Coffee Break: el "relato" choca contra la realidad, ¿se viene un ajuste post elecciones?

Coffee Break: el "relato" choca contra la realidad, ¿se viene un ajuste post elecciones?
Hay datos en los discursos que no resisten la confrontación con los números. Insumo para militantes y compensación por reclamos que no se pueden satisfacer
Por Fernando Gutiérrez
22.08.2021 07.48hs Economía

La elasticidad del "relato K" batió nuevas marcas en esta campaña electoral, y los actos de esta semana en Avellaneda y La Plata en los que se buscó mostrar unidad luego del escándalo por la foto de la reunión de cumpleaños en Olivos fueron una demostración contundente al respecto.

La sucesión de afirmaciones que realizó la plana mayor de la coalición gubernamental chocó con los datos de la realidad, al punto que disparó un festival de desmentidos entre dirigentes opositores, analistas políticos y usuarios de las redes.

El gobernador Axel Kicillof, por ejemplo, tuvo un comentado "blooper" cuando criticó al gobierno macrista por haber eliminado al general San Martín de los billetes y sustituirlo "por animalitos". La realidad, sin embargo, es que el prócer nunca fue sustituido, sino que simplemente el billete salió de circulación ya bajo la actual administración, porque su nominación había quedado demasiado baja ante la inflación creciente.

Es decir, la indignación del gobernador terminó siendo una involuntaria aceptación tácita de la gravedad del proceso inflacionario.

Pero fue apenas una de las muchas situaciones de ese tipo. El presidente Alberto Fernández, en su afán de comparar los logros de su gestión con los defectos del período de Macri, jugó con fuego al afirmar que se había cambiado la fórmula de indexación jubilatoria, porque con la anterior no se protegía a los jubilados de la inflación.

Pocos días antes, un informe de la Oficina del Presupuesto del Congreso había confirmado por enésima vez cómo los jubilados fueron la principal variable de ajuste que permitió reducir el déficit fiscal. En julio, nuevamente se constató una caída en el gasto por jubilaciones, en el orden de 5,5%.

El Presidente intuyó que estaba pisando terreno resbaladizo, y por eso agregó a que junto a la titular de Anses, Fernanda Raverta, estaban atentos a proteger a los haberes jubilatorios de la inflación. Era una alusión al pago de bonos extraordinarios -ya van tres en el año-, cuya misma existencia son sí mismo son una admisión de que la nueva fórmula no es efectiva para proteger a los jubilados de la inflación y por eso se necesita una ayuda extraordinaria.

Otro argumento de doble filo fue el recordatorio de la promesa de campaña sobre que prefería priorizar a los jubilados y no a los bancos que ganaban dinero con las Lebac. No pareció el mejor momento para tocar el tema, dado que las nuevas Leliq del Banco Central les dejarán a los bancos una ganancia de un billón de pesos este año.

La plana mayor del Gobierno, en plena campaña electoral: relato en medio de la crisis
La plana mayor del Gobierno, en plena campaña electoral: relato en medio de la crisis

Vacunas y Pymes, en la cuerda floja

Alberto mencionó otro punto caliente de la agenda pública al mencionar la campaña vacunatoria, y dijo que Argentina está "entre los países que con más velocidad están vacunando". Un dato reñido con la realidad: mientras en el país sólo un 20% de la población está cubierta con dos dosis, en Uruguay, por ejemplo, ya se superó el 60%. Y la velocidad de vacunación argentina lleva un retraso de cuatro meses si se la compara con Chile y de seis meses respecto de Israel.

Otro punto espinoso fue el referido a la política habitacional -el acto era para celebrar la entrega de la vivienda número 20.000-. La estimación sobre el déficit habitacional es de cuatro millones, y la situación actual muestra la inaccesibilidad del crédito para la compra, lo cual coincide con un incremento de los alquileres del orden de 60% en un año, tras la aprobación de la nueva ley. Es un encarecimiento superior al que sufrieron quienes tomaron los más de 100.000 créditos UVA, que el Presidente mencionó como un problema generado por quienes "creyeron que esto lo resolvía el mercado".

Otro punto fuerte del discurso en la jornada de Avellaneda fue el de la obra pública, "abandonada" por el macrismo y retomada en el actual gobierno. Las cifras, sin embargo, marcan que la inversión en el primer año y medio se ubica un 36% debajo del mismo período de Macri. Sí es cierto que ahora hay una aceleración en la ejecución de la obra pública, pero es una compensación por la caída del año pasado, en el cual sólo se ejecutó concretó el equivalente a 1% del PBI, cuando se había presupuestado un 1,7%.

También el Presidente desafió los datos de la realidad al fustigar a la gestión anterior, por la pérdida de 25.000 pymes. No es un tema cuya mención parezca favorecer al Gobierno, dado que según datos de la Cámara de la Mediana Empresa, durante el año pasado cerraron sus puertas 42.000 pymes como consecuencia de la parálisis de la economía.

