LA ECONOMÍA DE MILEI

Ahorristas compran menos dólares pero sube la demanda de empresas que giran ganancias

Ya se siente de lleno la desregulación anunciada hace un año por el BCRA. En marzo salieron u$s869 millones por envío de dividendos de petroleras y mineras
Por Fernando Gutiérrez
ECONOMÍA - 25 de Abril, 2026

Están pasando cosas raras en el mercado de cambio: en último balance, correspondiente a marzo, el turismo no fue el principal renglón que explica la salida de capitales, sino que el protagonismo fue para los pagos por utilidades y dividendos, que totalizaron u$s869 millones en el mes.

Es una cifra récord, que se explica por el cambio de normativa realizado por el Banco Central, que autoriza a las empresas con accionistas no residentes en Argentina el acceso al mercado de cambios para realizar pagos de dividendos. Aunque la medida fue anunciada hace un año, su impacto recién se empieza a ver ahora, dado que se aplica a las empresas con balances iniciados en 2025.

Como era previsible tras los últimos informes de actividad económica, las mayores transferencias de dividendos provienen de los sectores que están creciendo a mayor velocidad, como la energía y la minería. Llevaron a cuentas del exterior, respectivamente, u$s406 millones y u$s132 millones.

Pero hay, además, otro factor que también infla este rubro: el permiso para girar dólares fuera del país a quienes hayan suscripto el bono Bopreal desde la serie 3 en adelante. Ese título, emitido por el BCRA, tenía el objeto de darles una solución de mercado a los importadores que, durante la anterior gestión de gobierno, habían realizado sus operaciones de comercio exterior pero que todavía no habían podido acceder a las divisas por la escasez de reservas.

También hubo pagos de intereses netos por u$s444 millones pero con una participación relativamente baja del sector público: hay u$s205 millones está vinculada a intereses por deuda del sector privado.

Esta situación llevó a que, en un mes en el que se registró un récord de saldo comercial -con exportaciones récord por u$s8.645 millones- y en el que, además, la salida de divisas por turismo y otros servicios fue relativamente baja, igualmente la cuenta corriente terminó con números en rojo.

El déficit es de u$s88 millones, un número pequeño si se lo compara, por ejemplo, con el saldo negativo de u$s2.276 millones de octubre pasado, cuando la incertidumbre política y la turbulencia cambiaria llevaron a que tanto los ahorristas como los inversores y las empresas tomaran coberturas, ya sea mediante compra de billetes como de adelanto de importaciones.

Para los próximos meses, en los que se espera un ingreso extraordinario de divisas, en coincidencia con la liquidación de la cosecha gruesa y, además, por el impacto de la suba de precios sobre la exportación de petróleo, los analistas prevén que la cuenta corriente volverá a números positivos. Es una situación que no se ve desde septiembre, cuando el ministro Toto Caputo decreto la suspensión transitoria de retenciones a la exportación, con el objetivo de reforzar las reservas del BCRA.

Turismo en baja, Shein en alza

En el crónicamente deficitario rubro de "servicios", se registró un déficit de u$s522 millones. Los turistas argentinos gastaron u$s780 millones en viajes y pasajes, que fueron parcialmente compensados por los u$s387 en divisas que dejaron los extranjeros que vacacionaron en el país.

La cifra es relativamente baja, y corresponde a la caída estacional de demanda por la "temporada baja". Tradicionalmente, ese fenómeno se revierte en las vacaciones invernales, que este año tendrán el incentivo adicional del Mundial de fútbol que se disputará en México, Estados Unidos y Canadá.

Como siempre, el informe del BCRA hace hincapié en que el 70% de los gastos que realizan los turistas con sus tarjetas de crédito en el exterior son luego cancelados directamente por los clientes con sus propios ahorros en dólares. Es decir, ese monto implica dólares que se mueven dentro del sistema bancario y no deben asimilarse a un sacrificio de reservas del Central.

Los otros servicios que se pagan en divisas -popularmente llamados "dólar Netflix"- ascendieron a u$s244 millones, mientras que los fletes y seguros ascendieron a u$s114 millones. Y las compras directas de bienes vía courier -el "dólar Shein"- alcanzaron los u$s98 millones.

