente al pueblo salmantino de Candelario, muy cercano a la ciudad de Béjar. El pueblo de Candelario es famoso por la calidad de los embutidos que produce.

El origen de la frase
El origen de la frase "atar los perros con chorizo"

Allí, vivía un por entonces reconocido elaborador de chorizos llamado Constantino Rico, a quien se lo conocía popularmente como el choricero. De hecho, su figura quedó sería inmortalizada por el artista Bayeu en un famoso tapiz que actualmente se exhibe en el Palacio El Pardo.

Este buen hombre tenía instalada la fábrica en la que trabajaban varias obreras en los bajos de su propia casa. En una oportunidad, una de ellas, apremiada por las circunstancias, tuvo la idea de atar a un perrito faldero a la pata de un banco. ¿Qué tiene esto de peculiar? Justamente, la señora usó una ristra de longanizas a modo de soga para atar al perro en cuestión.

Este es el cuadro en el que quedó inmortalizado el personaje de la historia
Este es el cuadro en el que quedó inmortalizado el personaje de la historia

Al poco tiempo, entró un muchacho, que era hijo de otra operaria que también trabajaba allí, a comunicarle algo a su madre. Fue así que pudo presenciar con estupor la escena y de manera inmediara se encargó de divulgar la noticia de que en casa del tío Rico se atan los perros con longaniza.

La expresión, está demás aclararlo, tuvo inmediata aceptación en el pueblo. Fue así que, desde aquel momento, la frase se hizo sinónimo de exageración en la demostración de la opulencia y el derroche. En otras palabras, una casa donde se atan los perros con chorizos o con longaniza es, al menos a simple vista, un hogar donde el dinero y los recursos abundan. 

Si bien la realidad no era esa y la noticia se difundió sin conocerla en profundidad, lo cierto es que la frase trascendió de esta manera. De todos modos, siempre que alguien diga que en un lugar "se atan los perros con chorizo o con longaniza" es importante constatar esa información y mirar un poco más allá. Esa también es la enseñanza que deja la frase.

La historia de esta frase popular es la misma que tuvieron otros dichos a lo largo de la historia. Algunos de ellos tienen explicaciones religiosas, otros tienen relación con el mundo de la política, pero el punto en común de todos los dichos del refranero popular es que se han expandido por todo el mundo y han perdido su significado estricto original. A tal punto ha sucedido esto, que se han popularizado y ya se usan para diversas situaciones.

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