TURBULENCIA EN EL MERCADO

El mercado ya está en modo electoral y las acciones argentinas caen a pesar de los excelentes balances

Las acciones reflejan un valor muy inferior al que deberían tener las compañías de acuerdo con sus ganancias. La explicación: el mercado se adelanta a 2027
Por Fernando Gutiérrez
ECONOMÍA - 14 de Agosto, 2026

El mercado bursátil tiene miedo al riesgo político -concretamente, a que el año próximo perda Javier Milei y haya un regreso a medidas intervencionistas- y por eso está "castigando" las acciones de empresas argentinas, que siguen mostrando bajos precios a pesar de los buenos balances.

Esa es la conclusión a la que están llegando analistas del mercado financiero, tras la última temporada de balances, que mostraron niveles importantes de incremento en la facturación y en las ganancias netas, sobre todo en los sectores "estrella" de la economía, como la energía.

En una situación "normal", esos números positivos habrían disparado una ola de compras en la bolsa de valores, con mejoras de las cotizaciones de las grandes empresas petroleras y gasíferas. Sin embargo, no ocurrió, y en varias jornadas predominó el color rojo de las pérdidas.

¿Qué tan grave es la situación? Hay acciones que se están cotizando un tercio por debajo de lo que sería su precio teórico.

Los expertos explican que habitualmente se considera un "precio equilibrado" para una empresa es un valor de seis veces las ganancias brutas -el Ebitda, como le llaman en la jerga contable, que mide las utilidades antes de intereses e impuestos-. Sin embargo, hay empresas grandes que, tras excelentes balances y anuncios de proyectos de inversión, están valuadas poco más de tres veces el Ebitda.

En algunos sectores, como el de servicios públicos, el riesgo político es evidente, y se llama tarifas, un tema de alta sensibilidad en la agenda nacional. "En este tipo de empresas, la actualización de los cuadros tarifarios es sumamente relevante para sus márgenes de rentabilidad", observa Milo Farro, analista de Rava Bursátil.

Vuelve al mercado el fantasma de 2019

Lo cierto es que, en este momento, los operadores del mercado miran las encuestas electorales tanto o más que los balances de las empresas.

Están circulando gráficos de series históricas, que comparan el momento actual con los de turbulencias financieras recientes vinculados a crisis políticas. Es lo que lleva a varios analistas a afirmar que "se adelantó el 2027" y que las valuaciones de las acciones están siendo impactadas por los posibles escenarios electorales antes que por la salud financiera de las empresas.

El hecho de que, además, el Merval vaya a contramano de las bolsas de la región -que están subiendo- exacerba esa sensación de que hay un factor de política doméstica interfiriendo en las cotizaciones, dado que un mercado pequeño como el argentino suele seguir la tendencia global. Sin embargo, se está viviendo un escepticismo difícil de explicar sólo con "fundamentals".

"Siempre pueden incorporarse nuevas malas noticias o expectativas. Pero el mercado tiene metido un escenario malo para la pre elección 27. No llega caro, como en 2019", observa Leonardo Chialva, economista jefe de Delphos Investments. Su comparación alude a lo ocurrido en el último año de la gestión de Mauricio Macri, cuando una inesperada derrota oficialista en las PASO motivó un derrumbe del mercado.

El analista recuerda que las acciones de bancos argentinos se valuaban a 1,9 veces el Ebitda, mientras que cayeron a 1,2 tras el domingo de las PASO. En comparación con los bancos de otros países de la región, la valuación pre electoral era un 13% superior para los argentinos, y pasó a un 30% inferior. ¿Cómo cotizan hoy esas mismas acciones? A 1,2x, es decir aproximadamente el mismo nivel al que cayeron luego de la derrota de Macri.

Un mercado a la defensiva

Es en base a estos números que los economistas interpretan que el mercado prefiere "curarse en salud" ahora mismo, y dar ya por descontado un mal resultado electoral. A diferencia de lo ocurrido en 2019, ahora los inversores prefieren mantener la cautela antes que hacer una apuesta que pueda salir cara. Según la descripción de Chialva, en 2019, los inversores "estaban todos adentro y en modo negación de la realidad".

¿Qué sería un mal resultado electoral en 2027?: no necesariamente la imposibilidad de reelección de Javier Milei, sino la percepción de un regreso del populismo, que pueda dar marcha atrás con reformas estructurales y aplicar restricciones, cepos y congelamientos tarifarios. De momento, cualquier candidato peronista parece entrar en esa descripción.

De hecho, hay economistas que dicen que no es necesario ir tan lejos como 2019 para ver el efecto político sobre el mercado bursátil. Destacan que la victoria de Axel Kicillof en la elección provincial de septiembre 2025 fue el disparador para una caída de 50% en acciones de empresas líderes, sobre todo los bancos.

