ALIMENTACIÓN

¿Se puede comer la cáscara del queso o puede hacerle mal al organismo?

La clave para saber si la corteza del queso se puede, o se debe, comer es si es artificial o natural, ya que hay de ambos tipos en el mercado
SALUD - 11 de Mayo, 2021

La mayoría de los quesos se venden con una corteza, que puede ser blanca o de algún color. Ahora bien, ¿se come o no se come?

En general, la mayoría de las personas le quita la cáscara al queso antes de consumirlo, excepto en contadas ocasiones en las que la corteza es comestible y rica -como el brie, por ejemplo-. 

La cáscara del queso, ¿se come o no?

La respuesta es sí, pero depende del tipo de corteza, ya que hay algunas que son naturales y otras que son artificiales. 

Según el tipo de corteza hay dos clases de quesos, los de cáscara natural y los de cáscara artificial.

Las cortezas naturales se pueden comer e incluso realzan el sabor del queso

Cuando la corteza de un queso es artificial se debe a que se elabora para controlar la humedad y las condiciones de maduración, asi como para proteger al queso del desarrollo de microorganismos que alterarían el producto, golpes o daños y para conseguir un aspecto determinado. Las cortezas artificiales pueden ser de diversos materiales, desde cera o extractos vegetales, hasta sintéticos, como determinados plásticos. Estas cortezas no se comen.

En cambio, la corteza natural es comestible según gustos, y para proteger el queso hay también diversidad de productos. En este grupo se hallan los quesos que desarrollan la corteza al secarse en entornos controlados. Esta corteza natural, cuya dureza depende del tiempo de secado, a menudo debe someterse a lavado o cepillado durante la elaboración. Su sabor suele ser amargo y, en ocasiones, se cubre de moho durante el proceso de maduración. También están los quesos que se bañan con agua, cerveza, vino o salmuera y que desarrollan una corteza con coloración especial, grasienta y de fuerte olor, que rara vez se consume aunque sea apta.

Las cortezas de los quesos con moho grisáceo azulado (Crottin, Valençay), los que la tienen blanda y blanca (Brie, Camembert), los semicurados o semiblandos (Edam o Havarti), los de corteza dura y correosa (Emmental, Cheddar, Parmesano, Manchego, Idiazabal) y lo quesos azules de corteza blanca (Roquefort, Cabrales o Gorgonzola), sí se pueden, e incluso se deben, comer.

¿Es riesgoso comer demasiado queso?

El queso es uno de los lácteos más versátiles que se pueden encontrar. Se trata de un alimento que se puede consumir de cualquier forma que a los comensales se les ocurra. Frío o caliente, solo o agregado a otra comida, como protagonista o como complemento de un plato. 

Además, el queso es de esos productos que tienen fanáticos en todo el mundo, que despiertan pasiones culinarias y gastronómicas.

Sin embargo, es importante tener en cuenta que los expertos desaconsejan consumir este producto en exceso. Pero, ¿por qué?

El motivo por el que se desaconseja comer queso en exceso

El experto en Nutrición Andréi Bobrovski, consultado por el sitio Sputnik News, explicó que para comer queso es necesario elegir el tipo adecuado de este alimento, ya que hay diversas variedades, que tienen a su vez, cualidades distintas.

Hay diversos tipos de queso

Dado que se trata de un lácteo, es importante tener en cuenta que contiene lactosa. Aquellas personas que son intolerantes a la lactosa deben tener en cuenta su condición para saber qué pueden incluir en su dieta y qué no. Si bien está hecho con leche, el queso tiene una menor cantidad y proporción de esta proteína, por lo que en algunos casos puede ser posible su consumo. En este punto, hay que aclarar algo fundamental: siempre se debe consultar con un experto en salud y en nutrición. Solo ellos sabrán con precisión qué es mejor para la persona que tiene esta condición. 

Más allá de la intolerancia a la lactosa, hay otros motivos por los que en ocasiones se aconseja reducir el consumo de queso, puntualmente, de algunas variedades de este alimento. 

Dado que se hace con leche, el queso contiene una gran cantidad de grasa saturada, excepto en las variedades que son reducidas en este componente. Este aspecto de su composición puede tener un impacto negativo en la salud cardiovascular, de la misma manera que sucede con el consumo de cualquier producto de origen animal cuando se ingiere en exceso. 

El queso se debe consumir, al igual que muchos otros alimentos, con moderación

"El queso tiene de tres a cinco veces más calorías que la leche. Además, contiene 5 o 6 veces más la proteína por 100 gramos de producto. El queso es una buena fuente de proteínas, pero junto con este puede tener 10 veces más grasa, grasa saturada", señaló el experto.

Con el objetivo de no ganar peso a causa del consumo de queso, los expertos aconsejan elegir variedades de queso bajas en calorías. La mayoría de las variedades blandas de quesos tienen una menor cantidad de calorías y de grasas-. Por el contrario, las variedades más duras y sabrosas del queso suelen contener una mayor cantidad de grasas y, en consecuencia, su consumo en exceso puede ser aún más perjudicial para la salud.

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