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El riesgo de una nueva frustración: expertos creen que el "arancel cero" no hará caer los precios de las computadoras
21-02-2017 Comenzó la cuenta regresiva para que entre en vigor el plan que busca abaratar notebooks, tablets y PC. La iniciativa apunta a equiparar a la Argentina con Chile y desalentar la oleada de turistas que cruza la frontera para hacer shopping. Por qué empresarios se muestran entre cautos y pesimistas 
Por Juan Diego Wasilevsky
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Arrancó el operativo “computadoras baratas”.

El Gobierno acaba de dar el primer paso con la eliminación del arancel del 12% para la importación de componentes para el armado de notebooks y tablets (medida que rige desde hoy).

Confirmó además que, a partir del 1 de abril, quedará sin efecto el arancel del 35% para el ingreso de portátiles y computadoras de escritorio. 

La decisión tiene como objetivo, tal como destacan desde el Ministerio de Producción y la Secretaría de Comercio, propiciar una baja de los precios de estos dispositivos informáticos en el mercado doméstico y “desactivar” la oleada de argentinos que cruzan la frontera para adquirir tecnología barata en los comercios de Chile

“Nuestro norte es la competitividad. La Argentina es el país de la región donde las computadoras son más caras por falta de competencia. Ese sobrecosto lo pagan todos los ciudadanos. El Estado tiene la responsabilidad de que la tecnología sea accesible a quienes dan empleo”, afirmaba el secretario de Comercio, Miguel Braun, apenas se dio a conocer la medida. 

Entre las voces oficiales, este lunes se sumó la del secretario de Emprendedores y PyMEs, Mariano Mayer, quien destacó que la Argentina es la nación más costosa del "vecindario" para hacerse de estos productos y "esto representó una dificultad muy grande para quienes no tenían la posibilidad de viajar al exterior”.

Según datos del Ministerio de Producción, una computadora cuesta en la Argentina un 175% más que en los Estados Unidos, un 80% más que en Colombia y está un 50% por encima de los niveles de Chile

El país trasandino es tomado como ejemplo y es el que está marcando la pauta en la cartera que conduce Francisco Cabrera. 

Chile tiene firmado un Tratado de Libre Comercio con China –principal exportador mundial de computadoras- desde el año 2005. Gracias a este pacto, los equipos informáticos ingresan desde hace más de una década con arancel del 0%

Así las cosas, con la quita de esta barrera arancelaria que propicia el macrismo, sumado a la mayor apertura del mercado –que favorecería la competencia-, el objetivo es igualar los valores con los de la nación vecina y así intentar frenar un poco la oleada de argentinos que cada año cruza la frontera para hacer shopping y que este verano alcanzó un nuevo récord histórico. 

Sin embargo, el gran interrogante que se plantean tanto consumidores como expertos es si esta medida del Gobierno terminará traduciéndose en un beneficio directo en los bolsillos y si efectivamente, a partir de abril, un dispositivo electrónico costará lo mismo en un comercio de la Argentina que en uno de Chile.

Las dudas que rodean a este plan “computadoras baratas” están sustentadas en la experiencia más agria que dulce que dejó “Precios Transparentes”: apenas se implementó, los importes por pagosal contado apenas bajaron, mientras que los pagos en cuotas se encarecieron en una proporción mayor. 

Dudan del éxito de la medida oficial
Faltando poco más de un mes para que entre en vigencia la medida, entre empresarios y expertos en comercio exterior, está consolidándose el consenso de que el objetivo oficial, que es el de bajar los valores de las computadoras hasta equipararlos con los vigentes en el país vecino, no llegaría a materializarse

En este sentido, advierten sobre una cuestión básica: el arancel del 35% es apenas un componente del precio de venta al público. 

“La carga arancelaria explica apenas entre el 10% y el 12% del valor final de una notebook, una tablet o una PC. Básicamente porque ese 35% se aplica sobre el precio de importación, sin considerar el IVA, ingresos brutos o márgenes”, señala un reconocido consultor del mercado informático.

“Para nacionalizar una computadora y luego ponerla en la estantería de un comercio luego hay que sumar costos logísticos, de distribución y financieros, además de la carga impositiva y la rentabilidad. Por eso no hay que ilusionarse con una baja del 35% en los valores de los productos importados”, agrega el experto.

"Con suerte se verá una reducción del 10% al 12%" apunta. 

En paralelo, el representante para América Latina de la fabricante de motherboard ASrock, Hernán Chapitel, se mostró un poco más optimista pero igualmente planteó un escenario que está lejos del que propone el Gobierno. 

De acuerdo con el directivo, la eliminación de los aranceles a la importación de computadoras, que en los papeles es del 35%, generará una baja al consumidor que será unos 15 puntos menor. Es decir, del orden del 20%

Según Chapitel, “Argentina quiere tener los precios de Chile, pero recién dio el primer paso; todavía hay una carga tributaria demasiado fuerte sobre los equipos, aunque sean importados”.

¿Y si los precios… suben? 
En medio de esta “guerra de números”, el presidente de una empresa que produce notebooks para el plan Conectar Igualdad y que pidió estricto off the record, trazó un diagnóstico inquietante y que va en contra de las estimaciones oficiales: prevé que los valores no sólo no bajarán, sino que podrían subir hasta un 10% en el corto plazo. 

“Estamos viendo en la actualidad un mercado altamente distorsionado: en 2016 la venta de computadoras y tablets cayó. Y en la última parte del año, cuando el Gobierno dio a conocer su plan de rebaja de aranceles, la demanda directamente se desplomó”, sostuvo el directivo. 

