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La masacre de Nueva Zelanda lleva el horror de Internet al mundo real

La masacre de Nueva Zelanda lleva el horror de Internet al mundo real
El terrorista entendió en forma solitaria la dinámica de la plataforma que permite que se difunda la desinformación y la manera de sembrar la discordia
Por Cesar Dergarabedian
19.03.2019 06.45hs Tecnología

La matanza del viernes en dos mezquitas de Nueva Zelanda se retransmitió en directo a través de Facebook, un macabro video que grabó uno de los atacantes en Internet, cuestionando el papel de las redes sociales y de la transmisión en vivo por la Red por causa de una masacre hecha a medida para compartirse.

El terrorista Brenton Tarrant, un australiano de 28 años de edad, emitió en directo durante 17 minutos en Facebook utilizando una aplicación para entusiastas de los deportes extremos y las copias del video pronto empezaron a extenderse por redes sociales.

El tirador de la ciudad de Christchurch es un nativo de Internet, que comprende cómo funciona la plataforma que difundió sus ideas supremacistas en un formato multimedia y en vivo.

La masacre tiene características inéditas respecto a otras similares cometidas en el pasado y que se emitieron por la Red, porque la matanza en el país oceánico revela que el odio conspirativo se ha extendido desde Internet a la vida real y fue armada para volverse viral.

Derrota por goleada

A pesar de que Facebook eliminó en forma inmediata la escena, miles de internautas comenzaron a subirla de nuevo tanto a esta plataforma como a YouTube y Twitter, haciendo imposible seguir el rastro de las imágenes en su recorrido por la red de redes.

Facebook aseguró el domingo haber eliminado 1,5 millones de videos a nivel global sobre el atentado en Nueva Zelanda sólo durante las primeras 24 horas.

"Durante las primeras 24 horas, hemos eliminado 1,5 millones de videos del ataque a nivel internacional, de los cuales, 1,2 millones se bloquearon antes de llegar a ser publicados", informó la empresa en un tuit.

La compañía también ha reiterado que cualquier video modificado de los atentados también se ha eliminado, incluso si en ellos no se veían los momentos más violentos del suceso. Esto es así por respeto a los supervivientes y familiares de las 50 personas que perdieron su vida.

Es probable que los filtros automáticos solo puedan captar copias exactas del video, informa el Wall Street Journal, por lo que si el material de archivo se modifica ligeramente, se requiere la intervención humana para bloquearlo.

Facebook permitió que los videos y las imágenes que mostraban escenas no violentas del video de Tarrant se mantuvieran en pie, pero desde entonces cambió de rumbo y está eliminando todas sus imágenes.

Virales

La muerte violenta de 50 personas fue una tragedia que se volvió "viral", un contenido macabro de consumo rápido que ni las empresas más poderosas de la industria tecnológica pudieron sofocar.

"La policía nos alertó de un video en Facebook poco después de que comenzara la retransmisión en directo y rápidamente eliminamos tanto el video como las cuentas del atacante en Facebook e Instagram -la plataforma de fotografía propiedad de Facebook", declaró la portavoz de la red social en Nueva Zelanda, Mia Garlick.

Desde Facebook aseguraron que también eliminaron cualquier alabanza o apoyo al crimen "tan pronto como sean conscientes" de que existe una publicación de ese tipo.

Pese a los esfuerzos, la velocidad de la difusión por Internet, la sobredosis de información diaria y los clics fáciles dados por millones de usuarios llevaron esta tétrica escena un paso más cerca de la distopía.

Ya no solo se propaga y organiza el odio en los rincones oscuros de Internet, sino que también las masas consumen los actos violentos como si fueran escenas de películas de acción con la diferencia de que, en lugar de intérpretes, las víctimas y el sufrimiento son de verdad.

Una búsqueda en Google de palabras clave obvias sobre el trágico evento daba como resultado una lista de enlaces al video o a fragmentos del mismo.

YouTube, propiedad de Google, contenía varias de esas piezas, subidas en su mayoría por usuarios anónimos, pese a que la policía de Nueva Zelanda pidió reiteradamente que no se compartieran las imágenes.

"Por favor, sepan que estamos trabajando y vigilando para eliminar cualquier metraje violento", publicó YouTube en su perfil oficial en Twitter.

En esta red social, la más inmediata, también se publicaron videos del atentado que la compañía borró en cuanto llegaron noticias de su existencia.

El área de Twitter dedicada a la seguridad solicitó a los usuarios que informaran de cualquier "contenido que pueda romper sus reglas" para tomar medidas.

En principio los contenidos explícitos y violentos están prohibidos en forma terminante en estas plataformas, según sus condiciones de uso, aunque la saturación de información que generan los internautas y la velocidad con la que, en este caso, se propagó hicieron imposible que las acciones de estas empresas se adelantaran a la de millones de personas navegando en masa por la red.

Facebook creó en 2017 varias herramientas para detectar en forma automática estas publicaciones violentas mediante inteligencia artificial, pero los algoritmos informáticos no fueron ni lo suficientemente eficaces, ni precisamente rápidos.

Estos mecanismos automáticos tampoco fueron hábiles para detectar el mensaje en el que el agresor anunció sus violentas intenciones en la plataforma 8Chan, un foro de origen estadounidense conocido por la libertad que ofrece para difundir todo tipo de contenidos.

"Bueno, muchachos, es hora de dejar de subir mierdas y llegó el momento de hacer un esfuerzo por una publicación en la vida real", advirtió el mensaje en 8chan, donde al parecer también se compartió el enlace a la cuenta de Facebook desde donde emitió el atentado.

