Economía

Inversiones: las reformas que los empresarios piden a Macri para financiar con sus dólares la economía argentina

18-10-2017 En charlas con los funcionarios y en informes reservados de los fondos de inversión quedó en claro cuál es el estado de ánimo de los empresarios: por más que el Gobierno logre un espaldarazo en las elecciones legislativas, consideran que aún no están dadas las condiciones para hundir capital
Por Claudio Zlotnik
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No hay caso, parece que a los inversores nunca les alcanza. Ese es, al menos, el sentimiento que comparten en el equipo económico del Gobierno tras escuchar a empresarios y financistas, locales y del exterior.

La buena onda generada por los "brotes verdes" quedó a un lado luego de que la mayoría de ejecutivos de bancos y fondos de inversión de New York y Londres planteara la necesidad de un ajuste más agresivo de las cuentas públicas.

Ni siquiera la euforia preelectoral que traen las encuestas es capaz de revertir la "amarga" sensación de que vuelve a "correrse el arco" y ahora surge una nueva tanda de exigencias como requisito para que aceleren sus desembolsos.

En Casa Rosada creen que lo que está ocurriendo es la confirmación de lo difícil que es romper con la desconfianza.

- Cuando Macri asumió el poder, se creía que el solo hecho de que llegara un Presidente "market friendly" desataría una lluvia de inversiones. Pero su arribo no fue suficiente.

- Se pensó entonces que la salida del default y el recorte de subsidios a los servicios públicos sí alcanzaría para subir la tasa de inversión, que la gestión anterior había dejado en apenas 16%. Tampoco resultó. 

- Posteriormente, en eventos como el famoso "Mini Davos", se constató que había una exigencia política: el sostenimiento de la gobernabilidad, para lo cual el macrismo tenía que ser capaz de ganar una elección y así confirmar que el populismo quedaba definitivamente atrás.

A partir de entonces, Macri aprovechó cada foro internacional para dar muestras del apoyo popular a su gestión. Y ahora, cuando las urnas finalmente parecen confirmarlo, surge otra agenda de reclamos en la que los inversores piden la concreción de reformas estructurales.

Durante el último viaje de los ministros Nicolás Dujovne (Hacienda) y Luis Caputo (Finanzas) a Washington, se dieron algunos hechos bien ilustrativos de la inquietud que persiste entre los "dueños" de los dólares.

"Llegó el momento de ver para creer. Macri tiene toda nuestra confianza, pero con eso no alcanza", sintetiza un portfolio manager americano, con oficinas en una de las torres más altas de Manhattan y que administra una de las principales carteras de bonos argentinos.

"Al Presidente le servirá ganar las elecciones, pero nosotros queremos ver la tarea cumplida. Tiene que ser capaz de empujar las reformas que necesita la Argentina para poder competir", afirma.

A su lado, otro experimentado asesor añade: "¿Tú crees que Brasil plantea una reforma laboral de semejante magnitud porque le gusta? No, nada de eso. Lo hace porque teme quedar relegado en el proceso de captación de capitales".

El nuevo cuco: el "rojo" de cuenta corriente
Luego de que ocurra la renovación política en el Congreso, el mercado financiero tiene claro hacia dónde apuntar.

Su mayor desvelo pasa por el "agujero" en la cuenta corriente argentina, que será de un 3,5% este año y que, lejos de bajar, irá en aumento en 2018 por dos causas:

- El rojo comercial (el país exporta menos de lo que importa)

- Los abultados intereses de la nueva deuda 

Respecto al primer punto (déficit comercial), los funcionarios de Hacienda prevén que trepará a u$s5.600 millones en 2018 (en lo que va de 2017 ya es de u$s4.500 millones).

En cuanto al segundo ítem (intereses de deuda), se erogará casi 30% más que este año ($285.000 millones). Es decir, un 13,5% de la recaudación de AFIP y el porcentaje más alto desde 2001.

Hablando en plata, Argentina necesitará de un flujo más grande de dinero para financiar ese agujero

Mientras no lleguen las inversiones genuinas, no habrá manera alguna de conseguirlo más que recurriendo al endeudamiento y al ingreso de capitales golondrinas, que vienen tentados por las elevadas tasas de interés en pesos.

Así las cosas, la conclusión a la que arriban los inversores del exterior es que la economía argentina se ha vuelto excesivamente dependiente del humor de los mercados internacionales. 

Es cierto que hoy el contexto externo juega a favor de los planes del Gobierno, pero también es verdad que podría cambiar sin previo aviso, tal como sucedió en la historia financiera reciente.

