Milei vinculó al capitalismo con Dios y los Diez Mandamientos en Nueva York
La defensa del capitalismo fue uno de los ejes del discurso que Javier Milei pronunció este martes durante su visita a la institución educativa Yeshiva Darchei Torah, en Nueva York. El Presidente aprovechó el encuentro, realizado durante su gira por Estados Unidos, para desarrollar una interpretación económica a partir de distintos pasajes de la Biblia.
La actividad también tuvo un componente institucional: Milei recibió el Premio Ohev Yisrael, una distinción otorgada por su respaldo a Israel y por su vínculo con la comunidad judía.
Su exposición estuvo además vinculada con el contenido de su próximo libro, La moral como política de estado. Allí, según adelantó, plantea una relación entre los principios religiosos, el orden moral y el funcionamiento del sistema capitalista.
La explicación de Milei sobre el origen del capitalismo
Una de las ideas centrales de la exposición fue que el capitalismo aparece, en su interpretación, como una respuesta al escenario posterior a la caída del hombre: "... es el sistema que Dios preparó a través de una ley para que después de la caída, el trabajo continuara".
Para introducir ese planteo, el mandatario tomó como referencia el comienzo de la Biblia. En particular, destacó que la Torá presenta primero la creación y no una serie de prohibiciones.
"La Torá no abre con una discusión ni con un mandamiento, abre con una creación. Y en esa creación está todo lo que necesitamos saber sobre la condición humana y sobre el orden que Dios imaginó para ella", explicó.
Milei también relacionó esa concepción con la libertad de las personas y de los pueblos. Al recordar el relato de Adán, Eva y la serpiente, sostuvo que la posibilidad de elegir implica también la posibilidad de apartarse de determinados mandatos.
"Los pueblos que son libres de elegir su destino pueden tomar la decisión de ir en contra de los mandatos divinos, que no son otra cosa que los derechos a la vida, la libertad y la propiedad".
Después de esa elección, planteó, aparece un escenario marcado por nuevas dificultades. "Y así, si lo va en contra, lo pierden todo", advirtió.
El Presidente resumió esa interpretación mediante una comparación entre el relato bíblico y su visión sobre las sociedades que abandonan los principios de la libertad.
"Cualquier similitud con lo que ocurre cuando una sociedad se aparta de las ideas de la libertad no es una coincidencia. Así, la situación de la caída del hombre se caracteriza por el mismo mandato de producir y crecer, pero ahora con escasez. Con esfuerzo, con límite y con incertidumbre", explicó.
Qué lugar ocupan los Diez Mandamientos
Milei trasladó luego su argumento desde el relato de la creación hacia las reglas que, según su interpretación, permiten sostener el orden social y económico.
El mandatario presentó los Diez Mandamientos como un sistema moral anterior a la existencia de las estructuras políticas y económicas modernas. Por eso afirmó que allí pueden encontrarse principios que considera indispensables para el capitalismo.
En sus palabras, se trata de "el orden moral que el creador estableció antes de que existiera cualquier estado o cualquier mercado". Y agregó que en esas normas "se encuentran descritas las condiciones que el capitalismo necesita para funcionar".
Para explicar esa relación, volvió sobre la idea de libertad que, según su lectura, aparece desde el comienzo de los textos sagrados. Los textos "comienzan con la declaración de la libertad".
"Dios no elige comenzar con una prohibición, sino que arranca con un acto de liberación. Se presenta como el que rompe cadenas, como el que saca al hombre la esclavitud. Y ese es el fundamento de todo lo que sigue", sostuvo.
Vida, propiedad y contratos
A partir de distintos mandamientos, el Presidente construyó ejemplos para explicar cómo los principios religiosos se vincularían con los derechos económicos.
El quinto mandamiento, "No matarás", fue presentado como una garantía básica para cualquier proyecto individual. Milei lo definió como "la defensa absoluta del derecho a la vida" y sostuvo: "Sin ese derecho no hay proyecto de vida posible, no hay propiedad que valga, no hay contrato que tenga sentido".
La propiedad privada apareció como otro de los pilares de su explicación. Para desarrollarlo, tomó el séptimo mandamiento, "No robarás".
"Sin propiedad privada no hay mercado. Si el fruto de mi trabajo puede ser confiscado por otros, ya sea un ladrón o un Estado que redistribuye por la fuerza, desaparece el incentivo a producir", afirmó.
El razonamiento también alcanzó a las relaciones contractuales. Al referirse a la prohibición de dar falso testimonio, Milei sostuvo que "sin verdad, en el contrato no hay trato posible".
En el mismo tramo de su discurso mencionó "no codiciarás (bienes ajenos)" y vinculó esa norma con la convivencia entre las personas. "Sin respeto por lo ajeno no hay convivencia pacífica", apuntó.
La respuesta de Milei a las críticas al capitalismo
El Presidente también cuestionó la caracterización del capitalismo como un sistema impulsado por la avaricia. Su argumento fue que la propiedad, la libertad y el respeto por los bienes ajenos forman parte de una concepción moral más amplia.
"Usualmente, se denuesta el capitalismo como un sistema basado en la avaricia, pero eso no puede estar más lejos de la realidad. El capitalismo es un sistema basado en el amor al bien, en el derecho a la propiedad, tanto propia como ajena, y en la fe en que ese derecho sagrado no puede ser violentado ni siquiera por el soberano. Esa es su verdadera esencia", consideró.
En ese marco, retomó la relación entre los mandamientos y el orden económico que había planteado durante su exposición. "El hombre descubrió todo esto al obedecer los Diez mandamientos, que son el orden moral que el creador estableció antes de que existiera cualquier estado o cualquier mercado".
El adelanto de su próximo libro
El discurso en Yeshiva Darchei Torah también sirvió a Milei para anticipar parte de la mirada que desarrolla en La moral como política de estado. Antes de avanzar sobre los mandamientos, el mandatario había recurrido al epílogo de esa futura publicación, donde define al capitalismo como "la divina maquinaria del paraíso".
La idea atraviesa buena parte de su exposición: la libertad, el derecho a la vida, la propiedad y determinadas reglas de convivencia son presentados como elementos que, desde su perspectiva, permiten entender tanto el orden moral como el funcionamiento del mercado.
En ese sentido, el Presidente cerró su argumento volviendo sobre la misma premisa con la que vinculó religión y economía: la continuidad del trabajo después de la caída y el papel del capitalismo dentro de ese escenario.
"El capitalismo es el sistema que Dios preparó a través de una ley para que después de la caída el trabajo continuara". Y cerró: "Dios no nos abandonó, nunca nos abandonó, incluso aun cuando fuéramos contra él, siempre nos dejó una puerta abierta para volver a su reino".