De esta forma, el ataque se anunció en un chat, se retransmitió en Facebook, se publicó en Twitter y se consumió en YouTube. Y ninguno de estos gigantes tecnológicos pudo evitar esta perversa situación.

A todo esto hay que añadir las veces que se pudo difundir el video por los canales privados de mensajería -de teléfono a teléfono- cuya ruta es casi imposible de rastrear.

Boicot

Un consorcio de las principales compañías de Nueva Zelanda se comprometió a retirar su publicidad de Facebook luego de la transmisión en vivo de los tiroteos en la mezquita.

En una declaración conjunta, la Asociación de Anunciantes de Nueva Zelanda (ANZA) y el Consejo de Comunicaciones Comerciales pidieron a las empresas de ese país que pensaran dónde "se gastan sus dólares en publicidad, y que consideren cuidadosamente, con sus socios de la agencia, dónde aparecen sus anuncios".

"Desafiamos a los propietarios de Facebook y otras plataformas a que tomen medidas para moderar el contenido de odio de manera efectiva antes de que se pueda transmitir otra tragedia en línea".

El banco ASB, la empresa estatal de lotería Lotto NZ, Burger King y la compañía de telecomunicaciones Spark firmaron la nota que anuncia el retiro de su publicidad en Facebook.

Kiwibank, el Banco de Nueva Zelanda y el Grupo bancario de Australia y Nueva Zelanda también han retirado de forma independiente la mayoría o todos sus anuncios de Facebook. Sin embargo, aún no está claro qué tan extenso será el retroceso o cuánto tiempo se abstendrán las empresas.

Las empresas deben considerar seriamente "si desean asociarse con las plataformas de redes sociales que no pueden o no quieren asumir la responsabilidad del contenido de esos sitios", dijo el CEO de ANZA, Lindsay Mouat.

La primera ministra de Nueva Zelanda, Jacinda Ardern, advirtió el lunes que las empresas de tecnología tienen "mucho trabajo" que hacer para frenar la proliferación de contenido odioso y violento.

Ardern instó a todas las compañías de medios sociales a asumir la responsabilidad de cómo se utilizaron sus plataformas antes y después de los ataques a la mezquita.

Tony Fernandes, CEO de la aerolínea de bajo costo AirAsia de Malasia, se despidió de sus 670.000 seguidores de Facebook durante el fin de semana por la masacre de Christchurch.

"Facebook podría haber hecho más para detener algo de esto. Yo mismo he sido víctima de tantas bitcoins falsas y otras historias. ¡17 minutos de una transmisión en vivo de matar y odiar! Es necesario limpiar y no solo pensar en finanzas", dijo Fernandes.

Nueva era

El video de 17 minutos de una parte del ataque se difundió antes que los censores de las redes sociales pudieran eliminarlo. Es un documento perturbador de un ataque masivo de víctimas en primera persona.

Los videos de ataques están diseñados para amplificar el terror. Lo singular de esta masacre y que lo revela como "un acto de violencia extraordinario y sin precedentes", según la descripción de Ardern, es la forma con la que se llevó a cabo y fue diseñada para conseguir una viralidad masiva.

A pesar de que plataformas como Facebook, Twitter y YouTube se esforzaron para eliminar la grabación, no pudieron competir con la velocidad de sus usuarios.

Las herramientas de inteligencia artificial creadas para eliminar en estas redes contenidos terroristas no pudieron derrotar al ingenio humano. En pocos minutos, el video se descargó y se reflejó en plataformas adicionales y rebotó en todo el mundo.

Las capturas de pantalla se crearon a partir de imágenes fijas de cuerpos y se cargaron en sitios como Reddit, 4chan y Twitter donde se compartieron y se volvieron a compartir.

Algunos usuarios de Twitter describieron en forma frenética que intentaban detener los videos de sus reproducciones automáticas, para no ser bombardeados desde todo el mundo con la grabación de la carnicería.

Los usuarios de Internet desenterraron la historia digital del presunto tirador, preservando y compartiendo imágenes de armas y armaduras.

La huella digital aparente del pistolero, desde las manifestaciones de un manifiesto nacionalista blanco hasta sus mensajes en el tablero de mensajes de 8chan antes de los asesinatos, fue desenterrada y, durante un tiempo, distribuida en la web. 

No fue el primer acto de violencia que se transmitió en tiempo real en las redes sociales. En 2015, dos periodistas en Roanoke, Virginia, fueron asesinados por un hombre armado que publicó las imágenes en Twitter.

Luego Periscope, una aplicación de transmisión en vivo, fue atacada después de que un adolescente transmitiera en vivo su suicidio. Otros asesinatos se han transmitido en vivo en Facebook, como el asesinato de Robert Godwin en 2017.

También hubo grabaciones de encuentros, a veces fatales, con la policía. Desde que la herramienta de video en vivo debutó a fines de 2015, los usuarios transmitieron violaciones y maltrato infantil.

Sin embargo, el tiroteo en Christchurch fue diferente, en parte debido a la aparente familiaridad de su autor con Internet y sus costados más lúgubres.

El asesino australiano, que por su huella digital parece ser nativo de Internet, entiende la dinámica de la plataforma que permite que se difunda la desinformación y el contenido divisivo, y también comprende la manera de sembrar la discordia.

Tarrant refleja una nueva realidad, en la que el odio basado en conspiraciones se extiende desde Internet a la vida real y está construido para masificarse de manera veloz.

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