Con guiño de Bessent, Caputo responde a economistas que niegan la "bazuka de dólares"
Puntos importantes
Algo opacada por la elección brasileña, hubo otra noticia desde el exterior que puede influir aun más en la campaña electoral argentina de 2027: el secretario del US Treasury, Scott Bessent, afirmó que está dispuesto a disponer un salvataje financiero si Javier Milei se encontrara en problemas, tal como le ocurrió en la previa de las legislativas 2025.
Para Milei, esto es mucho más que la confirmación de la buena sintonía con el gobierno Trump: es un desmentido ante la ola de dudas que estaba generando su promesa de contar con "una bazooka de dólares" para mantener la estabilidad en el año electoral.
Desde que Milei y el ministro de Economía, Toto Caputo, plantearon que la gran diferencia entre la legislativa y la presidencial será que ahora no habrá chances de una corrida cambiaria porque el gobierno tendrá un blindaje contra un ataque especulativo contra el peso, hubo un coro de voces escépticas.
Para empezar, porque los últimos números de compra de dólares por parte de los pequeños ahorristas hacen pensar que será difícil de evitar una masiva dolarización de carteras en los meses previos a la elección. Esa ha sido la tónica histórica y, después de todo, es el propio gobierno el que agita el fantasma del "riesgo kuka" cada vez que debe explicar por qué Argentina fue más castigada que el resto de la región por la suba en el índice de riesgo país y el desplome de los bonos de deuda soberana.
Caputo hace un argumento que los economistas no terminan de aceptar como válido: que hay temor en el mercado financiero -algo que se puede cuantificar en la "tasa forward" entre los bonos que vencen antes y después de la elección- pero que se trata de un temor exagerado por los inversores. Y que, dada la fortaleza del Banco Central y el superávit de la cuenta corriente, los pequeños ahorristas no tendrán la misma actitud del año pasado, cuando se dolarizaron en una magnitud equivalente a casi la mitad de la base monetaria.
Sin embargo, las cifras de compras de dólares en las ventanillas de los bancos están mostrando otra cosa, al punto que lo que creen los economistas es que, lejos de haber menguado el apetito dolarizador, se adelantó un año al momento esperado.
Además, varios analistas sostienen que el año próximo no sólo no habrá mayor fortaleza cambiaria, sino que hasta podría percibirse debilidad por falta de apoyo externo. Su argumento es que Trump dejó en claro que sólo tiene sentido ayudar a Argentina en la medida en que sirva para garantizar la reelección de Milei, y eso generaba la incertidumbre sobre qué decisión se tomaría en Washington si se percibiera una probabilidad alta de que la oposición pudiera imponerse.
De cuánto es la "bazuka de dólares"
Pero, sobre todo, lo que generó dudas fue la cuenta que hicieron Milei y Caputo para afirmar que habrá dólares de sobra en caso de que haya inquietud del mercado o un intento desestabilizador.
Esa cuenta se compone de recursos propios y también, en caso de que no alcance, de fuentes de ayuda externa, principalmente los swaps con Estados Unidos y China.
Caputo argumenta que habrá un refuerzo en la posición de reservas del Banco Central. Y que eso ocurrirá gracias a un inédito superávit en la cuenta corriente. El cálculo oficial fue presentado en el proyecto de ley de presupuesto 2027, donde se prevé una entrada de u$s133.984 millones y una salida de u$s118.424 millones, lo que deja un saldo positivo de u$s15.560 millones.
Estos números no deben ser confundidos con la balanza comercial -que únicamente tiene en cuenta los bienes que llegan y se van dentro de los containers- sino que, además, considera el intercambio de servicios -lo que incluye a rubros como el turismo, los servicios profesionales en el exterior y las compras online de productos o contenidos de entretenimiento digital-.
Dado que la cuenta de servicios registra un crónico déficit -un promedio cercano a u$s800 millones en los últimos 12 meses-, entonces se requiere que en la balanza comercial de bienes haya un superávit muy holgado, en torno a u$s25.000 millones, para poder compensar esa salida de dólares.
Los swaps, en el foco del debate
Pero Caputo, que públicamente sigue negando que el año próximo se repita un escenario de dolarización masiva, dijo que, por las dudas de que ocurra algo imprevisto, tiene preparadas armas para defenderse.
