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Maratón de anuncios: el ministro Ferraresi se convirtió en protagonista inesperado de la campaña peronista

Maratón de anuncios: el ministro Ferraresi se convirtió en protagonista inesperado de la campaña peronista
Con presupuesto y una agenda cargada de inauguraciones, el ministro de vivienda se transformó en pieza clave para mejorar el humor social en la clase baja
Por Fernando Gutiérrez
30.07.2021 06.49hs Política

Quién diría que, después de toda la polémica, las especulaciones y tironeos por candidatos a las PASO, uno de los hombres clave de la campaña oficialista sería uno que no figura en ninguna lista: Jorge Ferraresi, el ministro a cargo de la cartera de vivienda.

El motivo es entendible: una de las actividades preferidas de todo candidato, como es la inauguración de proyectos productivos y las visitas a fábricas, no parece ofrecer su mejor momento. Con la actividad económica que en la primera mitad del año tuvo una caída de 0,7% y con una industria que, pese al efecto rebote, todavía no alcanza los niveles de 2019, no hay muchas cintas que cortar, como no sean producto de la inversión pública.

Y ese es, precisamente, el plan oficial. Tras un primer semestre equilibrado a nivel fiscal, se prevé una fuerte expansión del gasto, donde la vivienda tendrá un rol central.

Lo cierto es que el ministro de Desarrollo Teritorial y Hábitat está con una agenda tanto o más ajetreada que los propios candidatos. A mediados de julio, en la sede del gobierno bonaerense, compartió con Axel Kicillof la entrega de créditos del programa Casa Propia.

Ferraresi explicó que su plan implica la entrega de 8.900 créditos para la construcción en la provincia, sobre un total de 44.000 a nivel nacional.

"En estos días empieza la inscripción para 6.800 lotes, y a fin de año, entre las que se construyen con fondos federales y provinciales tendremos casi 50 mil viviendas en construcción", afirmó el ministro. La cartera que conduce Ferraresi cuenta con líneas para compras de terrenos, financiación de edificación, ampliación y refacción, con una inversión prevista en $355 millones.

Y su actividad se está intensificando en tiempos de campaña. Tres días después de oficializadas las candidaturas, recorrió el conurbano para entregar una nueva tanda de créditos "tasa cero" a familias de Moreno, La Matanza y Avellaneda, el partido del cual fue intendente durante 11 años.

Y el próximo martes sorteará 1.172 unidades del programa Procrear 2, que cuenta con más de 30.000 inscriptos, todos inquilinos.

"El presidente Alberto Fernández nos pide que tengamos una Argentina federal en la que cada habitante tenga la posibilidad de desarrollarse y proyectar su futuro en el lugar donde nace, y estos créditos lo hacen posible", señaló el ministro, cuya visita es recibida como un bálsamo por cada intendente del conurbano que debe refrendar su gestión en un momento de crisis.

Pero las recorridas para anuncios no dejan de lado a la Ciudad de Buenos Aires: está previsto el anuncio de anuncios en Estación Sáenz, del barrio de Pompeya, y en Estación Buenos Aires, de Parque Patricios. El discurso oficial, en la zona menos favorecida de la ciudad gobernada por Horacio Rodríguez Larreta, es la promoción del "urbanismo inclusivo".

La vivienda y el peronismo: de oportunidad a pesadilla

Si bien es cierto que las cifras que se manejan en los planes oficiales lucen modestas para un país cuyo déficit habitacional es 3,5 millones de viviendas, lo cierto es que cada uno de estos actos genera la sensación de estar "haciéndose cargo". Y, sobre todo, de romper con la percepción de inacción que caracterizó a la gestión de María Eugenia Bielsa, la predecesora de Ferraresi.

De hecho, cambiar esa imagen fue el objetivo explícito que se le encomendó al ministro, después de un año en el que todo salió mal: se habían anunciado planes de vivienda como la solución estatal para contrapesar el bajón de la actividad, pero lo único que quedó en la opinión pública fue la crisis por la ocupación violenta de terrenos.

La más emblemática fue la de Guernica, en el sur del conurbano, donde tras 101 días de ocupación, la crisis terminó con un desalojo policial que incluyó gases y balas de goma. Las imágenes de mujeres con niños pequeños llorando ante el despliegue de 4.000 uniformados fue la pesadilla de todo militante peronista, sobre todo de quienes adhieren a la consigna de "no criminalizar la protesta".

La toma masiva del predio en Guernica, que terminó en un desalojo violento, fue un golpe para el discurso político del peronismo
La toma masiva del predio en Guernica, que terminó en un desalojo violento, fue un golpe para el discurso político del peronismo

El episodio dejó políticamente heridos al Gobierno nacional y a Kicillof, que recibió críticas tanto de la oposición como de los líderes de movimientos sociales. La oferta de $50.000 a los intrusos para que abandonaran el terreno privado fue una de las medidas más criticadas.

