AHORRO EN LA CRISIS

Cada vez más ahorristas eligen plazos fijos UVA: por qué ahora ganan atractivo

En una economía marcada por el cepo al dólar, muchos argentinos se preguntan cómo preservar el valor de sus ahorros. ¿El plazo fijo UVA es la respuesta?
FINANZAS - 21 de Diciembre, 2020

Las señales de recalentamiento de la inflación desde octubre pasado fueron percibidas por los ahorristas. De hecho, esto generó que muchos vean como mejor alternativa para sus pesos a los plazos fijos UVA. Es decir, aquellos que tienen un plazo mínimo de colocación de tres meses y que ajustan en base al índice CER de precios.

En síntesis, tomando como parámetro los primeros 11 días de octubre y el mismo lapso de diciembre, el stock de esta alternativa de inversión llegó a aumentar hasta 9% respecto al mes anterior.

Así se muestran como un refugio ante la baja tasa que pagan los plazos fijos tradicionales, que hoy abonan 3,08% mensual (37% anual), un nivel que se encuentra por debajo del 3,2% de inflación que según datos del Indec hubo en noviembre, y de la estimada alza de 4% que se proyecta para el actual diciembre.

"Los depósitos a plazo del sector privado en pesos no atraviesan su mejor momento. Las estadísticas de esta primera parte de diciembre reflejan que los depositantes ´escapan´ a este tipo de colocaciones considerando que las tasas que pueden obtener resultan inferiores a las expectativas de crecimiento de los precios internos que, a posteriori, fueron convalidados por las estadísticas oficiales", dice a iProfesional Andrés Méndez, economista de AMF Economía.

Y agrega: "Si consideramos los promedios de plazo fijo acumulados en los primeros 11 días de cada mes, los de noviembre resultaron inferiores a los de octubre y los del mes en curso son superados por los de ambas mediciones".

En concreto, desde septiembre pasado, a partir de las medidas cambiarias adoptadas al promediar el mes por el Gobierno de incrementar el cepo cambiario, los depositantes en pesos comenzaron a salir de los plazos fijos tradicionales o, en su defecto, a posicionarse en depósitos a plazo indexados.

Así, el promedio diario de colocaciones de plazos fijos de los primeros 11 días de cada mes, según detalla AMF en base a datos depurados, cayó de forma notoria:

  • En octubre había en colocaciones 1.957.930 millones (1,957 billones) de pesos.
  • En noviembre, cayó en el mismo plazo a $1.939.040 millones.
  • Y en diciembre, el promedio diario se desplomó a 1.925.623 millones de pesos.

Por lo tanto, los plazos fijos retrocedieron en su stock desde octubre hasta ahora alrededor de $32.000 millones en promedio por día.

"La ´tormenta perfecta´ que ocasionaron aquellas disposiciones cambiarias potenció las expectativas de mayor aumento de precios, algo que se correspondió con la evolución ascendente del IPC núcleo", argumenta Méndez.

En este contexto, el rendimiento de los depósitos a plazo fijo, que en septiembre había superado a la inflación, se tornó negativo a partir de octubre, cuando el incremento de precios saltó a 3,8% durante ese mes.

"El rendimiento de todas las variantes de depósitos a plazo, aún las nominadas en UVAs, pierden frente a la aceleración del IPC núcleo", acota el economista de AMF.

El stock diario de los plazos fijos UVA sube en los últimos meses como resguardo por la aceleración de la inflación.

Depósitos UVA suben su stock

La pregunta que surge en estos momentos es por qué están emergiendo los depósitos en UVA como resguardo de los depositantes.

La respuesta la brinda Méndez: "Básicamente, porque es el rendimiento que más se acerca frente al aumento del IPC núcleo".

Igualmente, cabe aclarar que el stock de plazo fijo UVA es muy inferior respecto al de los tradicionales.

De hecho, hoy apenas representan unos $40.000 millones diarios, y han subido hasta el momento en el mes alrededor de $3.000 millones diarios en comparación a noviembre, como forma de refugio de los ahorristas por las expectativas de aumento de inflación.

Desde los números, el economista grafica que un depositante que hubiera mantenido una colocación a plazo tradicional durante el trimestre en curso, habrá perdido al finalizar diciembre algo más del 2% del capital que poseía a principios de octubre.

Es decir, "a pesar de haber agregado suculentos rendimientos nominales, dispondría en términos reales de una menor cantidad de fondos", sostiene Méndez.

Para agregar que este deterioro sería neutralizado, en gran medida, por las colocaciones en UVA que, si bien no llegaron a "empatar" a la inflación por la aceleración del crecimiento de los precios internos, "tienden a equipararla".

Por eso, los economistas consideran que frente a la falta de respuesta de la política monetaria para resguardar el valor de los fondos colocados a tasa fija, los depósitos indexados surgen como un refugio que, no obstante, acredita "cierto rezago" frente a la aceleración inflacionaria.

Es decir, "corre a los precios desde atrás y esto se advierte en los rendimientos mensuales", dice Méndez.

Ante una estrategia cambiaria que empezó a acelerar la inflación, lo que resultó claro es que si en una primera instancia los depositantes se volcaron con mayor intensidad a los depósitos nominados en UVA por ese tema, luego se fue acelerando esta tendencia.

En la actualidad, a partir de la difusión en noviembre de los precios al consumidor de octubre pasado, que convalidó la fuerte suba de precios, "existe en el depositante la convicción de que la colocación en UVA preserva el poder adquisitivo de sus ahorros, algo que definitivamente escapa a un depósito a plazo nominado a tasa fija", resume el experto.

La inflación en alza genera que algunos ahorristas se escapen de los plazos fijos tradicionales hacia las UVA, aunque su volumen es acotado.

Estrategia del Banco Central

Ahora, el interrogante que surge entre los economistas es si existe una conducta deliberada del Banco Central, para que este subsegmento (las colocaciones en UVA) de los depósitos a plazo en pesos gane atractivo.

O bien, si por el contrario, este "accidente" que representan las tasas negativas para el ahorrista constituyen un instrumento para acelerar la recuperación de la actividad económica tras el fuerte impacto del aislamiento sanitario en el nivel de actividad.

"Las expectativas para el próximo ejercicio no permiten avizorar un cambio en la tendencia observada en esta última parte del año. Por un lado, el crecimiento de los precios internos (una vez superado el ciclo recesivo) ´gozará de buena salud´, tal como lo está manifestando en el presente", concluye Méndez.

Paralelamente, este analista no advierte, en esta fase ascendente del ciclo económico, que el Banco Central apunte a elevar significativamente las tasas de referencia, más allá de "algunos retoques cosméticos".

En consecuencia, llega a la conclusión que el plazo fijo tradicional no podrá luchar de igual a igual con el alza de los precios internos tal como lo hizo en buena parte de 2020, ante un entorno recesivo.

De esta forma, considera que los activos indexados, como es el caso de las colocaciones nominadas en UVA, "acrecentarán su protagonismo como una forma de equiparar al IPC Nacional, y así evitar la licuación del capital que propone la actual estrategia monetaria para las colocaciones tradicionales".-

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