Del lado del Banco Central, se llegará al año electoral con capacidad para poner contratos en el mercado de futuros por casi el total del cupo legal de u$s9.000 millones. Se trata de contratos a pagar en pesos, pero que tienen en la práctica el efecto de vender dólares, porque funcionan como un "seguro anti devaluación" para los inversores.
Además, el BCRA cuenta con títulos líquidos que también inciden en la cotización cambiaria, como los bonos dólar linked, emitidos por el Tesoro. Y en las últimas semanas demostró que con su intervención -vendiendo estos títulos en el mercado secundario- puede contener las presiones alcistas.
Pero, sobre todo, lo que el gobierno sigue exhibiendo como certificado de fortaleza es la posibilidad de activar los swaps con el Tesoro estadounidense y con el Banco Popular de China. En teoría, implicaría un refuerzo por otros u$s40.000 millones.
Pero es ahí donde surgió el problema. Varios economistas pusieron en duda la confiabilidad del "blindaje" de dólares que plantea el gobierno para 2027.
Por caso, Marina dal Poggetto, directora de Eco Go , sostiene en su reporte que los u$s75.000 millones a los que alude el gobierno para destacar su fortaleza ante eventuales corridas cambiarias no son tales. Afirma que el gobierno sobreestima los ingresos, tanto en lo que respecta al saldo de cuenta corriente, como en la disponibilidad de asistencia externa en forma de swaps con Estados Unidos y China -que podrían aportar, respectivamente, u$s9.000 millones y u$s8.000 millones, dado que hay tramos ya usados-.
Además, afirma que el solo hecho de que el gobierno haga alarde de su disposición a usar en su totalidad esos swaps puede tener un efecto inverso al buscado, acelerando la venta de activos frente a la incertidumbre electoral en 2027.
Otros economistas tienen algunos matices en los números, pero concuerdan respecto de que luce exagerada la cifra de u$s75.000 millones. Y, sobre todo, lo que se planteó como el principal interrogante es si en Estados Unidos sigue habiendo margen político para una operación masiva de rescate al peso argentino, luego de las críticas hechas por un salvataje al Banco de Japón.
Tanto es así que un ex presidente del BCRA, Martín Redrado, le sugirió a Caputo que le pidiera a su colega Bessent una declaración pública que confirmara la voluntad de ayuda financiera.
El amigo americano
Y, sin necesidad de que Caputo lo llamara, el secretario Bessent volvió a ser determinante para cambiar el humor del mercado. En una entrevista donde comentó la situación geopolítica del hemisferio, el funcionario fue explícito al describir la concepción estratégica de la administración Trump: se considera a la política monetaria parte de la política de defensa nacional estadounidense.
Y puso como ejemplo a la asistencia brindada a Argentina en 2025. Esa ayuda a Milei tras el "ataque especulativo de la oposición" fue una decisión que redundó en un doble beneficio para Estados Unidos: sostuvo a un aliado fundamental en el cono sur, y además logró una ganancia económica por su apuesta al fortalecimiento del peso argentino.
Bessent prometió que esa situación se repetirá si hay necesidad. Y Caputo lo festejó, porque le dio el pie para responderles a los economistas que dudan de la fortaleza del "blindaje".
"Parece como si Scott hubiera escuchado a Redrado, porque aclaró la situación en una entrevista, por si alguien tenía alguna duda", dijo el ministro en el programa de streaming oficialista conducido por el "Gordo Dan".
Según Caputo, las declaraciones de Bessent echan por tierra con las especulaciones de que el swap quedaría inhabilitado si el partido Republicano perdiera las elecciones legislativas.
Y también contestó respecto de las dudas sobre el swap con China: "Hay una parte que es de libre disponibilidad, así que podríamos usar lo que quisiéramos; entiendo que a alguno le parezca raro, pero estas son las cosas que pasan cuando hacés las cosas bien y ganás este nivel de confianza".
Lo cierto es que, en las últimas jornadas, el mercado financiero vivió un clima de desahogo: tras varias semanas difíciles, hubo una caída del riesgo país hasta el nivel de 575 puntos y una suba generalizada de acciones y bonos.
Los analistas debaten si el mérito debe atribuirse al "efecto Bolsonaro" que contagió a la región, o si más bien es la respuesta a la señal enviada por Bessent Scott. En todo caso, Milei y Caputo encontraron una tregua en medio de los malos indicadores de actividad.