Pero, sobre todo, la situación preocupó al peronismo porque dejó al descubierto cómo en el terreno donde se suponía que tenía su mayor fortaleza –es decir, en el manejo del conflicto social gracias a su conocimiento del terreno y su vasta red de "punteros"- no mantuvo la paz social.

En ese momento, todas las miradas apuntaban a Bielsa, quien se limitaba a declarar ante los medios que "no hay soluciones mágicas frente a esto", que "esto es un drama social para el país, no un drama solo para la política", y que "hay una tarea absolutamente incompleta respecto del acceso a la tierra y la vivienda".

No sorprendió, entonces, que fuera el primer relevo del gabinete y apareciera en la lista de -al decir de Cristina Kirchner- "funcionarios que no funcionan".

La llegada de Ferraresi al ministerio tampoco resultó sorpresiva. Y no solamente por su confianza con Cristina -que lo había nombrado vice del Instituto Patria- sino por los elogios públicos que había recibido de Alberto Fernández.

Durante otra crisis del conurbano, la del aislamiento policial de Villa Azul, donde había un brote de covid, el Presidente destacaba cómo esa situación dejaba al descubierto la existencia de "las dos Argentinas". Era una alusión a que mientras se evidenciaba las carencias en la zona del barrio que pertenece al partido de Quilmes -hasta 2019 gobernado por el macrismo- en la parte que correspondía a Avellaneda "se construyó con condiciones dignas, en el que el contagio es infinitamente menor que cuando verificamos en la zona más débil de ese mismo barrio".

Ferraresi ya llevaba tres elecciones victoriosas, la última de ellas con 60% de los votos, y se había erigido en una figura importante de los "barones del conurbano". No es que no recibiera críticas ni denuncias, claro está. De hecho, la ONG Contadores Forenses lo acusó por un presunto fraude vinculado a fondos del sistema alimentario escolar. Y, al inicio de la cuarentena recibió críticas gremiales por falta de elementos de prevención sanitaria para los trabajadores municipales.

Pero, visto desde la Casa Rosada, estaba en claro que podía ser una figura que trajera una solución a un área que se había convertido en un problema.

Presupuesto y discurso

Ferraresi asumió en noviembre y de entrada demostró que tenía el libreto bien aprendido: evitó las criticas a Bielsa e hizo referencia a la herencia macrista, al marcar que había 55.000 viviendas paradas desde 2015 por el gobierno anterior.

Con un presupuesto de $126.000 millones para su cartera en 2021, anunció un plan bienal para construir 100.000 viviendas. "Lo que primero nos pide el Presidente es darle una dinámica de ejecución al presupuesto del año que viene", contó, en una admisión tácita de que había disconformidad con la gestión previa.

Además, se alineó con el nuevo discurso oficial al justificar expropiaciones realizadas en Avellaneda a terrenos baldíos en desuso. Dijo que eso no implicaba un ataque a los derechos de propiedad, sino que se buscaba dar un uso social a la tierra. Fue un momento no exento de polémica, dado que luego se reveló que el propio Ferraresi es dueño de un terreno de 308 metros cuadrados que se encuentra en estado de abandono. 

Los actos vinculados a la construcción de vivienda y entrega de créditos, una pieza clave en la campaña electoral
Los actos vinculados a la construcción de vivienda y entrega de créditos, una pieza clave en la campaña electoral

Para el segundo semestre, el ministro tiene un margen presupuestal de $62.000 millones todavía no ejecutados, aunque los montos podrían verse reforzados en el marco de la política de estímulo a la obra pública. La inversión en obras, tras una caída en 2020, ya pasó a significar un 7% del gasto total, y podría terminar el año en torno de dos puntos del PBI.

En definitiva, Ferraresi tiene presupuesto y ahora, además, se le pide que ayude desde el discurso y camine los territorios clave para ayudar a un buen resultado electoral. Su presencia en el conurbano, ayudando a consolidar la imagen del "Estado presente" se considera en el Gobierno como uno de los factores que podrán ayudar a recuperar votos en aquellos bastiones peronistas donde la crisis hizo mella y el humor social empeoró.

El ministro parece tener en claro lo que significa la vivienda en el imaginario popular. Y no por casualidad, su página web tienen en lugar destacado esta frase de Alberto Fernández: "Venimos a poner a la vivienda como un derecho de clase social ascendente".

Un mensaje que no tiene receptividad garantizada por parte de un público que sufre las carencias en carne propia, pero que puede empezar a penetrar con la acumulación de inauguraciones y otorgamientos de créditos como las que Ferraresi está incluyendo en su agenda.