Este último rubro, según los economistas, está llamado a ganar protagonismo, en la medida en que se profundice el encarecimiento de los bienes locales medidos en dólares. La explicación es el efecto del atraso cambiario. Desde inicio de año hasta ahora, la cotización del dólar oficial tuvo una caída del 4,2%, mientras los precios en pesos subieron un 9,48%.

Esto significa que los precios, en dólares, subieron más que en pesos. Alguien que tuviera un billete de u$s100 el primer día del año podía comprar 14,3% más que al 31 de marzo. Como contracara, quienes tienen ingresos en pesos verán un aliciente cada vez mayor para la compra de artículos importados, que en tres meses se abarataron un 12,5% frente al mercado local.

Los ahorristas del colchón, tranquilos

El otro dato que llama la atención en el informe del BCRA es el nivel relativamente bajo de la compra de dólares por parte de los ahorristas en el sistema bancario. El total de la compra de billetes "sin fines específicos" asciende a u$s1.782 millones, la cifra más baja del último año, a excepción de noviembre.

El informe especifica que, cuando se depura ese número del gasto realizado por turistas en pasajes y gastos con tarjeta de crédito, lo que queda como ahorro neto en el sistema financiero es un monto de u$s600 millones. Y un adicional de u$s100 millones egresó como formación de activos externos -lo que popularmente se denomina "fuga de capitales"-.

Uno de los temas de debate entre los economistas es si esta situación de calma en el frente cambiario debe ser considerada como una fase transitoria o es una tendencia firme. Desde el punto de vista del gobierno, hay una relación clara entre los momentos de alta demanda de dólares por parte de los ahorristas y los momentos de incertidumbre política.

La contracara de esa dolarización es una caída en la demanda de dinero. Así, durante la turbulencia del año pasado se desplomó la voluntad por mantener pesos, al tiempo que la dolarización del sector privado llegó a la mitad de la base monetaria.

En las últimas semanas, el ministro Toto Caputo ha declarado en repetidas ocasiones que se está recuperando la demanda de dinero. Y esto suele ser asociado a un bajo nivel de compra de dólares, así como a una tendencia a la caída en la cotización. Como los propios funcionarios se encargan de recordar cada vez que pueden, si no fuera porque el Banco Central está comprando en el mercado un promedio diario de más de u$s100 millones, el tipo de cambio estaría aun por debajo del actual precio de $1.375.

Además, afirman que la fortaleza del peso se acentuará en los próximos meses, por el ingreso masivo de divisas provenientes de la exportación y por la emisión de deuda privada.

¿Un quiebre de tendencia?

Sin embargo, en medio de esa euforia del gobierno, hay economistas críticos que, como siempre, marcan el "lado B" y los posibles riesgos de dejarse llevar por un entusiasmo transitorio.

El argumento que plantean estos analistas es que el hecho de que se venga una ola de ingreso de dólares no implica que vaya a derrumbarse la demanda de dólares por parte de los ahorristas. Más bien al contrario, indican que puede llegar a cobrar impulso.

Una explicación para ello es que, ante una acentuación del atraso cambiario -con una cotización del dólar que siga cayendo nominalmente mientras la inflación se ubica encima del 2%-, más temprano que tarde aparecerán quienes consideren que el dólar ya está "demasiado barato" y que es mejor comprar para asegurarse ese precio "piso".

Pero, yendo a un punto de vista más técnico, la explicación es que lo que echará nafta a la demanda de dólares será la propia oferta. De hecho, lo que muestra la estadística es que los meses en los que hubo grandes picos de compra de billetes fueron, exactamente, los que mostraron ingresos masivos de divisas. Por ejemplo, septiembre del año pasado, cuando Caputo eliminó temporariamente las retenciones de exportación para estimular a los productores sojeros a liquidar u$s7.000 millones.

Lo que argumentan los analistas es que los productores agrícolas, que son obligados a liquidar esas divisas, automáticamente vuelven a demandarlas, ya sea para hacer frente a obligaciones financieras dolarizadas o para la compra de maquinaria e insumos para la nueva cosecha.

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