Tecnología
Avanza el desarrollo del 5G, la próxima generación de comunicación móvil
24-02-2017 Lla nueva generación de comunicación móvil estará presente en el Mobile World Congress 2017. Se estima que recién estará disponible en 2020
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La Unión Internacional de Telecomunicaciones (ITU) publicó esta semana un boceto que describe algunos de los aspectos técnicos que deberá tener la próxima generación de tecnología de telecomunicación móvil e inalámbrica, el 5G

De todas maneras, aun continúa en desarrollo y recién aparecerá cerca del 2020, cuando miles de fanáticos colapsen las redes con imágenes de los Juegos Olímpicos de Tokio.

Según el relevamiento, cada celda 5G deberá tener al menos una capacidad de descarga de 20 gigabits por segundo (Gbps), un gran salto desde las celdas LTE que actualmente sólo alcanzan 1 Gbps. 

La ITU también considera que el nuevo estándar deberá soportar 1 millón de clientes conectados por kilómetro cuadrado para acompañar el creciente número dispositivos que participan de la red. Idealmente, cada usuario tendrá una velocidad de descarga mínima de 100 megabits por segundo en todo momento y lugar, no solo de manera excepcional como sucede con las conexiones LTE.

Además, será clave el tiempo que tardan en viajar los paquetes que ofrecerá la nueva red. Este factor, medido en milisegundos, es importante para las aplicaciones que necesiten operar en tiempo real. 

Hoy, la red LTE ofrece 20ms de latencia, pero el 5G deberá bajar el tiempo a solo 4ms y en lo posible a 1ms para alcanzar un nivel de confianza que la implementación de sistemas críticos, como una red de vehículos autónomos o los servicios de telemedicina -operaciones a distancias asistidas por computadora.

El 5G aprovechará las bandas de transmisión de ondas milimétricas, el espectro radioeléctrico que funciona entre los 30 y los 300 gigahertz. Hoy, las conexiones LTE están entre 0,7GHz y 2,1GHz.

Cuanto mayor es la frecuencia, más chica se vuelve la longitud de onda. En el 5G, estas serán de unos pocos milímetros, una cualidad que trae dos grandes problemas: una señal de corto alcance y un aumento en la interferencia causada por objetos que bloqueen el paso de las ondas. No solo los edificios y las paredes serán un inconveniente, sino también la lluvia. Las ciudades deberán poblarse con una mayor cantidad de antenas, que convenientemente son más chicas que las de LTE, para cubrir el mismo área.


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