El temor a la "loma de burro"
Para analistas e inversores que mantuvieron diálogos en los EE.UU. con el equipo económico, Macri ganó "musculatura política" en este último tiempo. Y ahora pretenden que se valga de ese activo para achicar el rojo en las cuentas públicas pero de modo más acelerado.

Por cierto, el último dato de inflación (1,9% en septiembre) no ayudó a calmar los ánimos. Más bien, acrecentó algunas dudas.

Un banco londinense con presencia global fue contundente en el último reporte enviado a sus clientes más selectos: "Argentina se enfrenta a un efecto que podríamos denominar ‘loma de burro'".

Y así explicó ese concepto: "En vez una aceleración de la actividad, podría enfrentar una súbita desaceleración, tal como hacemos todos al ver una ‘loma de burro' que nos hace frenar para no romper el auto".

En tanto, el estratega de uno de los principales hedge-funds en la plaza londinense afirmó: "A mí me encanta Macri y quiero que su partido saque muchos más votos en octubre. Pero, seamos sinceros: ¿para qué sirve si no hace las reformas de fondo?"

Sus palabras sintetizan lo que se comenta en los centros financieros más relevantes: si el Gobierno no achica el déficit, la tensión en los mercados irá en aumento.

"El eslabón más débil es el tipo de cambio", resume otro estratega de inversiones quien, al mismo tiempo que formula críticas, admite que está invertido muy fuerte en la Argentina. 

Justamente, los bancos extranjeros ven que en estos meses los precios de los activos albicelestes subieron más que en otros países emergentes. Entonces el temor es que muchos podrían quedar caros "si no se hace algo con el déficit".

El circuito que alarma a los financistas es así: 

- Si el PBI se expande entre 3,5% y 4%, entonces se necesitará un mayor caudal de dólares para "bancar" ese crecimiento. 

- Mientras no haya inversiones genuinas volcadas a la economía real, sólo se conseguirán vía endeudamiento y la llegada de capitales golondrinas.

- Precisamente es en este último punto donde yace la endeblez del actual modelo.

¿Qué piensa el Gobierno de estas apreciaciones? Muchos creen que Wall Street se equivoca en su visión. 

Eduardo Levy Yeyati, flamante asesor de la Jefatura de Gabinete, señala a iProfesional: "El financiamiento permite mitigar los efectos nocivos de algunos ajustes. Pero no es el punto de llegada. Es una ayuda durante la transición".

"Soy optimista ya que el Gobierno aprovecha esa ventana para encarar las reformas. Nadie ignora los desafíos que hay por delante. Pero también debe entenderse que recién estamos dando los primeros pasos de ese largo camino", completa.

¿Un "deja vu" de los '90?
En el tramo final de la campaña, la comparación entre el "modelo Macri" y el de Carlos Menem de los '90 fue uno de los temas de debate. 

Lo sorprendente no es que haya vuelto al tapete sino que el propio Domingo Cavallo haya sido quien lo haya planteado: "Hay una gran coincidencia entre la economía de Macri y la de los 90", dijo. 

Existe, al menos, una gran diferencia: ahora se aplica un régimen de tipo de cambio flotante y en la convertibilidad no.

Es por eso que en algunos centros financieros temen que si el déficit sube en vez de bajar, entonces el desenlace será claro: se requerirá de una mayor cantidad de dólares y que tornará a la relación "dólar-peso" más vulnerable

En consecuencia, si los financistas "olfatean" una devaluación, las inversiones seguirán con el cartel de "demoradas" por un tiempo.

"Se nota mayor ansiedad entre empresarios e inversores. El temor es que Macri enfrente sus próximos dos años con híper gradualismo", comenta a iProfesional uno de los asistentes al encuentro de Dujovne con inversores.

Por lo pronto, es la primera vez que el Gobierno recibe el mensaje de que el tiempo comienza a jugarle en contra. 

El gran apetito inversor por el bajo nivel de deuda, precios bajos de los activos y un contexto global súper favorable, empieza a moderarse. 

Esto no significa que vaya a saciarse rápidamente, pero sí que corre mayores riesgos ante un mínimo cambio en la percepción del orden financiero mundial.

"Macri no querrá convertirse en el Peña Nieto de hace dos años", asegura el directivo de un fondo de inversión con sede en Manhattan.

Lo dice en referencia a que el presidente mexicano también era el más mimado por los mercados, hasta que el precio del petróleo súbitamente cayó y el mercado se corrió. 

Así, México sufrió en las colocaciones de deuda porque el mandatario no quiso ajustar mientras todo estaba bien. Pensaba que, por su reputación, corría con una suerte de "blindaje" en el mercado. Pero no fue así.

Los funcionarios que pasaron por Washington volvieron entusiasmados y, a la vez, resignados con que esta es la realidad con la que deberán lidiar durante los largos meses que se avecinan. 

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