“Entre noviembre y diciembre se frenó tanto la comercialización y se produjo una acumulación de stocks en fabricantes, mayoristas y retailers de tal magnitud, que el mercado no tuvo más remedio que asimilar de antemano la quita de aranceles del 35%, a costa de una menor rentabilidad”, agregó. 

Así las cosas, bajo su óptica, la cadena comercial ya está operando, de hecho, como si hubiese arancel del 0%

Datos de la Secretaría de Transformación Productiva, en base a información recabada por la consultora Elypsis, no hacen más que ratificar esta situación: el propio Gobierno reconoce que, por el anticipo de esta medida en noviembre, “hoy una notebook ya está un 27% más barata que el promedio de los primeros cuatro meses de 2016 y un 29% más económica que el precio máximo alcanzado en 2016”. 

Cabe destacar que dicho informe se realizó sobre un muestreo de 920 modelos de computadoras, con más de 16.000 observaciones, desde el 25 de mayo de 2015 al 10 de febrero de 2017.

Ahora bien, el directivo consultado por iProfesional plantea un tema no menor: “Esta reducción fue forzada porque el parate en las ventas fue enorme. El precio promedio que tienen los dispositivos actualmente no se va a poder mantener por mucho más tiempo porque la realidad es que la cadena está perdiendo plata con estos aparatos”. 

El problema es que, según advierte el empresario, "cuando lleguen los nuevos equipos y la demanda se vaya activando conforme se recupere el poder adquisitivo, no deberíamos sorprendernos de que los precio de las computadoras no sólo no caigan, sino que suban en el corto plazo”. 

Pese a la reciente baja, Argentina sigue siendo cara
Hay otro dato que va a contramano del relato oficial: a pesar de la sobreoferta en la plaza doméstica y la reducción de los precios, los valores de la tecnología en la Argentina, en dólares, siguen estando muy por encima de los de Chile

Un relevamiento realizado por iProfesional pone de manifiesto que notebooks, computadoras de escritorio y tablets pueden costar hasta un 85% más en las cadenas locales más reconocidas del país que en comercios de la nación vecina como Ripley, Falabella o Tiendas París. 

En el caso de una MacBook Air con 128 GB de capacidad, en un local porteño cotiza a u$s2.000, un 84% por encima que en uno de Santiago

En el mejor de los escenarios, incluso suponiendo una baja del 20% -como plantean desde la empresa ASrock-, ese mismo equipo pasaría a cotizar a unos u$s1.600, un gap de casi 50% respecto de Chile. 

Si se considera una notebook marca HP modelo AC101, en los comercios de Buenos Aires cuesta el equivalente a u$s616, un 64% más que en Santiago

Aun suponiendo una reducción del valor local del 20%, pasaría a costar u$s490 en el mercado interno, un 31% más que en Chile. 

Así las cosas, en el escenario que se presentaría como más “optimista” para el Gobierno, tampoco es de esperar una equiparación de precios entre ambos mercados. 

No todo es cuestión de aranceles
Desde CAMOCA –cámara que nuclea a productores locales de electrónica- brindaron un diagnóstico más que elocuente: no es cierto que el hecho de haber tenido producción nacional sirva como argumento para explicar los precios de la tecnología. 

El año pasado, de los 4,3 millones de equipos que ingresaron al circuito comercial, el 61% fueron dispositivos importados, una participación 20 puntos superior que en 2014. 

¿Qué significa esto? Según CAMOCA, que el hecho de que la Argentina haya liderado el año pasado –tal como ocurre desde hace un largo período- el ranking de los países más costosos para adquirir computadoras, no fue consecuencia de que la industria local le haya "cerrado la puerta" a la competencia

Por el contrario: en 2016, apenas el 39% de los equipos comercializados en la plaza doméstica salieron de las líneas de ensamble y con el sello “Made in Argentina”. 

“Esto implica que no se les puede achacar a las empresas que venían ensamblando notebooks y tablets, como era el caso de Banghó, por los altos precios. Porque casi dos tercios de la oferta ya viene de afuera. En la Argentina tenemos un mercado de libre competencia”, señaló el consultor especializado en informática. 

Esto reafirma lo que señalaba Chapitel, respecto de que si el Gobierno pretende tener los mismos valores que en Chile, entonces todavía hay que trabajar en otras variables

Sobre este aspecto, Miguel Ponce, ex subsecretario de Industria, manifestó que “el Ministerio de Producción sólo habla de bajar aranceles pero no planteó una agenda de la competitividad”. 

“No está modificando costos laborales de la cadena logística, no está poniendo el foco en los costos de distribución, ni hablando de bajar otros tributos. Por eso, una vez que se aplique la medida, y conforme la inflación corra por sobre el dólar, los precios internos seguirán moviéndose por encima de los de Chile”, apuntó Ponce. 

Según datos de mercado, los costos para operar un contenedor de 20” en la terminal porteña rondan los u$s1.100, prácticamente el doble que en una terminal chilena

En paralelo, un estudio de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos) reveló que la Argentina tiene la carga impositiva más alta sobre el trabajo formal, que alcanza el 34,6% del salario, mientras que en Chile es del orden del 22,6%

Además, los expertos suman al "menú" que deberán enfrentar tanto importadores como cadenas comerciales las próximas alzas de tarifas, los aumentos de peajes y las paritarias para el personal de transporte y seguridad. 

Frente a este escenario, la visión más "optimista" es que la tecnología bajará no más del 20%.

La "intermedia", que los precios caerán apenas 10%.

En tanto, la "pesimista", que gana cada vez más adeptos, plantea que las bajas ya se dieron y que, en un contexto inflacionario, hay que preparse para futuras subas

Por Juan Diego Wasilevsky - juandiego@iprofesional.com

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