En aquel momento, los inversores daban por descontado un mal resultado para Milei en las legislativas nacionales de octubre, y las valuaciones estaban acorde a un escenario de turbulencia cambiaria y falta de avance en la agenda de reformas. Claro que hubo un rebote post victoria oficialista, pero la incertidumbre política tras el escándalo Adorni y los últimos traspiés de Milei en el Congreso determinaron que otra vez los inversores pasaran a una actitud defensiva.

Pese a los buenos balances, caen las acciones

En realidad, lo llamativo no es tanto que las acciones caigan ante una situación de incertidumbre electoral. Lo que sí es raro es que esto ocurra en un momento de euforia para el universo corporativo, que está viendo números excepcionales.

YPF, por caso, presentó un balance trimestral que arroja ganancias brutas por u$s2.804. Esto implica una suba de 149% interanual, gracias a los niveles récord de refinación, y el empuje de los precios internacionales. Tuvo un flujo de caja libre de u$s824 millones, lo que implica un nivel de apalancamiento mínimo en más de una década.

Aun así, su valuación de mercado está por debajo de lo que los analistas creen que podría llegar la compañía. Concretamente, el potencial de suba de la empresa se estima en 43% respecto de su precio actual.

Milo Farro, de Rava Bursátil, destaca que YPF llegará a un nivel de producción de 250.000 barriles diarios hacia fin de año, y que los niveles de inversión en Vaca Muerta hacen que esa dinámica sea sostenible. "En este escenario, seguimos viendo valor en YPF a mediano y largo plazo", indica.

Pero, a la hora de señalar una empresa particularmente subvaluada, destaca el caso de Pampa Energía. "Es un buen ejemplo: el crecimiento de la producción de hidrocarburos, especialmente en Rincón de Aranda, mejoró significativamente su capacidad de generación de Ebitda", observa.

La firma está en plena expansión operativa en producción petrolera, y en su último balance, reportó ventas por u$s746 millones, con ganancias brutas de u$s415 millones -lo que implica una suba anual de 75%-.  Sin embargo, su valuación bursátil ronda apenas un múltiplo de 3,9 veces su ganancia bruta, a pesar de que participa en proyectos que triplican su valor de mercado, en petróleo, urea y en la planta de licuación de gas.

Y la tónica es la misma en empresas como Edenor, Transener, TGS, TGN, Central Puerto, Ternium, Mirgor y Telecom.

"Súper distribuidora de luz y gas", titula el informe del grupo SBS sobre el balance de Edenor. Y destaca que, al tiempo que se actualizaron las tarifas, hubo una caída de 15,8% en los gastos de transmisión y distribución.

En la misma línea, dice SBS sobre Tecpetrol: "Se afianza, innova y apuesta en Vaca Muerta". Y destaca el aumento de 60% interanual en las ganancias brutas.

Pero las buenas noticias no se limitan al sector energético. También surgen datos positivos del sector financiero, como se puede inferir del balance de Banco Supervielle. "¿La mora pega la vuelta?", se pregunta SBS, tras observar que el margen financiero neto tuvo una mejora de 8,3% respecto del trimestre previo y que el cargo por incobrabilidad se redujo un 5,8%.

Más caída, ¿y luego el rebote?

¿Qué puede ocurrir en los próximos meses? La mala noticia es que, antes de que se produzca un rebote, aún queda margen para la pérdida de valor.

El analista Gustavo Neffa, director de la consultora Research for Traders, es otro de los que mira tanto las encuestas de intención de voto como los balances de las empresas. El hecho de que La Libertad Avanza haya reducido su ventaja a apenas dos puntos -hace dos meses era de 10 puntos-, según su visión, es lo que justifica que el mercado siga "lateralizando" y hasta bajando el precio de las compañías argentinas.

"La pregunta básica es el año que viene quién va a estar conduciendo los destinos del país. Y los mercados se adelantan. De todas maneras, todavía no está reflejado todo el riesgo político, hay margen para que la caída sea mayor a medida que nos acerquemos a la elección y las encuestas le den mal al gobierno", argumenta el experto.

Según Neffa, el riesgo concreto que el mercado percibe para sectores regulados, como el energético, es que un cambio de gobierno pueda implicar cupos de exportación o precios máximos para el combustible del mercado doméstico, como ya se aplicó en el pasado reciente.

"Pero, además, se está considerando un riesgo a nivel macro, porque es seguro que el índice de riesgo país saltaría. Y eso significa un spread mayor para salir al mercado a renovar la deuda, o sea que las empresas endeudadas van a tener un costo financiero mucho más alto. Y hay ciertos proyectos de inversión que, con un riesgo país encima de 600 puntos, se tornarían inviables. Entonces muchos de los proyectos del RIGI podrían no ver la luz", agrega el analista.

Este último punto resulta clave, teniendo en cuenta que hay inversiones aprobadas por un monto de u$s46.700 millones, de los cuales hasta ahora sólo ingresó una cifra inferior a u$s1.500 millones.

 

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