E incluso ahora, que se registra una reactivación, hay señales de alarma. Por ejemplo, en julio se registró en la industria una caída de 3,9% contra el mes anterior, según un informe del Centro de Estudios para la Producción. En tanto, la asociación IPA (Industriales Pymes Argentinos) advirtió sobre los efectos negativos de los costos eléctricos. Las empresas están recibiendo aumentos del 100% en sus facturas, y avisaron que esto pondría en riesgo la velocidad de la recuperación. Además, claro, también anunciaron que será inevitable el traslado de este mayor costo a los precios.

Deuda, fuga y la guerra de gráficos

Pero si hubo un tema en el que machacaron todos los dirigentes, y en particular Cristina Kirchner, fue el del endeudamiento. Como suele ocurrir, los indicadores pueden ser manipulados de forma que se ajusten al relato que cada parte quiera destacar. El kirchnerismo eligió mostrar la evolución de la deuda como relación del PBI, y este método minimiza la deuda en años de retraso cambiario y lo maximiza en años de devaluación -porque el PBI cae en términos de dólar-. Ese es el famoso gráfico "con forma de sonrisa" que mostró Cristina en su último alegato judicial, y es el tomado como caballito de batalla para esta campaña.

Pero al mismo tiempo en que Cristina acusaba a Cambiemos de haber "entregado un país", la Secretaría de Finanzas anunciaba un nuevo récord de endeudamiento. Con el incremento de u$s374 millones en julio, la deuda total de la administración central llegó a la cifra de u$s343.894 millones. Esto implica, desde que asumió el nuevo gobierno, un incremento de u$s30.595 millones.

Esto motivó la respuesta de economistas del macrismo, como el ex ministro Hernán Lacunza, quien calificó la argumentación kirchnerista de la deuda ligada a la fuga es capitales como "una de piratas". Recordó que el primer período de Cristina tuvo fuga por u$s72.000 millones sin deuda, mientras su segundo período -ya sin fuga "gracias" al cepo- tuvo un endeudamiento de u$s42.000 millones, por el deterioro fiscal. Su argumento es que "la deuda la genera el que genera el déficit".

Es un concepto que está usando la oposición, en una "guerra de gráficos" para debatir el tema deuda. Ya lo mostró Macri en televisión, y compara los endeudamientos promedio anual de cada período gubernamental. En esa medición, la "barrita" más baja es la pintada de amarillo, que con u$s12.000 millones se ubica por debajo de los gobiernos peronistas previo y posterior.

Gráfico en mano, Cristina Kirchner argumenta sobre el endeudamiento, pero la interpretación de las cifras ha sido motivo de polémica
Gráfico en mano, Cristina Kirchner argumenta sobre el endeudamiento, pero la interpretación de las cifras ha sido motivo de polémica

¿A quién está dirigido el "relato"?

La lista de contradicciones entre el relato y la realidad es larga. Y, como siempre, la pregunta es si esto tendrá un correlato en las urnas. También como siempre, a respuesta mayoritaria de los politólogos es que no.

Señalan que todas las argumentaciones, las acusaciones, las refutaciones y las chicanas quedan acotadas al consumo de las propias militancias. Y que sirven como insumo para el debate que las respectivas "minorías intensas" protagonizan a diario en las redes sociales.

Es decir, cumplen la función de dar un barniz de racionalidad a aquellos que ya están convencidos y que dan la pelea de la "micromilitancia" para convencer a colegas, amigos y parientes.

En cambio, otros factores tienen más fuerza a la hora de decidir el voto. El hecho de tener o no tener trabajo, de tener un salario que pueda cubrir el presupuesto familiar, y la tranquilidad de haberse vacunado son los elementos fundamentales. Ahí, el Gobierno cuenta con los datos en contra, y lo sabe. Por eso se está extremando el esfuerzo por fomentar el consumo mediante la inyección de pesos.

Aun así, hay evidencias de que la solución no será fácil. Después de todo, justo mientras la plana mayor del Gobierno hacía su proclama electoral, los piqueteros del movimiento Tupac Amaru entraban en una refriega con la policía, en reclamo de mayor asistencia social.

Ese mismo día, el ministro de economía, Martín Guzmán, se ponía de acuerdo con su flamante colega de Desarrollo Social, Juan Zabaleta, en el sentido de que no hay margen fiscal para dar el "salario universal" que las organizaciones sociales pidieron en el día de San Cayetano. El costo de ese proyecto implicaría un 2,9% del PBI, imposible de pagar sin generar un terremoto en la economía.

Ahí está otra de las claves sobre la intensidad que el "relato" está tomando en estos días y que no sólo tiene que ver con la campaña electoral. Responde a otra estrategia clásica de Cristina Kirchner en sus días de presidente: cada vez que aumentaba la dosis de relato, era para compensar alguna medida de ajuste, como el incremento en el impuesto a las Ganancias o una caída real en las jubilaciones.

Acaso ahí haya una señal del escenario que el Gobierno está previendo para después de las elecciones.

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